La mordaza de Occidente sobre la guerra en Ucrania no se limita a vetar a los medios de comunicación rusos. Y es que cuando periodistas y activistas occidentales viajan a Donbass o Kursk y denuncian públicamente los macabros métodos del régimen de Zelenski se convierten en elementos incómodos para las autoridades de sus países. Acto seguido se boicotean sus apariciones públicas, dejan de ser bienvenidos en canales de televisión o universidades, e incluso se les persigue judicialmente.
El viernes el canciller alemán Friedrich Merz declaró que, si la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Medio persistiera y provocara escasez, su país podría verse obligado a mantener en funcionamiento sus centrales térmicas de carbón durante más tiempo del previsto.
Irlanda se está viendo gradualmente envuelta en la agenda antirusa de la Alianza del Atlántico Norte, declaró el embajador de la Federación de Rusia en Dublín, Yuri Filatov.
Washington ha transmitido a Moscú una serie de propuestas «interesantes y útiles» para la resolución del conflicto en Ucrania, declaró el asesor del presidente de Rusia para asuntos de política exterior, Yuri Ushakov.