Los traidores hacen más daño que el enemigo.
Camaradas,
Los que viven de la política.
Lo que más daño ha hecho a la izquierda no son solo los ataques de la derecha: son los oportunistas, los que únicamente tienen proyectos personales y usan la política para colocarse y solucionarse la vida. Gente para la que la militancia es una escalera, no un compromiso con la clase trabajadora.
Los traidores destruyen desde dentro.
Siempre nos hacen más daño los traidores que los enemigos declarados. Al enemigo lo vemos venir; el traidor engaña y destruye desde dentro. Son quienes desmovilizan a la izquierda real, porque esa es precisamente su función y para eso los utiliza el sistema.
Los de los mil nombres y las mismas caras.
Han hecho muchísimo daño los de los mil nombres con las mismas caras, los de la señora del dato, los colocados por pandillismo político: personajes más preocupados por mantenerse que por cambiar las cosas. Desgraciadamente, no se van a ir ni con agua caliente. Son resistentes al insecticida y jamás se someten a primarias. La bien pagada y los suyos siguen a lo suyo.
Ni engañados ni desmovilizados.
No nos dejemos engañar por la ultraderecha, que nos quiere robar todo, ni desmovilizar por el oportunismo. Son dos caras del mismo problema: una nos quita derechos y la otra nos quita las ganas de defenderlos.
El voto del mal menor no basta.
Debemos frenar a la ultraderecha en las urnas con el voto del mal menor, pero sin olvidar que, si seguimos sin empujar, si no reconstruimos el campo de la izquierda y si no recuperamos la conciencia de clase, tarde o temprano el desastre ocurrirá y acabaremos como la Argentina de Milei.
Milei, de gira por el Estado español.
El mismo desastroso Javier Milei vendrá al Estado español a hacer campaña por la ultraderecha, arrodillada, como él, ante el amo Trump y el Israel genocida de Netanyahu. Que nadie se llame a engaño: lo que viene a vendernos ya sabemos cómo acaba para quienes trabajan.
La tarea es clara: organización, conciencia de clase y una izquierda que no esté al servicio de los que se colocan.
¡Hasta la victoria siempre!
André Abeledo Fernández

