El sacrificio siempre es de los mismos
Camaradas,
Sacrificio, sí, pero el de otros.
El PP ha lanzado un spot de precampaña en el que ensalza el «sacrificio» de la gente y, de paso, le suelta a la izquierda que «no saben lo que es». Hay que tener una cara de cemento armado para decir eso. Quienes llevamos casi dos décadas detrás de una caja, reponiendo en el almacén o haciendo malabares para llegar a fin de mes sabemos perfectamente lo que es el sacrificio. Lo que nunca hemos visto es a un dirigente de la derecha sacrificando algo que no fuera el bolsillo de los demás.
Quién sacrifica a quién.
Cuando la derecha habla de sacrificio, hay que leer la letra pequeña: el que se aprieta el cinturón es el trabajador; el que espera meses por una consulta es el paciente de la sanidad pública; el que paga un alquiler imposible es el joven que no se puede emancipar. Mientras tanto, los grandes patrimonios y las grandes empresas siguen sin que nadie les pida el menor esfuerzo. Lo dicen sin rubor y con la seguridad de quien cree que nadie va a pararse a pensar.
Votar contra uno mismo.
Y ahí está lo más doloroso: que muchas personas de nuestra clase les compren el relato. No hay nada más absurdo que votar, movido por el odio y la ignorancia, en contra de tus propios intereses, y eso es lo que hace el «fachapobre» cuando deposita la papeleta del PP o de Vox. Le han enseñado a mirar hacia abajo, al inmigrante, al vecino que cobra una ayuda, al de al lado, para que no mire hacia arriba, donde están quienes de verdad se llevan lo que falta en su nómina y en su centro de salud.
No se trata de despreciar a nadie. Se trata de entender que el odio es una herramienta y que alguien la maneja muy bien: la maneja quien necesita que los trabajadores se peleen entre sí para que no se organicen.
La respuesta es organizarse.
Frente al sacrificio impuesto, conciencia de clase. Frente al odio fabricado, solidaridad. Sindicato, vecindario, organización política, calle y urnas. Nadie nos va a regalar nada, pero tampoco nadie puede quitarnos la dignidad si la defendemos juntos. Que se enteren: sabemos muy bien lo que es el sacrificio y, por eso mismo, sabemos quién lo paga y quién se lo gasta.
Até á vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

