Investigadores advierten sobre la desinformación colectiva generada por IA en Internet

Según los expertos, se trata de flotas controladas por IA capaces de adaptarse en tiempo real, infiltrarse en diferentes grupos y crear una apariencia de consenso general. Un coro de voces aparentemente independientes crea la ilusión de un amplio consenso público, cuando en realidad difunde desinformación.

 

El análisis del grupo de investigación muestra que el principal peligro no radica solo en la información falsa, sino sobre todo en el consenso artificial: la falsa impresión de que la mayoría está de acuerdo con algo. Esta ilusión puede influir en las creencias y las normas, incluso si se cuestionan algunas afirmaciones concretas. Según los investigadores, este efecto duradero puede provocar profundos cambios culturales que van más allá de simples cambios en las normas, alterando imperceptiblemente el lenguaje, los símbolos y la identidad de la comunidad.

«El peligro ya no radica solo en las noticias falsas, sino en que la base del discurso democrático —las voces independientes— se derrumbará si un solo sujeto puede controlar miles de perfiles únicos generados por la inteligencia artificial», afirmó Jonas R. Kunst, de la Escuela de Negocios BI de Noruega, uno de los principales autores del artículo publicado en la revista Science.

Cabe señalar que los enjambres de inteligencia artificial también pueden contaminar los datos de entrenamiento de la inteligencia artificial convencional, inundando Internet con afirmaciones falsas. De este modo, pueden extender su influencia a las plataformas de IA ya existentes.

Los investigadores advierten que esta amenaza no es puramente teórica: los análisis muestran que esta táctica ya se está utilizando.

Los investigadores definen una enjambre de IA maliciosa como un grupo de entidades controladas por IA que conservan identificadores estables y tienen memoria, coordinan sus acciones en torno a objetivos comunes y cambian el tono y el contenido de sus mensajes. Se adaptan a las interacciones y respuestas de las personas en tiempo real, requieren un control mínimo por parte del ser humano y pueden desplegarse en diferentes plataformas. En comparación con las redes de bots anteriores, estos enjambres pueden ser más difíciles de detectar, ya que generan contenido heterogéneo y dependiente del contexto, al tiempo que actúan de forma coordinada.

«Más allá del engaño o la seguridad de los chatbots individuales, necesitamos estudiar los nuevos peligros que surgen de la interacción de múltiples entidades de inteligencia artificial», afirmó el profesor de la Universidad de Constanza David García, que también participó en el estudio.

En lugar de moderar mensajes individuales, los investigadores abogan por medidas de protección que rastreen el comportamiento coordinado y el origen del contenido: identificación de patrones de coordinación estadísticamente improbables, provisión de opciones de verificación que respeten la confidencialidad de los datos e intercambio de información sobre la influencia de la IA a través de centros de monitoreo distribuidos.

Al mismo tiempo, los investigadores recomiendan reducir los incentivos, limitando la monetización de las interacciones ficticias y aumentando la responsabilidad.

Rueda de prensa Manifestación antiimperialista en Madrid

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Dron ucraniano ataca un autobús con civiles y deja varios heridos en Rusia

Telegram @vvgladkov

Un dron de las Fuerzas Armadas de Ucrania atacó este viernes un autobús con civiles en la provincia rusa de Bélgorod, dejando a cinco personas heridas, según comunicó el gobernador local, Viacheslav Gladkov.

 

El funcionario detalló que «dos hombres y dos mujeres con heridas por explosión de minas y múltiples heridas por metralla» fueron trasladados al hospital. «Uno de los hombres se encuentra en estado grave y está siendo operado en estos momentos», indicó, agregando que el quinto herido, que sufrió un traumatismo, también recibió asistencia médica. Mientras, el autobús quedó completamente destruido por el fuego.

Polonia quiere eximir de responsabilidad a los mercenarios polacos en el Ejército de Ucrania

Para alistarse en el ejército de otro Estado, los ciudadanos polacos deben obtener un permiso oficial de las autoridades competentes de su país. El incumplimiento de este requisito puede acarrear una pena de prisión de hasta cinco años.

 

La fuente señaló que, según el proyecto de ley propuesto, los ciudadanos polacos que hayan participado anteriormente en acciones bélicas en Ucrania serán indultados y sus actos serán considerados olvidados.

No se ha determinado el número exacto de mercenarios polacos que luchan en Ucrania. En marzo del año pasado, el Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia informó de que, desde el inicio de la operación militar especial, habían llegado a Ucrania 13 387 mercenarios, entre los que se encontraban 2960 ciudadanos polacos. En ese momento se confirmó la muerte de 5962 mercenarios, de los cuales 1497 eran polacos.

El Ministerio de Defensa de la Federación Rusa ha informado en repetidas ocasiones de que el Gobierno ucraniano utiliza a mercenarios extranjeros como «material de consumo». El ejército ruso seguirá eliminándolos en toda Ucrania. Muchos mercenarios que llegaron en busca de una recompensa económica admitieron en sus entrevistas que las fuerzas armadas ucranianas coordinan mal sus acciones y que las posibilidades de sobrevivir en los combates son escasas.

Leer este libro, comprender mejor a la Administración Trump


Marco Rubio es el Secretario de Estado del gobierno de D. Trump. Un sujeto representativo de las políticas más agresivas que necesita hoy el imperialismo yanki que zozobra.

La “Editorial UNIDAD y LUCHA” ha tenido la fortuna de que el periodista cubano Hedelberto López Blanch y la Editorial de Ciencias Sociales (La Habana) le han cedido los derechos de publicación para el Estado español de esta sólida obra de análisis e investigación. Conste aquí nuestro más sincero agradecimiento.

Rubio, un mitómano incontrolable” es un trabajo para ser leído con atención si se quiere entender qué composición tiene hoy el grupo de gobierno de EE. UU. También qué intereses lo mueve y qué límites está dispuesto a sobrepasar con total impunidad.

Un personaje que falsifica cualquier cosa con tal de lograr sus ambiciones personales, y que, además, tiene una especial atracción por el dinero, por lo que ha actuado sin ningún tipo de escrúpulos para hacerse con una abultada fortuna, con acciones que frecuentemente lo han colocado en la mira de las instancias judiciales de su país. Su país, que no es Cuba, como maliciosamente difundió en un tiempo, hasta que se descubrió la interesada falsificación de su biografía personal y la de sus padres. Todo ello es parte de su visceral anticomunismo.

El libro cuenta con 140 páginas y la que se publica es la última actualización realizada por su autor en agosto de 2025. Ello le ha permitido incluir información reciente sobre episodios relevantes en relación a Venezuela y también en relación a China y Nicaragua.

Solo nos queda animar a no dejar de leer este muy interesante libro.

Editorial UNIDAD y LUCHA

Brote de sarampión se dispara en EE.UU. bajo gestión sanitaria de Robert F. Kennedy Jr.

La crisis se desarrolla bajo la administración de Robert F. Kennedy Jr., una figura históricamente asociada a posturas críticas hacia las vacunas, lo que ha generado preocupación entre epidemiólogos y asociaciones médicas. Foto: @LA_Times

Estados Unidos enfrenta el mayor repunte de sarampión en tres décadas, crisis sanitaria que se ha intensificado bajo la actual administración del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., en medio de retrocesos en las tasas de vacunación, discursos oficiales ambiguos y una expansión acelerada de contagios en varios estados.

 

De acuerdo con datos oficiales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el país corre el riesgo inminente de perder su estatus de “eliminación del sarampión”, un reconocimiento sanitario obtenido en el año 2000 tras décadas de campañas de inmunización masiva.

Cifras en ascenso acelerado

Los registros acumulados muestran un crecimiento alarmante:

  • 2025 cerró con 2.242 casos, el mayor número en más de 30 años.
  • 2024 registró 285 casos, frente a apenas 59 en 2023 y 121 en 2022.
  • En lo que va de 2026, hasta el 13 de enero, ya se contabilizan 171 contagios confirmados.

Las autoridades sanitarias advierten que esta tendencia refleja una pérdida progresiva de inmunidad colectiva, causada principalmente por la disminución de la cobertura de vacunación infantil.

Los brotes más graves se concentran en zonas con altos niveles de rechazo a la vacunación, particularmente, Carolina del Sur, donde se reportan cientos de personas en cuarentena tras una rápida propagación comunitaria. Mientras que la región fronteriza entre Utah y Arizona, se ha convertido en otro foco crítico de transmisión.

Ambas áreas registran tasas de inmunización por debajo del umbral del 95 %, considerado por expertos como mínimo necesario para frenar la circulación del virus.

Según el CDC, más del 90 % de los casos confirmados corresponden a personas no vacunadas o con estatus de vacunación desconocido.

El brote inicial se originó en el oeste del estado de Texas, donde se contabilizaron al menos 762 infecciones, en su mayoría en niños.

Este foco dejó dos fallecimientos, las primeras muertes por sarampión registradas en Estados Unidos en una década, antes de ser oficialmente declarado contenido en agosto de 2025.

El impacto del brote se ha extendido debido a los desplazamientos durante la temporada festiva y el tránsito interestatal, elevando el riesgo de propagación secundaria.

Estados como Carolina del Norte y Ohio ya han confirmado casos importados vinculados a los epicentros originales.

Especialistas advierten que el actual patrón de movilidad interna podría acelerar nuevos focos comunitarios si no se implementan medidas urgentes de contención.

La crisis se desarrolla bajo la administración de Robert F. Kennedy Jr., una figura históricamente asociada a posturas críticas hacia las vacunas, lo que ha generado preocupación entre epidemiólogos y asociaciones médicas.

Funcionarios del actual gobierno minimizaron inicialmente el impacto del virus y difundieron mensajes ambiguos sobre la seguridad de la vacuna triple viral (MMR).

Solo después del aumento sostenido de casos, autoridades sanitarias reconocieron públicamente que la MMR constituye “la herramienta más efectiva” para prevenir la transmisión del sarampión.

Altos funcionarios del CDC advirtieron que la pérdida del estatus de eliminación tendría consecuencias sanitarias, económicas y diplomáticas, además de debilitar la credibilidad internacional del sistema de salud estadounidense.

No obstante, declaraciones oficiales recientes relativizaron el impacto, atribuyendo el fenómeno al aumento del turismo internacional y al flujo migratorio, una postura que ha sido cuestionada por expertos que señalan que el factor determinante sigue siendo la caída en las tasas de vacunación doméstica.

Durante décadas, Estados Unidos fue considerado un referente en control del sarampión. Sin embargo, el resurgimiento actual refleja un deterioro estructural en las políticas preventivas, agravado por desinformación, politización sanitaria y fragmentación del sistema de salud.

Organismos médicos coinciden en que sin una estrategia nacional de vacunación coordinada, el país podría enfrentar ciclos recurrentes de brotes epidémicos, especialmente entre población infantil y comunidades vulnerables.

Líder europeo reconoce «la cruda realidad»: no todos los países de la UE son proucranianos

El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, develó el motivo por el cual algunos países de la UE no quieren prorrogar las sanciones impuestas a Moscú.

 

«La cruda realidad es que algunos países europeos no son tan proucranianos. Algunos podrían decir en algún momento: ‘No queremos prorrogar más las sanciones'», afirmó De Wever este jueves durante su intervención en un evento del Foro Económico Mundial de Davos.

«Europa no es un país. No es un super-Estado con un líder supremo. Es una confederación», aseveró. Según el mandatario, eso quiere decir que la toma de decisiones requiere el consentimiento de todos los miembros del bloque comunitario.

Por lo anterior, según el líder belga, si los activos confiscados rusos se gastan y luego resulta que deben ser devueltos porque Bruselas no llegó a un consenso, «habrá un grave problema», explicó.

  • Desde febrero de 2022, países de Occidente (EE.UU., los de la UE, Reino Unido, entre otros) mantienen congelados más de 300.000 millones de dólares en activos estatales rusos. Unos 242.800 millones de dólares de esos activos se encuentran en el bloque comunitario, depositados en su mayor parte en la financiera belga Euroclear.

Europa, matanza sobre matanza

Victor Manuel Grimaldi Céspedes.— Ahora que Europa llegó otra vez a la reunión Davos con el ceño fruncido y el gesto solemne de quien cree que todavía puede convencer al mundo con palabras, me trae a la memoria mi Abuelo paterno.

Giuseppe nació en 1891. Hizo su servicio militar obligatorio, y estaba en Brasil con su padre haciendo negocios junto a su padre cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

Regresó a Italia y combatió hasta resultar gravemente herido. Fue condecorado como héroe pero en 1920 antes del Gobierno del régimen fascista se marchó de Italia y no retornó jamás.

Era un ciudadano italiano como tantos otros ciudadanos europeos que han vivido a través de siglos y siglos sujetos a las caprichosas matanzas generadas por las ambiciones de sus élites.

Ahora en estos días en Suiza, la nieve cubría los Alpes como una sábana pulcra; adentro, el aire estaba cargado de reproches tardíos, de discursos que llegaban siempre después de los hechos.

No era una cumbre más. Era, aunque pocos quisieran admitirlo, el punto visible de un proceso largo, lento y casi siempre negado: el agotamiento de las élites europeas surgidas del orden nacido tras la otra guerra concluida en 1945.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Europa no solo estaba devastada físicamente. Estaba moralmente exhausta y políticamente desacreditada. Dos guerras mundiales, incubadas en su propio suelo, habían destruido la legitimidad histórica de sus viejos imperios y de sus clases dirigentes.

Fue en ese vacío donde Estados Unidos ocupó el centro del escenario, no solo como potencia vencedora, sino como arquitecto de un nuevo orden. El Plan Marshall no fue un acto de caridad: fue una operación estratégica de reconstrucción y tutela. Europa aceptó gustosa. Había hambre, ruinas y miedo al comunismo. La subordinación se vivió entonces como salvación.

Durante la Guerra Fría, esa relación se consolidó. Europa Occidental prosperó bajo el paraguas militar estadounidense, mientras reconstruía su economía, levantaba el Estado de bienestar y convertía el recuerdo del horror en un consenso político: nunca más.

Ese “nunca más” fue, al mismo tiempo, una promesa moral y una renuncia estratégica. El poder duro quedó asociado al pasado oscuro; la fuerza militar, a la barbarie; la geopolítica, a un vicio que otros —Washington y Moscú— podían permitirse. Europa se especializó en administrar la paz ajena.

El milagro europeo de la posguerra fue real. Crecimiento, estabilidad, integración, derechos sociales. Pero ese éxito contenía una semilla silenciosa: la convicción de que la historia había sido domesticada para siempre.

Con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética, esa ilusión se convirtió en dogma. Europa creyó que el siglo XXI sería una prolongación tecnocrática del XX tardío, un mundo gobernado por reglas, tribunales, mercados y declaraciones conjuntas. Se habló del “fin de la historia” con una sonrisa satisfecha, como si los fantasmas hubieran sido definitivamente exorcizados.

Fue entonces cuando las élites europeas comenzaron a confundirse a sí mismas con la historia misma. La integración comunitaria avanzó, pero lo hizo sustituyendo política por procedimiento, estrategia por normativa, poder por lenguaje.

La defensa quedó en manos de la OTAN; la energía se ideologizó; la industria pesada se desplazó; la tecnología se importó; la soberanía se volvió una palabra incómoda, casi sospechosa. Europa se convirtió en un gran espacio civilizatorio convencido de que la economía bastaba para garantizar la seguridad y de que la moral podía reemplazar al músculo.

La crisis financiera de 2008 fue una advertencia que no se quiso escuchar. El continente reaccionó con austeridad, tecnocracia y sacrificios sociales que erosionaron la confianza ciudadana, pero no alteraron el núcleo del modelo.

La prioridad siguió siendo la estabilidad administrativa, no la capacidad estratégica. La brecha entre élites y pueblos se ensanchó, mientras crecía la sensación de que Europa sabía exigir, pero no proteger.

La pandemia llegó como un segundo aviso, más brutal. En nombre de la emergencia y del bien común, las instituciones europeas se apoyaron sin pudor en las grandes plataformas tecnológicas estadounidenses para gestionar información, controlar contenidos y decidir qué podía circular y qué debía desaparecer.

Aquello que hoy algunos denuncian como sumisión fue entonces celebrado como responsabilidad. Nadie hablaba de dependencia; se hablaba de cooperación. Nadie invocaba soberanía; se invocaba eficiencia. Europa no fue forzada: consintió, otra vez.

Luego vino la guerra, y con ella el despertar brusco. De pronto, la dependencia energética dejó de ser una abstracción verde y se convirtió en una factura imposible de pagar.

La dependencia militar dejó de ser una comodidad heredada y pasó a ser una evidencia incómoda. La dependencia tecnológica dejó de ser una ventaja de mercado y se reveló como una vulnerabilidad estratégica. Europa descubrió, casi con asombro infantil, que los discursos no detienen misiles, que las sanciones no sustituyen fábricas, y que la retórica no produce chips.

En Davos, ese desconcierto se transformó en reproche. Algunos líderes europeos hablaron de dignidad, de no vivir arrodillados ni humillados ante Washington.

Las palabras sonaban firmes, pero llegaban tarde. Porque la humillación que hoy se denuncia no nació con Trump ni en una Casa Blanca hostil. Nació en décadas de decisiones propias, en Bruselas, en Berlín, en París, cuando se decidió que invertir en capacidades estratégicas era innecesario, caro o políticamente incorrecto. Nació cuando se prefirió el aplauso moral al costo del poder.

El regreso de Donald Trump al primer plano internacional no creó esa fragilidad; simplemente la expuso sin cortesía.

Trump no habla el idioma europeo de las sutilezas y las fórmulas diplomáticas. Habla el lenguaje crudo del poder y del precio. Dice lo que muchos en Washington siempre pensaron y pocos se atrevían a decir en voz alta: las alianzas son estratégicas, pero no gratuitas; la amistad no sustituye al equilibrio; y la protección se paga. Frente a ese lenguaje, Europa se descubrió desarmada, no solo en lo militar, sino en lo intelectual.

Algunos evocan con nostalgia los años de mayor sintonía transatlántica bajo Obama o Biden, como si la cordialidad política hubiera significado igualdad real. Pero esa comparación es engañosa. La asimetría ya estaba ahí. La diferencia es que antes se maquillaba con sonrisas, discursos compartidos y declaraciones solemnes.

Hoy se enuncia sin anestesia. El fondo es el mismo desde 1945: una Europa protegida y una América protectora, solo que ahora Estados Unidos ya no quiere seguir cargando solo con el peso del mundo.

Desde el lado estadounidense, los mensajes son fríos, casi contables. Se repite que la alianza atlántica no está en peligro, pero se subraya que sus fundamentos no son sentimentales, sino estratégicos.

Estados Unidos sabe quiénes son sus aliados, dicen. Y precisamente por eso exige más: más inversión, más responsabilidad, más autonomía real. No para debilitar a Europa, sino para dejar de sostenerla.

Mientras tanto, las instituciones europeas responden con un lenguaje que parece detenido en el tiempo. Se afirma que hay herramientas, que existen instrumentos, que la Unión Europea puede mejorar su situación económica y estratégica.

Todo eso es cierto y, al mismo tiempo, insuficiente. Porque Europa siempre ha tenido diagnósticos brillantes y decisiones tardías. Siempre ha prometido futuros que llegan cuando el presente ya cambió.

El fracaso de las élites europeas no es un accidente ni una moda ideológica. Es el resultado histórico de un largo proceso iniciado en 1945: la renuncia progresiva al poder en nombre de la paz, convertida con el tiempo en incapacidad para sostener esa misma paz.

Creyeron que el poder era una reliquia del siglo XX, que la geopolítica podía ser reemplazada por la economía, y que la economía podía vivir separada de la fuerza.

Davos 2026 no marca el inicio de esa crisis. Marca el momento en que ya no puede ocultarse. Bajo la nieve impecable y las alfombras bien aspiradas, Europa se vio a sí misma tal como es: un continente culto, próspero en recuerdos, rico en normas y pobre en músculo, acostumbrado a dar lecciones y cada vez menos capaz de imponer condiciones.

La historia, que Europa creyó haber archivado en 1945, volvió a llamar a la puerta. Y esta vez no trae planes de reconstrucción ni discursos de unidad, sino la cuenta completa de ochenta años de delegación, comodidad y olvido.

Victor Manuel Grimaldi Céspedes, periodista, historiador, político y diplomático dominicano.

Rusia satisfecha con la normalización de la situación en Irán

«Nos complace observar la continua normalización de la situación en Irán tras los disturbios inspirados desde el exterior y actos de desobediencia registrados en los primeros días del Año Nuevo, pero que también fueron obviamente financiados desde el extranjero», afirmó la diplomática rusa.

Los esfuerzos de las autoridades por mantener el orden público y, lo que es muy importante, las masivas manifestaciones de ciudadanos iraníes en apoyo del orden constitucional, la soberanía y la independencia del país han frustrado los planes destructivos de desestabilización.

Las fuerzas extranjeras hostiles que intentaron implementar su escenario predilecto de revolución de colores en Irán se vieron obligadas a reconocer este hecho, no sin pesar. La sangre derramada en las calles iraníes pesa sobre su conciencia», explicó.

La diplomática señaló que Rusia expresaba una vez más su solidaridad con el pueblo iraní. «Expresamos nuestras sinceras condolencias a las familias y amigos de las víctimas y deseamos una pronta recuperación a los heridos», añadió.

La vocero enfatizó que Rusia mantiene un contacto estrecho y constante con sus socios iraníes, quienes compartían con la nación euroasiática «sus evaluaciones sobre la situación actual».

«Abogamos constantemente por una reducción de las tensiones en torno a Irán y en la región en su conjunto. Instamos encarecidamente a las partes involucradas a que se abstengan de tomar medidas precipitadas e imprudentes que alejarían la perspectiva de alcanzar una resolución sostenible de la situación en interés de la paz y seguridad internacional y regional», aclaró.

La alta funcionaria señalo que estaba firmemente convencida firmemente de que «el rechazo a los enfoques de confrontación y la demostración de disposición para un diálogo respetuoso e igualitario permitirían alcanzar soluciones aceptables para todas las partes interesadas». «Estamos dispuestos a facilitar esto por todos los medios posibles», concluyó.

Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia: Estados Unidos aún no ha respondido oficialmente a la iniciativa sobre el tratado START

Aún no se ha recibido la respuesta oficial de EE. UU. a la propuesta rusa de mantener durante un año las restricciones establecidas en el Tratado sobre la reducción de armas estratégicas ofensivas (START), según informó la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Maria Zakharova, el 22 de enero en una rueda de prensa.

 

«A día de hoy, seguimos en una situación de cierta incertidumbre. La parte rusa aún no ha recibido por canales bilaterales ninguna respuesta oficial concreta por parte de EE. UU. a la iniciativa en el ámbito post-START», afirmó Zakharova.

Informó de que las declaraciones públicas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las que se basa Rusia, se hacen en forma de «razonamientos muy especulativos y, a menudo, contradictorios». La diplomática subrayó que los últimos comentarios de Trump difícilmente pueden considerarse prometedores, pero «por ahora no está del todo claro si se trata de la última palabra de Washington».

La propuesta rusa se presentó en septiembre de 2025, y el 5 de febrero de 2026 expira el plazo de vigencia del DSNV. Zakharova señaló que hay que esperar a esa fecha «para poder opinar con fundamento sobre las perspectivas de evolución de los acontecimientos». Subrayó que, como declaró el presidente ruso Vladimir Putin, «Rusia está preparada para cualquier escenario».

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