
El conversatorio, convocado por la Fundación Máximo Gómez, que preside Yván Peña, reunió en la Biblioteca Nacional al embajador de Cuba en República Dominicana, Ángel Arzuaga, y al filósofo e historiador Eliades Acosta, quienes abordaron las enseñanzas militares, políticas y humanas que Fidel Castro encontró en la trayectoria del Generalísimo.
Acosta explicó que el revolucionario descubrió a Gómez a través de sus lecturas sobre la historia de la isla y encontró en él un referente de estrategia militar, disciplina, sacrificio y compromiso.
Gómez, nacido en Baní el 18 de noviembre de 1836, fue uno de los principales jefes militares de las fuerzas independentistas cubanas y alcanzó el grado de General en Jefe del Ejército Libertador. Dedicó gran parte de su vida a la lucha contra el dominio colonial español, pese a no haber nacido en la isla.
El historiador sostuvo que Gómez llegó a encarnar a la nación cubana y adquirió una dimensión fundamental tras las muertes en combate de José Martí, en 1895, y Antonio Maceo, en 1896.
Entre las cualidades del Generalísimo, Acosta destacó la autodisciplina, la abnegación y el sentido del deber. Subrayó, además, su convicción de que la unidad resultaba imprescindible para ganar la guerra.
También resaltó la sensibilidad de Gómez ante las necesidades de los niños y las personas desfavorecidas, junto con su firmeza frente a quienes traicionaban la causa independentista.
Según Acosta, el estudio de la trayectoria del militar dominicano permitió a Fidel Castro extraer enseñanzas para la lucha guerrillera, entre ellas la movilidad constante de las fuerzas, la disciplina rigurosa, el respeto a la población y la obligación de que los jefes fueran ejemplo para sus subordinados.
El historiador vinculó asimismo ese legado con principios como la defensa de la verdad y la justicia, la dignidad, el respeto a la Constitución y la capacidad de sostener un criterio propio.

Por su parte, Arzuaga definió la relación entre Fidel Castro y Máximo Gómez como un vínculo de profunda filiación patriótica e internacionalista.
El diplomático sostuvo que Fidel comprendió tempranamente que la independencia de su país tenía también un rostro dominicano y que su admiración por Gómez se nutrió de las lecturas históricas y de su propia vocación de justicia.
Recordó que el estadista se refirió en distintas ocasiones al Generalísimo como uno de los más grandes y capacitados jefes de las luchas independentistas de la isla, y destacó sus cualidades de humildad, humanismo y hermandad, coraje y talento político
Arzuaga evocó la visita de Fidel Castro a Baní en 1998, junto al entonces presidente dominicano Leonel Fernández, ocasión en la que anunció la donación de un politécnico para la ciudad natal de Gómez en homenaje al prócer, quien soñó con construir una escuela.
El embajador identificó entre las enseñanzas de Gómez asumidas por la Revolución el internacionalismo, la identificación con los humildes, la firmeza ante la adversidad y la injusticia, la modestia y la entrega desinteresada.
Esas cualidades, unidas a su genio militar y honestidad, hicieron de Gómez, según expresó, un maestro para los combatientes de esa nación caribeña.
Al intervenir en la actividad, Yván Peña afirmó que Gómez se convirtió en un gigante de la historia, como lo definió el intelectual y expresidente dominicano Juan Bosch. También sostuvo que la Revolución, encabezada por Fidel Castro, reivindicó ampliamente el legado del militar nacido en Baní.
A la actividad asistieron miembros de la Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba, funcionarios de la Embajada de Rusia, residentes de Baní y dirigentes de partidos de izquierda.
También Conrado Peguero, presidente de la Fundación Juan Bosch, Luis de León, presidente de la Cátedra Extracurricular José Martí de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y otros invitados.

