Artículos

Un toque de realismo

La pérdida de casi 2500 soldados en tan solo cuatro días con la rendición de las unidades del Ejército Ucraniano y el regimiento Azov que se encontraban atrincheradas en la fábrica Azovstal de Mariupol ha supuesto un choque con la realidad que Kiev, con su hábil manejo lleva semanas tratando de evitar. Ucrania intenta centrar el discurso en la retirada rusa de la frontera norte y los avances ucranianos en el norte de Járkov, que le han permitido atacar con artillería zonas al otro lado de la frontera rusa, con el objetivo de eclipsar el hecho de que ha perdido el control de la región de Jerson, la parte sur de la RPD, prácticamente toda la antigua región de Lugansk (a excepción de Lisichansk y Severodonetsk, donde la situación de los militares ucranianos se complica por momentos) y solo aguanta el frente en las zonas del norte de Zaporozhie y al sur de Donetsk. Una situación que algunos medios, como el español La Vanguardia, califican de “tablas” que puede consolidarse en las próximas semanas.

La rendición de los nazis en Azovstal tiene un efecto dominó sobre todo el frente del Donbas

Dado que más de 2.400 soldados ucranianos en Azovstal se han rendido, esta rendición masiva tiene un efecto dominó sobre el resto de las tropas ucranianas en el Donbas, lo que les lleva a deponer también las armas.

Las bases de la vergüenza

Este 21 de mayo, se prorroga el Convenio de Cooperación entre España y EEUU por el cual, se mantienen las bases de EEUU en Rota y Morón. Hablar de convenio de “cooperación” es un eufemismo propio de criminales de guerra, al igual que hablan de “daños colaterales” o “necesidades estratégicas” para justificar los crímenes contra los pueblos del mundo.

El hielo de la estepa

Hay mucho barullo con la petición de Suecia y Finlandia de ingresar en la OTAN. Como siempre, hay que mirar más allá, mucho más...

La banca internacional se prepara para una ola de disturbios sin precedentes en los países occidentales

Los bancos y los fondos de inversiones de todo el mundo se preparan para un recrudecimiento “sin precedentes” de los disturbios civiles en Estados Unidos, Reino Unido y Europa, ya que la subida de los precios de la energía y los alimentos eleva el coste de la vida a niveles astronómicos.

Rusia libra la lucha contra el neonazismo en Ucrania

Difundimos este importante posicionamiento del PCFR, pues ayuda a entender con más claridad las claves que hay tras la guerra de Ucrania y, sobre todo, sitúa las claves básicas de camaradería y respeto a la soberanía de cada organización que deben presidir las relaciones entre partidos comunistas".

América Latina, las venas siguen abiertas

Tras 2 años de pandemia, las condiciones de trabajo en América Latina, ya de por sí bajo niveles de sobreexplotación por debajo de la tasa de reproducción de la fuerza de trabajo, se mantienen en niveles de mayor dureza. Según un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)1 , “más del 70 % de los puestos de trabajo creados tras la pandemia están bajo situaciones de informalidad”, en una región donde “el 30% de los puestos de trabajo perdidos no se han recuperado aún”. Esto es, el capitalismo carga su crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora de América Latina con tanta violencia, que ni siquiera es capaz de respetar una mínima regulación laboral, ni unas mínimas garantías laborales.

Rendición y evacuación

Roto el bloqueo, abiertos los canales de comunicación e iniciado el proceso, la evacuación de los soldados ucranianos que durante semanas han permanecido en la acería Azovstal sitiados por las fuerzas rusas y de la República Popular de Donetsk se ha acelerado en las últimas horas. Lo que en un principio pudo parecer únicamente la evacuación de combatientes heridos de gravedad -es así como Ucrania quiso presentarlo y como se reflejó durante las primeras horas en la prensa occidental- era en realidad la rendición final de esos más de 2000 miembros del Ejército Ucraniano, el regimiento Azov, la Guardia de Fronteras y la Policía.