Gobierno de Líbano condena escalada israelí previo a reunión clave acerca del alto el fuego

Todo el distrito de Sidon, sobre todo el área industrial de Ghaziyeh fue alcanzado por el fuego israelí. Foto: EFE

El mandatario libanés, Joseph Aoun, condenó la nueva escalada militar de Israel, tras una serie de ataques aéreos perpetrados en las últimas horas contra localidades del valle de la Bekaa, el sur del país y la ciudad costera de Sidón, la tercera más poblada del territorio libanés.

Aoun advirtió que el momento de los bombardeos resulta especialmente grave, al producirse en vísperas de una reunión del comité internacional que supervisa el mecanismo de alto el fuego en el sur del Líbano, prevista para este miércoles 7 de enero. Dicho encuentro tiene como objetivo avanzar en el cese de las hostilidades y definir medidas prácticas para restablecer la seguridad y la estabilidad en la región.

El mandatario libanés subrayó que entre esas medidas se encuentran la retirada de las fuerzas israelíes de la frontera sur, la liberación de los detenidos libaneses y la culminación del despliegue del Ejército libanés, conforme a lo establecido en la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Según Aoun, los ataques israelíes buscan socavar deliberadamente los esfuerzos locales, regionales e internacionales orientados a contener la escalada, pese al compromiso positivo mostrado por el Líbano en distintos frentes diplomáticos y de seguridad.

En ese contexto, reiteró su llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga de manera eficaz, ponga fin a las agresiones y permita que el comité del mecanismo de alto el fuego cumpla su mandato con respaldo internacional y consenso entre las partes.

Durante la noche del lunes y la madrugada del martes, aviones de guerra israelíes lanzaron una oleada de ataques aéreos contra múltiples puntos de Líbano, incluyendo Sidón, donde un bombardeo ocurrido alrededor de la 1:00 de la madrugada, hora local, destruyó un edificio comercial en una zona industrial.

Imágenes difundidas en redes sociales mostraron una gran columna de humo y severos daños materiales en la ciudad costera. Fuentes israelíes indicaron que varias personas resultaron heridas, aunque no se reportaron víctimas mortales de inmediato.

En un comunicado emitido este martes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirmaron que los ataques tuvieron como objetivo instalaciones de Hezbolá y Hamás en distintas regiones del Líbano, incluyendo depósitos de armas y estructuras militares subterráneas y aéreas, presuntamente utilizadas para atacar a soldados israelíes y para reconstruir capacidades militares.

El Ejército israelí también aseguró haber golpeado plantas de producción de armas vinculadas a Hamás en el sur del Líbano. Medios estatales libaneses informaron que al menos cuatro viviendas fueron destruidas en aldeas del sur, además de daños severos a vehículos y comercios, mientras un misil sin detonar bloqueó una carretera, complicando el tránsito en la zona.

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Una fuente de seguridad libanesa confirmó que alrededor de diez ataques aéreos fueron ejecutados en las áreas afectadas. Los bombardeos se produjeron a pocos días de una reunión del Gobierno libanés destinada a discutir su misión de desarme de Hezbolá en zonas cercanas a la frontera con Israel.

Pese al alto el fuego mediado por Estados Unidos y Francia, vigente desde el 27 de noviembre de 2024, Israel ha continuado realizando incursiones esporádicas en territorio libanés, alegando la necesidad de neutralizar amenazas del movimiento chií.

Desde Beirut, el Gobierno libanés insiste en que estas acciones unilaterales violan la soberanía nacional, erosionan los mecanismos diplomáticos en curso y ponen en riesgo la frágil estabilidad regional, en un momento en que se intentan reactivar vías políticas para evitar una escalada mayor.

El gran padrino del narcoterrorismo latinoamericano: Marco Rubio

Cuando era adolescente, Marco Rubio se ganaba un dinero extra trabajando para su difunto cuñado Orlando Cicilia, que importaba y vendía animales exóticos como fachada para el tráfico de cocaína y marihuana. Más tarde, cuando el capo Mario Tabraue se convirtió en protagonista de la serie documental Tiger King, se rumoreó que la cocaína se introducía en cuerpos de víboras y boas constrictoras.

 

“Traficaba para mantener mi hábito animal”, declaró Tabraue con humildad a los documentalistas de Netflix sobre la red de narcotráfico que importó y distribuyó drogas entre 1976 y 1987. Según la biografía de Marco Rubio, escrita por Manuel Roig-Franzia en 2012, Rubio era el encargado de construir las jaulas.

El actual secretario de Estado jura que no sabe nada de las drogas. Solo tenía 16 años, pero uno de los coacusados ​​de Cicilia tenía solo 16 años cuando Tabraue le ordenó asesinar a su exesposa para evitar que revelara a la policía lo que habían hecho con el cuerpo de otro hombre al que habían asesinado el año anterior.

Cuando en 2011 Univisión reveló la historia de sus vínculos con el negocio de Cicilia, Rubio le declaró la guerra a la cadena, primero enviando a representantes como Ana Navarro para presionar a los ejecutivos para que archivaran la noticia, y luego convenciendo a una multitud de políticos republicanos para que boicotearan el debate porque la cadena había intentado usar la información sobre su cuñado como “chantaje” para “extorsionarlo” con una entrevista.

Al año siguiente, en sus memorias Rubio presentó a Cicilia como un hombre piadoso. La casa donde Cicilia cortaba y almacenaba la cocaína en cartones vacíos de cigarrillos fue un santuario que mantenía unida a la familia durante los años difíciles. Cicilia le pagaba suficiente dinero al joven Rubio para limpiar jaulas de animales y bañar a sus siete perros samoyedos. El día en que la policía se llevó esposado a Cicilia de la casa donde había vivido, la familia quedó atónita.

El mentiroso más grande de la camarilla de Trump

Hoy Marco Rubio es el mentiroso más grande del gobierno de Trump, pero sus índices de aprobación son los más altos del Partido Republicano, a pesar de ser el artífice de la política más cínica de Trump: el plan para nombrar a los jefes de cárteles de la droga y a sus compinches al frente de los gobiernos de los países latinoamericanos, en nombre de la lucha contra las drogas.

En septiembre Rubio elogió al presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien encabeza un país cuya tasa de homicidios se ha multiplicado por ocho desde 2016, como un “socio increíblemente dispuesto” que “ha hecho más en los últimos dos años para combatir a los narcoterroristas y las amenazas a la seguridad y la estabilidad de Ecuador que cualquier gobierno anterior”. Tan solo cinco meses antes, una investigación reveló que entre 2020 y 2022 el negocio frutero familiar de Noboa había introducido 700 kilos de cocaína en Europa en cajas de plátanos. Rubio ha promovido incansablemente la causa del narcotraficante convicto (y, lamentablemente, recién indultado) Juan Orlando Hernández. En 2018 elogió públicamente a Hernández, entonces presidente de Honduras, por combatir al narcotráfico (y apoyar a Israel), tan solo siete meses antes de que su hermano fuera acusado de introducir 158 toneladas de cocaína en contenedores con el sello “TH”, en honor a Tony Hernández.

Rubio ha elogiado la lucha contra el crimen de los jóvenes autócratas salvadoreños y argentinos Nayib Bukele y Javier Milei, a pesar de la alianza del primero con la MS-13 y los diversos escándalos de tráfico de cocaína en Miami que envolvieron a su partido político el otoño pasado, así como la férrea devoción de ambos dirigentes por el método predilecto de lavado de dinero de los cárteles de la droga. Rubio ha sido uno de los mayores apoyos en Washington al recién elegido presidente chileno José Antonio Kast, hijo de un criminal de guerra nazi, quien ha dedicado toda su carrera política a ensalzar, encubrir y prometer la restauración del brutal régimen de Augusto Pinochet, quien ordenó personalmente al ejército chileno construir un laboratorio de cocaína, consolidó el narcotráfico dentro de su policía secreta y “desapareció” a conspiradores clave como el químico de su policía secreta, Eugenio Berrios. Durante al menos una década, Rubio ha elogiado, diseñado estrategias y condenado con saña las numerosas investigaciones criminales contra el expresidente colombiano Álvaro Uribe, a quien algunos describen como una especie de figura kissingeriana para el exsenador de Florida. Un análisis del Pentágono de 1991 describió a Uribe, a quien Rubio califica como una especie de guerrero paradigmático de la droga, como uno de los 100 narcoterroristas colombianos más importantes, amigo íntimo de Pablo Escobar y una figura política que colaboraba con el cártel de Medellín en las altas esferas gubernamentales.

Esto nos lleva a la actual campaña de terrorismo de Estado de Rubio contra Venezuela y los pescadores que emana de allí, bajo el pretexto de que Maduro dirige el llamado “Cartel de los Soles”, que ha inundado Estados Unidos con cocaína barata. La endeblez del argumento se ve subrayada por las diminutas embarcaciones que el SOCOM, el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, ha elegido para atacar con drones.

El apoyo de la CIA al narcotráfico

Durante décadas la mal llamada “guerra contra las drogas” ha sido una tapadera para que la CIA apoye a los narcotraficantes. Esto es especialmente cierto en Venezuela. Investigadores del Servicio de Aduanas que indagaron sobre una incautación de 450 kilos de cocaína en el país en 1990 descubrieron que la CIA dirigía una empresa conjunta con generales de alto rango para introducir cocaína con el supuesto objetivo de infiltrarse en los cárteles colombianos. La empresa se conocía como “Cártel de los Soles”, y el propio Times informó que había logrado introducir toneladas de cocaína de contrabando en Estados Unidos , hasta que Hugo Chávez encarceló al general que encabezaba el cártel y expulsó a la DEA de Venezuela. A partir de ese momento, se puso de moda financiar sabotajes industriales, golpes militares y, en última instancia, proyectos de atentados terroristas, bajo la premisa de que Venezuela era un “narcoestado”.

El laberíntico escándalo conocido como “Irán-Contra” se comenzó a desentrañar en 1986, cuando la Fuerza Aérea de Nicaragua lanzó un misil contra un avión de carga Fairchild. Mientras el fuselaje, repleto de lanzagranadas, AK-47 y municiones, dos pilotos y un operador de radio, se precipitaba a tierra, un solitario hombre de Wisconsin descendió en paracaídas intacto y admitió trabajar para un proyecto de la CIA con un tal “Max Gómez”, que resultó ser Félix Rodríguez, uno de los antiguos camaradas de Guillermo, el padre de Mario Tabraue, del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), un colectivo anticomunista encabezado por el médico Manuel Artime, que dirigió la invasión de Bahía de Cochinos y varios ataques terroristas y operaciones de sabotaje posteriores en Cuba durante años.

El avión pertenecía a Barry Seal, un piloto de las fuerzas especiales convertido en traficante de cocaína, quien acababa de ser asesinado por sicarios del cártel. Tras ser condenado por contrabando de metacualona, ​​Seal permitió que la CIA instalara cámaras ocultas en el avión y emprendió una operación encubierta para incriminar al gobierno sandinista de Nicaragua por narcotráfico. Para ello capturó imágenes de Pablo Escobar metiendo cocaína en bolsas de lona en Managua junto a un alto funcionario de un general sandinista. Las imágenes se convirtieron en el argumento para pedir más de fondos al gobierno de Reagan para financiar un cambio de régimen en el país centroamericano. “Sé que todos los padres estadounidenses preocupados por el problema de las drogas se indignarán al saber que altos funcionarios del gobierno nicaragüense están profundamente involucrados en el narcotráfico”, declaró Reagan en un discurso televisado en 1986. “Parece que no hay delito al que los sandinistas no se inclinen”. Pero el “funcionario sandinista” resultó ser un exmiembro de la embajada estadounidense, y Seal era un veterano agente de la CIA que también participó en Bahía de Cochinos e incluso fue fotografiado en 1963 con el mismo Félix Rodríguez, quien más tarde se convertiría en su contacto en la central de espionaje. Tres funcionarios involucrados en la investigación del truculento asesinato de Kiki Camarena, agente de la DEA radicado en México, en 1985, han afirmado repetidamente que Rodríguez ordenó el asesinato después de que el agente descubriera pruebas que revelaban el alcance de la colaboración de la central de espionaje con los cárteles mexicanos.

A partir de 1964 el MRR se apoderó del hampa latinoamericana chantajeando a Manuel Artime. La CIA obtuvo fotos pornográficas de su esposa lesbiana, quien había sido amante de Fulgencio Batista y del exdictador venezolano Marcos Pérez Jiménez. Por esas mismas fechas, el MRR mató accidentalmente a tres marineros españoles en las costas de Cuba. Para contener las consecuencias, le recomendaron a Artime pasar más tiempo en Managua, donde la dictadura de Somoza podía impulsar sus proyectos con mayor libertad. Pero Artime pronto fue noticia por un escándalo diferente: una joven inmigrante cubana de Nueva Jersey, cuyo esposo había sido reclutado para uno de sus campos de entrenamiento centroamericanos, había recibido una carta anónima en la que se le informaba que Artime había contratado pistoleros para asesinar a su marido porque “no aprobaba las actividades inmorales en los campos; entre ellas, el contrabando de licor que tuvo lugar en el barco de Artime, en connivencia con un dirigente del gobierno nicaragüense”.

De Bahía Cochinos a la Operación Cóndor

Casi al mismo tiempo, los funcionarios de aduanas costarricenses descubrieron un avión abandonado lleno de whisky de contrabando y ropa de mujer por valor de decenas de miles de dólares en la selva, cerca de lo que parecía ser un campamento guerrillero no autorizado. Un soplón del FBI advirtió que los dirigentes del exilio cubano afirmaban que Artime y el MRR se ganaban la vida con las actividades contrarrevolucionarias; se dedicaban al contrabando en lugar de a la guerra anticomunista y malversaban fondos destinados a la desestablización. Los hombres de Artime regresaban desencantados de centroamérica, o con grandes sumas de dinero obtenidas mediante actividades ilegales.

En aquellos años Guillermo Tabraue era el “pagador” del MRR, y pronto se aclararía a qué bando pertenecía. En 1970 la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas llevó a cabo una redada relámpago en siete ciudades, a la que denominaron la “mayor redada de narcotraficantes importantes” de la historia. Ninguno de los 150 hombres detenidos era un “miembro conocido del crimen organizado”, dijeron, aunque no mencionaron que la mayoría, hasta un 70 por cien, pertenecía a la organización de veteranos de Bahía de Cochinos de Artime. Tan solo dos años después la fiscalía abrió una investigación sobre la joyería de Tabraue tras descubrir que había regalado unos gemelos a un juez que había reducido las condenas de dos jóvenes condenados por vagancia y que había vendido diversos artículos al jefe de la policía.

Al año siguiente, Artime reclutó a Ramón Milián Rodríguez, un genio de la contabilidad de 23 años, quien llegaría a ser el contable principal del cártel de Medellín y confidente cercano de Noriega, para que blanqueara dinero en bancos nicaragüenses y así financiar la defensa legal de cuatro exalumnos de Bahía de Cochinos que habían participado en el robo de Watergate.

En 1972 la CIA ofreció asignar un equipo de sus propios especialistas en operaciones encubiertas para ayudar al FBI a vigilar sus antiguos lacayos, garantizando al mismo tiempo que las investigaciones sobre drogas no entraran en conflicto con las preocupaciones de “seguridad nacional”. La BNDD creó una sofisticada base de datos llamada Red de Inteligencia Encubierta de la Oficina de Narcóticos (posteriormente rebautizada como DEACON cuando la Oficina fue absorbida por la DEA) y contrató a Tabraue como su primer recluta importante para fortalecer su red de inteligencia. La CIA le pagó a Tabraue 1.400 dólares mensuales durante la década de los setenta por su información sobre narcotraficantes rivales.

Los narcotraficantes aliados a la CIA recibían protección, asistencia o reclutamiento como buenos lacayos, mientras que los narcotraficantes que traicionaban a la central de espionaje eran enjuiciados o descartados. Los procesos judiciales eran una prioridad baja y el equipo de DEACON no aportó ninguna prueba admisible a los procesos de la DEA por drogas en la década de los setenta. Como lamentó el exfuncionario de la DEA Dennis Dayle en 1986, “en mis 30 años de experiencia con la DEA y agencias afines, los principales objetivos de mis investigaciones casi invariablemente resultaron ser empleados de la CIA”. Los ingresos del narcotráfico financiaban atentados terroristas, asesinatos e infiltraciones que, posiblemente, intensificaron el clima de miedo, desconfianza y desesperanza que facilitó la represión contra la izquierda.

En 1975 los veteranos de Bahía de Cochinos estuvieron involucrados en casi la mitad de los atentados terroristas ocurridos, aunque eligieron sus batallas con sabiduría. Durante la investigación del Watergate, Artime testificó que E. Howard Hunt, agente de la CIA convertido en agente de Nixon, lo había reclutado para asesinar al dirigente panameño Omar Torrijos porque el gobierno de Nixon estaba muy preocupado por la filtración del flujo de narcóticos hacia Estados Unidos a través de Panamá.

El Plan Cóndor marcó la pauta de la época: un programa continental clandestino iniciado oficialmente en 1975 por Augusto Pinochet y la junta argentina y revelado solo dos décadas después con el descubrimiento de un “archivo terrorista” paraguayo de alto secreto, para desplegar escuadrones de la muerte financiados con cocaína con el fin de hacer desaparecer a militantes de izquierda, disidentes, denunciantes y demás personas incómodas de Sudamérica. Pero el verdadero origen de la Operación Cóndor fue la operación de 1967, supervisada por el omnipresente Félix Rodríguez y otro veterano del MRR, para cazar y ejecutar al Che Guevara. Es necesario defender la política occidental donde sea necesario. Por lo tanto, es necesario actuar contra quienes podrían convertirse en una segunda Cuba y colaborar con Estados Unidos directa o indirectamente.

El Plan Cóndor en México

Casi al mismo tiempo y bajo el mismo nombre, una colaboración oficial de la DEA estadounidense, el ejército mexicano y la policía mexicana erradicó miles de hectáreas de plantas de amapola y marihuana, devastando a muchos pequeños agricultores y desatando una epidemia de asesinatos y violencia que persiste hasta nuestros días. El verdadero propósito del Plan Cóndor mexicano era erradicar a la izquierda populista, básicamente criminalizando la agricultura a pequeña escala, mientras reorganizaba y centralizaba el ejército mexicano en beneficio de un puñado de actores dominantes; en otras palabras, servir a una agenda oculta casi idéntica a la de su homónimo. Cuando Marco Rubio difama la eficacia de la interdicción y otros enfoques tradicionales de aplicación de la ley para mitigar el narcotráfico en favor de operaciones “militares”, contradice todas las evaluaciones empíricas existentes sobre la eficacia de la guerra contra las drogas; sí, pero también anhela una especie de licencia general de la Guerra Fría para emprender una guerra sucia en nombre de un objetivo mayor.

El gobierno de Trump ha prometido 40.000 millones de dólares para estabilizar el peso argentino, pero el dinero se esfumará si el partido de Milei pierde la mayoría en las elecciones. A principios de diciembre, el veterano agente de la CIA Bob Sensi fue acusado de conspiración para cometer “narcoterrorismo” junto con un exfuncionario de alto rango de la DEA por lavar 750.000 dólares y comprar lanzagranadas y drones comerciales con capacidad para transportar seis kilogramos de C-4 para un soplón del gobierno que se hizo pasar por miembro de un cártel mexicano. El dúo aconsejó al soplón que “creara la percepción de que estaban trasladando operaciones de fentanilo de México a Colombia para desviar la atención de México” y hacia el gobierno de Petro. El plan se puso en marcha pocas semanas después de las elecciones de noviembre de 2024.

Una autobiografía titulada “America at Night”, escrita por Larry Kolb, también de la CIA, describe al blanqueador de dinero como un astuto intermediario que le fue presentado personalmente por George H.W. Bush en 1985 y que informaba directamente al entonces director de la CIA, Bill Casey. Entonces Sensi estaba involucrado en los canales secretos de Irán-Contra en Oriente Medio, donde espías y colaboradores informales se reunían clandestinamente con funcionarios de Hezbollah e Irán para negociar rescates secretos por varios rehenes. Sin embargo, fue acusado de desviar fondos de un trabajo encubierto en Kuwait Airways y, según el libro, desde entonces busca venganza. Un ex oficial de inteligencia comentó que los problemas legales actuales de Sensi no durarían mucho, ya que el gobierno de Trump lo considera útil, como lo han hecho los gobiernos anteriores con la mayoría de los principales protagonistas del caso Irán-Contra que lograron salir con vida a principios de la década de los noventa.

La DEA dirige una fábrica de cocaína en Bolivia

La familia Tabraue, que en la década de los setenta pertenecía a una vasta organización de narcotráfico asociada con José Medardo Alvero Cruz, peluquero y veterano del MRR, conductor de Rolls-Royce. Cuando Cruz y un grupo de colaboradores de los Tabraue fueron detenidos en 1979, un grupo de veteranos de Bahía de Cochinos se involucró en el primer gran éxito de la Operación Cóndor en la década de los ochenta, el “golpe de la cocaína” en Bolivia. En él, el criminal de guerra nazi Klaus Barbie y el gurú de operaciones sicológicas argentino, entrenado en Israel y convertido en traficante de cocaína, Alfredo Mario Mingolla, colaboraron en las semanas posteriores a la elección de un candidato presidencial de izquierda para instaurar uno de los narcoestdos más descarados del mundo. Mientras una junta militar se apresuraba a liberar a narcotraficantes de la cárcel e incluso a abrir una fábrica de cocaína que el jefe más destacado del cártel del país afirmaba estar “controlada por la DEA”, los narcotraficantes se apresuraron a colaborar con el nuevo régimen, en un ciclo que se repitió al año siguiente con la repentina muerte de Torrijos y la llegada al gobierno de Noriega, un narcotraficante afín.

Pero Nicaragua, donde Somoza había sido un anfitrión complaciente para los mercenarios anticomunistas durante la Guerra Fría, había sido conquistada por los sandinistas en 1979, y las antiguas bases del MRR lo tomaron como algo personal. Para combatir a los sandinistas, la CIA y los florecientes narcotraficantes financiaron una confederación de milicias anticomunistas conocidas como la “Contra”, con bases en El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Panamá. Estas incendiaron tanques de almacenamiento de petróleo, colocaron minas magnéticas en los puertos y bombardearon el aeropuerto de Managua, todo con la idea, como lo expresó un funcionario del Departamento de Estado, de convertir a Nicaragua en “la Albania de Latinoamérica”.

Mientras tanto, la represión provocó un aumento repentino de la población carcelaria del 250 por cien entre 1975 y 1990, traumatizando permanentemente a familias y colectivos. Debido a que el Congreso operaba de forma ligeramente diferente en aquel entonces, aprobó una serie de cinco leyes que intentaban impedir que el gobierno de Reagan utilizara el dinero de los contribuyentes para financiar a la Contra. La extensa red de narcotraficantes de la CIA ya lo había hecho, pero el endurecimiento de las restricciones dio lugar a una intensa campaña de recaudación de fondos extraoficial. Tabraue organizó eventos para la “lucha anticomunista” en Nicaragua en un club social de su propiedad llamado Club Olympo, y la secta de la Iglesia de la Unificación organizó giras de conferencias anticomunistas con dirigentes de la Contra, que buscaba a traficantes con problemas legales para ofrecerles servicios de cabildeo en el estado profundo a cambio de dinero y armas. Milian Rodríguez, antiguo protegido de Manuel Artime, aportó poco menos de 10 millones de dólares en nombre del cártel de Medellín, entregados directamente a Félix Rodríguez.

Tabraue, Cicilia y… Marco Rubio

Orlando Cicilia emigró a Miami al año del nacimiento de Marco Rubio, comenzó a salir con su hermana poco después y fue una figura destacada en la infancia de Rbio cuando era niño. Cuando los Rubio vivían en Las Vegas, Cicilia comenzó a trabajar para la red narco de Tabraue.

La prematura muerte de Ricardo Morales y la negligencia de la futura fiscal general, Janet Reno, desenredaron una serie de casos interrelacionados de narcotráfico contra Tabraue y unas cinco docenas de cubanos, en su mayoría de Miami. Morales era otro veterano de Bahía de Cochinos y un terrorista confeso sospechoso de estar involucrado en el asesinato de Kennedy.

Que la familia Tabraue traficaba con drogas era un secreto a voces, según memorandos policiales de la década de los setenta y también el registro de Guillermo Tabraue de 1981 de un negocio en la dirección de la joyería con el nombre de “Mota Import Corp Inc.” Pero era intocable: decenas de policías de Miami y los Cayos de Florida estuvieron al servicio de Tabraue durante la década de los ochenta. Pero Morales y otros informantes dijeron al FBI que las luchas internas habían descontrolado la empresa y dejado un reguero de cadáveres, entre ellos el de la esposa de Tabraue, de quien estaba separado, y el de un informante de la ATF llamado Larry Nash. Para 1981 la fiscalía había elaborado un escrito de acusación. Un registro en las viviendas de Tabraue localizó 5.400 kilos de marihuana y más de 150 rifles de asalto y metralletas.

Los expedientes judicial comenzaron a desmoronarse cuando los abogados defensores comenzaron a centrarse en las escuchas telefónicas. Argumentaron que Morales carecía de credibilidad, no solo por ser un delincuente profesional, sino también por estar asociado con un grupo de agentes corruptos de la CIA que habían trabajado para Gadafi y que luego también conspiraron para asesinarle.

Morales fue asesinado a tiros por un policía fuera de servicio durante una pelea en un bar en los Cayos de Florida. Fue un “homicidio justificado” por el que nadie debía ser acusado. Alguien necesitaba a Morales muerto y simplemente lo ejecutó. ¿Quién? Pudieron ser los anticastristas, los narcotraficantes, la CIA… Morales no fue la única víctima del espionaje. Apenas unos meses antes, un agente de la DEA afincado en México fue torturado y ejecutado minuciosamente en un crimen que tres investigadores del gobierno afirmaron haber sido orquestado por Félix Rodríguez, nada menos.

¿No sabe el gobierno lo que hace su mano izquierda?

El año en que Cicilia se unió a la tienda de mascotas de Tabraue, otro Tabraue, Jorge, fue acusado en Detroit junto con un policía que la red había contratado por traficar “gran parte de la [marihuana] vendida en Michigan durante los últimos cinco años” a través de una red de caravanas. La banda había descargado su marihuana en Luisiana a la vista de los funcionarios de la Guardia Costera, quienes habían sido sobornados. Luego, en 1985, un tercer Tabraue llamado Lázaro fue acusado junto con Alberto Rodríguez, editor de periódicos y pilar de la gusanera cubana, por vender cocaína a un policía encubierto cerca del aparcamiento de la joyería. En 1987 el chanchullo finalmente se vino abajo en una operación encubierta interinstitucional denominada “Operación Cobra”, en la que Guillermo Tabraue fue descrito como el “patriarca”, su hijo Mario como el “presidente de la junta” y Orlando Cicilia como el “testaferro” y el “número dos”.

En la décima semana del juicio contra Guillermo Tabraue en 1989, un hombre llamado Gary Mattocks se presentó en el juzgado y testificó que había sido su contacto durante cuatro años en el proyecto DEACON de la CIA dentro de la DEA. Mattocks había sido antes el enlace del desertor sandinista Edén Pastora, un prolífico narcotraficante de la Contra radicado en Costa Rica. Ambos habían estado presentes durante la operación encubierta de Barry Seal. Se rumoreaba que el propio George Bush había ordenado personalmente a Mattocks que interrumpiera las operaciones.

La revelación de que Tabraue era un espía fue la revelación menos sorprendente de todos los tiempos. La fiscalía acusó a la defensa de ocultar deliberadamente su “bomba” hasta el momento de máximo impacto; el juez acusó al gobierno de “que sabía lo que hacía su mano izquierda”. Resultó que Tabraue había operado bajo el seudónimo de “Abraham Díaz” durante sus años como informante de DEACON, aunque su condición de soplón había sido noticia en la primera gran redada contra el patriarca de los Tabraue en 1981, que entonces tenía 65 años. Finalmente fue liberado en marzo de 1990 tras solo unos meses en un campo de prisioneros de mínima seguridad en la Base Aérea Maxwell.

Para entonces, el fiscal de la banda de Tabraue, Dexter Lehtinen, había pasado a un pez más grande, Noriega. El gobierno de Bush había utilizado la acusación de narcotráfico y lavado de dinero como pretexto para invadir el país. Su testigo estrella fue Ramón Milián Rodríguez, contable del Cártel de Medellín, quien había sido protegido de Manuel Artime en la década de los setenta y afirmó haber pagado a Noriega entre 320 y 350 millones de dólares para proteger los envíos de dinero del narcotráfico a bancos centroamericanos.

Pero eso no fue todo. Milián Rodríguez también declaró que había enviado unos 10 millones de dólares a la Contra nicaragüense, a cargo de Félix Rodríguez, con la esperanza de congraciarse con la CIA. Posteriormente, Noriega afirmó que la CIA le había pagado decenas de millones de dólares por su participación en la guerra sucia contra las drogas. La central de espionaje solo pudo encontrar registros de que le había pagado 330.000 dólares. La campaña para invadir Panamá y culpar a un antiguo títere de la CIA por los pecados de la central, conocida como Operación Causa Justa, fue un éxito tan rotundo que los gigantes de la política exterior de Trump, como Elliott Abrams y Brett McGurk, dicen que un cambio de régimen en Venezuela se parece más a Panamá que a Irak o Libia.

El verano posterior a la invasión de Panamá, Marco Rubio consiguió una contacto con Ileana, la esposa de Lehtinen, hija de otro exiliado cubano anticomunista afiliado a la CIA, quien acababa de ser elegido el primer congresista cubanoamericano. Rubio regresó a Miami y nunca se fue. Cualquier duda sobre sus vínculos con una temible banda de narcotraficantes se vio anulada por su conspicuo talento político.

A finales de los noventa se postuló a concejal y uno de sus donantes fue el gobernador Jeb Bush. En uno de los episodios más exclusivos de Miami de la historia reciente, un barco mediano incautado por la Guardia Costera en el Océano Pacífico en 2001 resultó tener 12 toneladas de cocaína ocultas en su tanque de combustible, junto con un superficial rastro documental que condujo a los investigadores a una estafa piramidal con sede en Miami que blanqueaba las ganancias de los cárteles de la droga.

En un vano intento de dar carpetazo a sus problemas legales, su cabecilla canalizó millones de dólares a las diversas fundaciones y comités de acción política de Alan Mendelsohn, quien organizó el primer evento de recaudación de fondos para la campaña de Rubio. El escándalo abatió a David Rivera, amigo íntimo de Rubio y compañero de piso ocasional, quien fue elegido al Congreso en las elecciones de 2010 que llevaron a Liddle Marco al Senado. Como le dijo un consultor político al biógrafo de Rubio, “entonces ya era el niño mimado”.

Maureen Tkacik https://prospect.org/2025/12/23/narco-terrorist-elite-rubio-south-america-iran-contra/

Justicia estadounidense reconoce que no existe el «Cártel de los Soles»

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha modificado sustancialmente su acusación contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, abandonando la afirmación de que el “Cártel de los Soles” es una organización criminal real y redefiniéndolo como un “sistema clientelar” de corrupción dentro del aparato estatal venezolano.

 

La revisión llega apenas días después de que el jefe de Estado venezolano y su esposa, Cilia Flores, fueran secuestrados el 3 de enero en circunstancias que aún no han sido plenamente aclaradas y que son denunciadas por decenas de países -incluidos Rusia, China, España, Brasil y Sudáfrica– como violatorias del Derecho Internacional; y como inconstitucionales por legisladores opositores como oficialistas.

La nueva versión de la acusación o indictment —presentada ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York— menciona al “Cártel de los Soles” solo dos veces, frente a las 32 referencias de la acusación original de 2020. La nueva versión echa por tierra la matriz del Cartel de los Soles que fue tapa en los grandes medios internacionales, que se valieron de supuestas filtraciones provenientes de fuentes vinculadas a los servicios de inteligencia estadounidenses, particularmente la DEA y la CIA, canalizadas a través de periodistas como Emili Blasco, corresponsal de periódico español ABC en Estados Unidos, y que alimentaron titulares de todas las agencias y multimedios internacionales.

La nueva acusación, en lugar de describirlo como una organización jerárquica dedicada al narcotráfico, lo define como una “cultura de corrupción” integrada altos funcionarios civiles y militares venezolanos, “protegen y promueven el tráfico de drogas”, una definición alejada de un cártel de narcotráfico con la cual el presidente estadounidense, Donald Trump, justificó un despliegue militar sin antecedentes en el mar Caribe y que se instaló como un bloqueo a la exportación del petróleo venezolano.

Fuente: departamento de Justicia yanqui

En tanto, en la primera audiencia de este lunes, Maduro se declaró “prisionero de guerra”, rechazó de manera categórica los cargos formulados en su contra y reiteró su condición de presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, denunciando que su detención constituye una violación flagrante del derecho internacional.

La corrección de la acusación cobra mayor relevancia porque, en febrero de 2025, el Departamento del Tesoro y luego el Departamento de Estado —bajo la administración Trump— designaron al “Cártel de los Soles” como una Organización Terrorista Extranjera (FTO), una medida que carece de sustento en los informes técnicos de la propia Administración para el Control de Drogas (DEA), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la Unión Europea, ninguno de los cuales menciona al grupo en sus evaluaciones anuales sobre tráfico de drogas.

La DEA, en su Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025, detalla con precisión las rutas del narcotráfico en las Américas, pero no incluye a Venezuela como país de tránsito principal ni menciona al “Cártel de los Soles” en ningún apartado. Lo mismo ocurre en los informes de la ONU y del Observatorio Europeo de las Drogas.

Aun así, funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, han insistido públicamente en tratar al “Cártel de los Soles” como una organización real. En una entrevista el 5 de enero en Meet the Press, Rubio afirmó que “su líder, el líder de ese cártel, se encuentra ahora bajo custodia estadounidense”, refiriéndose a Maduro.

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El juez

El caso está a cargo del juez federal Alvin K. Hellerstein, de 92 años, designado por el presidente Bill Clinton en 1998 y con sede en el Distrito Sur de Nueva York. Conocido por su estilo poco convencional y una actitud que algunos describen como “terca pero íntegra”, Hellerstein ha ganado notoriedad por su independencia judicial, incluso frente a gobiernos poderosos.

En los últimos años, ha fallado en contra de decisiones de la administración Trump, como en los casos relacionados con Stormy Daniels y la Ley de Enemigos Extranjeros. Abogados que han litigado ante él lo describen como alguien que “le importa un bledo lo que piensen de él”, que acelera los juicios para no aburrir al jurado y que no duda en llamar personalmente a fiscales para aclarar detalles.

Irán advierte con tomar acciones ante la escalada de la «retórica intervencionista» de Occidente

El Consejo de Defensa de Irán emitió este martes un comunicado en el que advierte de que la continuación de las conductas hostiles y la «retorica amenazante e intervencionista» dirigidas contra el país será recibida con una «respuesta proporcional, firme y decisiva».

 

En la declaración, el consejo subrayó que «la seguridad, la independencia y la integridad territorial» de Irán son «líneas rojas» que no se pueden traspasar. También condenó el aumento de comentarios intervencionistas por parte de lo que describió como «eternos enemigos de la tierra».

El organismo remarcó que no limitará su reacción a responder solo después de que ocurra un acto hostil, sino que también incorporará en sus cálculos de seguridad «signos tangibles de amenaza». Además, añadió que las declaraciones amenazantes e intervencionistas podrían considerarse como conductas hostiles.

El país persa vive una ola de protestas desde hace varios días, motivadas por la tensa situación económica y el debilitamiento de la moneda nacional.

Irán condena los comentarios de EE.UU. e Israel

El pasado viernes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó las «declaraciones intervencionistas» por parte del presidente de EE.UU., Donald Trump, y otros funcionarios estadounidenses respecto a los asuntos internos de su país. Asimismo, indicó que estas acciones constituyen una violación de los principios establecidos en la Carta de la ONU y del derecho internacional.

Trump declaró el domingo, a bordo del Air Force One, que EE.UU. estaba siguiendo de cerca los acontecimientos en Irán y advirtió con golpear «muy duro» si se reportaban nuevas muertes de manifestantes.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Ismail Baghaei, afirmó que las declaraciones de Trump y del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sobre los asuntos internos iraníes son una incitación directa a la violencia, el terrorismo y el asesinato.

La justicia de EE.UU desmonta el «argumento» de Trump para el secuestro: el «Cártel de los Soles» no existe

En un giro inesperado que sacude los cimientos del proceso judicial contra Nicolás Maduro, el diario The New York Times reveló este martes que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha retirado formalmente la afirmación de que el mandatario lidera una organización real denominada «Cártel de los Soles».

 

La rectificación ocurre apenas 72 horas después del secuestro del presidente Maduro a Nueva York y a solo horas de su comparecencia judicial, lo que pone en tela de juicio la legitimidad de las designaciones terroristas impulsadas por la administración de Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, durante 2025.

Las incongruencias de las acusaciones «organización criminal» a «sistema clientelar»

Según el reporte, tras revisar la nueva acusación formal (indictment) publicada este sábado, los fiscales estadounidenses ya no describen al Cártel de los Soles como una estructura delictiva real. Mientras que la acusación original de 2020 mencionaba el término 32 veces definiéndolo como un cártel, el nuevo documento solo lo menciona dos veces y lo reclasifica de forma abismal, como una «cultura de corrupción» o un «sistema de clientelismo».

Expertos en seguridad latinoamericana han sostenido históricamente que el término es una expresión coloquial inventada por medios de comunicación en la década de 1990 y no una organización con estructura jerárquica, argumento que la fiscalía estadounidense parece haber admitido tácitamente tras el secuestro del mandatario.

El derrumbe de la trama Trump-Rubio

Esta retirada legal desmantela la narrativa utilizada por el Ejecutivo estadounidense para justificar la incursión militar del 3 de enero:

Julio 2025: El Departamento del Tesoro designó al supuesto cártel como organización terrorista basándose en el texto de 2020.

Noviembre 2025: Marco Rubio ordenó al Departamento de Estado ratificar esta categoría para endurecer el asedio.

Enero 2026: El Departamento de Justicia admite que la organización no existe como tal, debilitando los cargos de narcoterrorismo.

Silencio en Washington y omisiones de la DEA

El diario neoyorquino subraya que ni la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas de la DEA ni los informes de la ONU han mencionado jamás al «Cártel de los Soles» en sus listados de organizaciones criminales internacionales. Ante este hallazgo, portavoces de la Casa Blanca y del Departamento de Justicia han evitado emitir comentarios.

Para analistas como Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, la nueva descripción de la fiscalía es «fiel a la realidad», lo que para la defensa de Maduro representa una victoria temprana en el plano jurídico.

Reacción de Miraflores

Desde Caracas, el gobierno de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez ha calificado este hecho como una prueba irrefutable de que el secuestro del presidente se basó en una «mentira procesal». El desmentido del New York Times coincide con el inicio de las audiencias en Nueva York, donde la fiscalía deberá ahora intentar probar una «conspiración» sin la existencia de la organización terrorista que sirvió de excusa para la intervención en este inicio de 2026

aporrea / insurgente

Esa es la lección, canallas sin patria de allá y de aquí

En Venezuela ha comenzado ya el asalto armado al cuerpo y la sangre de América Latina, y en medio de tanto dolor, habremos de recordar que los medios también son parte del arsenal en activo. Así que no sólo asistiremos al robo con violencia, como en Gaza, sino que nos repetirán desde la tribuna imperial que el agresor es la víctima, y la víctima el agresor; que el asaltante es un filántropo y el patriota un malhechor, y que los muñecos de ventrílocuo ovelizados hablarán por sí mismos acerca de fraternidad, amor a la patria y legitimidad…

 

Sí: los títeres respaldados por las armas extranjeras extenderán títulos de legitimidad. Para todos los venezolanos la solidaridad más fervorosa ante este tiempo de canallas sueltos por el mundo, y que la historia y la memoria de Hugo Chávez Frías, la parte más importante del botín, sean conservadas en los actos del pueblo y el gobierno venezolanos.

Venezuela y el neocolonialismo

Por Luis Hernández Navarro

Imperialismo puro y duro. Al margen del derecho internacional, Estados Unidos invadió Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro, asesinó a 80 personas y destruyó edificios e instalaciones militares. Previamente había estrangulado económicamente a la República bolivariana, bloqueado sus mares y cielo, y ejecutado extrajudicialmente a 110 navegantes que, a bordo de pequeñas lanchas, surcaban el océano Pacífico oriental.

Neocolonialismo concentrado. El presidente Donald Trump anunció que va a gobernar el país sudamericano “hasta que podamos hacer una transición segura, ampliada y sensata” porque “no podemos arriesgar que nadie más tome el control de Venezuela… No vamos a permitir que eso ocurra”. Y, posteriormente, añadió: “vamos a dirigir todo. Vamos a dirigirlo, componerlo, y tener elecciones en el momento adecuado”. Su apuesta es establecer allí una especie de protectorado.

Piratería estilo siglo XXI. El mandatario y magnate reclama para el imperio el oro negro y la industria petrolera venezolana. “Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadunidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera, y empiecen a ganar dinero para el país”, declaró. Y, un día después, puntualizó: “Acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y otras cosas en su país”.

Cinismo recargado. La Doctrina Monroe (América para los americanos), se llama ahora Doctrina Donroe (por Don de Donald). “Este es nuestro hemisferio. El hemisferio occidental. Es donde vivimos y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”, explicó.

La hora de los halcones. Ahora, Washington ya no justifica su promoción de golpes de Estado blandos o duros, fraudes patrióticos y lawfare en nombre de la defensa de la democracia, los derechos humanos, la liberación de las mujeres y los valores occidentales. Le basta envolver el pillaje, el saqueo y la violencia descarnada en la razón de la fuerza. Invade países, depone gobiernos, bombardea embarcaciones, ejecuta ciudadanos de otros países, juzga de acuerdo a sus leyes, pisotea soberanías, se entromete en procesos electorales de otras naciones, amenaza, amenaza y amenaza, porque puede hacerlo sin tener que pagar las consecuencias de ello.

Pero, a pesar de todo su poderío militar y sus mandamientos neocoloniales, su deseo de mando se topa con la realidad de la desobediencia y resistencia de los de abajo. No obstante su inmensa capacidad de fuego, no hay tropas estadunidenses en el terreno. Aunque descalabrado, el ejército bolivariano sigue de pie y unido. Y, a pesar de tener una espada de Damocles sobre sus cabezas, las autoridades bolivarianas y no la oposición siguen gobernando. La cadena de mando sigue funcionando.

El presidente Trump y Marco Rubio han tenido que reconocer que su mascota Corina Machado no les sirve más en Venezuela. Al menos por ahora. Se comprueba, que como decía Henry Kissinger, “puede ser peligroso ser enemigo de Estados Unidos, pero ser amigo es fatal”. A pesar de ponerse como tapete de sus amos, el mandatario asegura que María Corina Machado “es una gran mujer, pero no tiene el apoyo ni el respeto de su pueblo” para ser la líder de Venezuela.

Y el secretario de Estado tiene que aclarar: “la realidad inmediata es que, desafortunada y tristemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato. Estamos hablando de lo que sucederá en dos, tres semanas, en dos, tres meses, y cómo eso se vincula con los intereses de Estados Unidos. Ahora hay otras personas a cargo del aparato policial y militar allí”.

La política kleenex en acción: úsese y tírese. La presidenta en funciones es Delcy Rodríguez y no la premio Nobel de la Paz. Las afirmaciones son una demostración práctica de que Edmundo González perdió las elecciones presidenciales de 2024.

Obviamente, la situación en Venezuela no es la misma que existía antes del secuestro del presidente Nicolás Maduro. Hay juego nuevo. Estados Unidos quiere tutelar un cambio de régimen y la entrega de la industria petrolera. Pretende que la administre el Gobierno sin Maduro: los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. De no seguir sus órdenes, los amenaza con tomar represalias aún mayores. Quiere evitar que el país se incendie y sea imposible gobernarlo.

Lo que Estados Unidos busca es crear una especie de Estado vasallo flexible que desmantele desde arriba las transformaciones alcanzadas en 26 años de chavismo. Pero ello requiere no sólo de la aquiescencia de las élites, sino de la pasividad de los de abajo. El temor, la incertidumbre y la defensa de los intereses creados pueden jugar a favor de esta iniciativa. Pero la politización, organización desde abajo y las armas que están en manos del pueblo venezolano, además de una camada de militares formados con una nueva doctrina nacionalista y popular, empujan en contra. Como lo advierte Estefanía Ciro, se enfrentan, sin matiz alguno, a la nueva Doctrina Donroe contra la libre determinación de los pueblos.

Así, lo que hemos visto hasta ahora en Venezuela no es el final de nada, sino el comienzo de una nueva etapa, aún más turbulenta que las anteriores. Como decía Pancho Villa: “ánimo, cabrones, que más adelante está más feo”.

Terrorismo global de Estado contra Venezuela

Por Gilberto López y Rivas

1.- El bombardeo a instalaciones militares y civiles y la incursión de Estados Unidos a territorio de la República Bolivariana de Venezuela para llevar a cabo el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del 3 de enero, constituyen una violación flagrante del marco legal que ha regulado las relaciones entre estados después de la Segunda Guerra Mundial, así como una comprobación fehaciente de que este país pretende imponer el terrorismo global de Estado, que se caracteriza como la política de violencia militar perpetrada por los aparatos estatales imperialistas contra pueblos y gobiernos, apelando a métodos de violencia extrema, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar toda oposición o resistencia política y protesta social en el nivel mundial y para controlar, para su beneficio, los recursos naturales y estratégicos de las naciones.

2.- Si la llamada “comunidad internacional” y las instancias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se mantienen omisas a sus obligaciones, estarán escribiendo su acta de defunción, con su carencia de dignidad y decoro. Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier país que no acate las disposiciones del trumpismo.

Como lo denunció el canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno estadunidense está rompiendo la legalidad internacional y propia de Estados Unidos, porque está atacando a Venezuela sin autorización de su Congreso. También, las acciones resultan en una violación de la Carta de Naciones Unidas. Asimismo, el canciller Gil llamó al Consejo de Seguridad a tomar responsabilidad sobre estos ataques.

3.- Este acto de barbarie imperialista ha provocado la indignación de millones de personas en todo el orbe, en el propio Estados Unidos y, naturalmente, en Venezuela, que en las calles y frente a las sedes diplomáticas denunciaron y condenaron estas acciones del gobierno de Trump, exigiendo el alto a la agresión contra un país independiente y soberano, así como la liberación inmediata del presidente Maduro y esposa.

Cabe destacar el asesinato por la soldadesca invasora de 15 elementos de la guardia presidencial y 32 internacionalistas cubanos, además de otras bajas militares y civiles, que fueron masacrados por las bombas y la metralla estadunidense en instalaciones castrenses y en complejos habitacionales de varios puntos del territorio nacional.

Este hecho de resistencia heroica postrera contradice especulaciones de traición y deslealtad militar, que a Estados Unidos le interesa propagar, para crear el divisionismo y la desconfianza entre los revolucionarios, que hoy más que nunca requieren de la unidad cívico militar que tanto procuró el comandante Hugo Chávez Frías, y que se está demostrando en las declaraciones del alto mando militar y en la sucesión ordenada de Delcy Rodríguez como titular del Ejecutivo interina, reiterando que Nicolás Maduro es y sigue siendo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien, ante el tribunal estadunidense, con dignidad y entereza, se declaró prisionero de guerra.

No es posible dar cabida a “interpretaciones” y “análisis” que siembran duda y suspicacia, incluso en el campo de una izquierda que coloca en primer término su identidad grupal y sus posicionamientos doctrinales, en juicios y prejuicios sobre el proceso bolivariano y, en particular, sobre el presidente Nicolás Maduro, quien en opinión de Néstor Cohan es “el presidente democráticamente electo y hoy SECUESTRADO (así en mayúsculas) por una pandilla de forajidos neofascistas y delincuentes gringos. Un presidente de origen obrero y socialista que se formó en las luchas sindicales (incluso antes del levantamiento de Hugo Chávez). Un dirigente político que no surgió del marketing mediático ni puesto a dedo por la embajada”.

Por ello, la exigencia de su liberación y la de su esposa debe ser una de las demandas centrales de la movilización solidaria mundial.

4.- El abanico de la protesta abarca todo el espectro político, desde el ciudadano consciente de su historia, para el caso mexicano, de guerras de conquista que cercenaron la mitad del territorio original e invadieron suelo patrio en la llamada guerra del 47, el bombardeo del puerto de Veracruz y su ocupación, tras heroica resistencia popular en 1914, además de la expedición fracasada para detener al general Francisco Villa en 1916, hasta organizaciones políticas de variado signo ideológico que se manifiestan en redes, plazas y embajadas. No descartemos que las agresiones continúen en su estrategia de terror como política de Estado. Ya Trump amenaza a Colombia, Cuba e, incluso, a México.

El régimen de Milei desmantela el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas

El PNCC coordinaba una red federal que permitía acceso equitativo a cirugías cardíacas vitales para bebés en todo el territorio argentino. Foto: @prensamisiones
El PNCC coordinaba una red federal que permitía acceso equitativo a cirugías cardíacas vitales para bebés en todo el territorio argentino. Foto: @prensamisiones

El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) fue desarticulado por decreto del Gobierno argentino de Javier Milei, el 1° de enero de 2026, poniendo en peligro la atención de aproximadamente 7.000 bebés que nacen cada año en el país con malformaciones cardíacas.

Según especialistas y organizaciones de la sociedad civil, la medida amenaza con revertir avances sanitarios logrados desde 2008, cuando el programa comenzó a operar de forma federal.

“En Argentina nacen unos 7.000 niños al año con cardiopatías congénitas. Cerca del 50 % requiere cirugía en el primer año de vida”, recordó la Federación Argentina de Cardiología (FAC) en un comunicado, destacando que “desde la creación del PNCC, la mortalidad por estas causas se redujo drásticamente” gracias a una red coordinada por el Estado nacional.

El PNCC contaba con 15 centros especializados distribuidos por todo el país, categorizados según su complejidad, y un equipo técnico de siete profesionales que garantizaban la derivación inmediata de pacientes a través del Sistema Integrado de Información Sanitaria.

Este sistema permitía realizar alrededor de 800 procedimientos quirúrgicos anuales y gestionar más de 6.000 notificaciones de casos. Además, incorporó con el tiempo el diagnóstico fetal y la atención a embarazadas en riesgo.

Sin embargo, el Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, decidió no renovar los contratos de tres miembros del equipo coordinador, lo que provocó la renuncia colectiva del resto del personal. En una carta interna, María Eugenia Olivetti, una de las integrantes, informó que “el equipo médico del Centro Coordinador de Cardiopatías Congénitas ha sido separado de sus cargos” tras 15 años de trabajo conjunto.

Las consecuencias son inmediatas

Familias del colectivo Cardiocongénitas Argentina advierten que ya existen pacientes en lista de espera, situación inédita hasta el inicio de la gestión de Javier Milei. “Cuando asumió Milei la lista de espera para operarse era cero. Hoy ya hay pacientes en lista de espera”, denunció Lucía Wajsman, referenta del colectivo y madre de una adolescente con cardiopatía congénita.

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Wajsman subrayó que “las cardiopatías congénitas son compatibles con la vida en un 95 % de los casos cuando se operan”, y lamentó: “Lo que se está desmantelando es el derecho a la vida de nuestros hijos e hijas”. También reveló que uno de los argumentos esgrimidos para el recorte es la supuesta baja en la natalidad: “Como nacen menos pibes, no se necesitan tantos profesionales. Es una vergüenza”.

El presidente Milei, en su etapa como diputado, ya había rechazado la Ley de Cardiopatías Congénitas (N° 27.713), aprobada en 2023, afirmando que “implicaba más presencia del Estado interfiriendo en la vida de los individuos y además implicaba más gastos”, y que su voto respondía “al ideario liberal”.

La FAC y colectivos de familias exigieron la reconsideración inmediata de la medida, al considerar que su eliminación “conlleva riesgos directos e inmediatos: aumento de la mortalidad infantil y ruptura de la Red Federal”.

Además, alertan que la decisión vulnera la Ley de Emergencia Pediátrica, que obliga al Estado a garantizar cirugías cardiovasculares pediátricas.

Es la hora del OTAN NO, Bases Fuera

Juanlu González (biTs rojiverdes).— El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no es solo un golpe de Estado encubierto. Es la declaración formal de que Washington ha abandonado definitivamente cualquier pretensión de respetar el derecho internacional. Sabemos que nunca lo hizo realmente, pero al menos guardaba las apariencias. Lo que hemos presenciado estos días es la actuación de un Estado delincuente que se arroga el derecho de secuestrar jefes de Estado legítimos, violar la soberanía de las naciones y pisotear todas las normas que supuestamente rigen las relaciones internacionales.

Y lo peor es que esto solo es el principio. Trump ya ha dejado claro que Venezuela es apenas el aperitivo. Cuba, Nicaragua, Colombia, México… y sí, también Groenlandia. La lista de objetivos del nuevo imperialismo trumpista está sobre la mesa, sin disimulos ni eufemismos. Estamos ante una administración que ha decidido que las reglas no van con ellos, que la fuerza es el único argumento válido y que quien tenga los recursos que Washington necesita será el próximo en la lista. Es realmente una muestra de absoluta debilidad, de decadencia, un monstruo más en el sentido del conocido aforismo gramsciano.

Si el mundo no le para los pies ahora mismo, nos encaminamos directamente hacia el caos global, hacia la ley del más fuerte, hacia una guerra total por los recursos naturales del planeta. Este es el momento de la verdad. O actuamos ya, o nos convertimos en cómplices silenciosos de la instauración de un orden mundial basado en la piratería institucionalizada.

No se puede negociar con un presidente loco

Hay que decirlo claro: no se puede contemporizar con un presidente que actúa como un delincuente internacional. No valen las palabras amables, ni los comunicados tibios, ni las llamadas diplomáticas a «la preocupación». Trump solo entiende un lenguaje: el de los hechos fuertes, enérgicos y decididos. Cualquier otra cosa es pérdida de tiempo y, peor aún, señal de debilidad que solo invitará a más agresiones.

La Unión Europea y cada uno de sus Estados miembros deben actuar de inmediato con medidas contundentes:

Ruptura inmediata de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. No puede haber business as usual con un país que secuestra presidentes. Los embajadores estadounidenses deben ser expulsados de nuestros países y nuestros representantes, retirados de Washington.

Negativa rotunda al aumento del gasto militar en la OTAN y a la compra de armamento estadounidense. Cada euro que destinamos a armarnos según los dictados de Washington es un euro que financia su maquinaria de guerra imperial que podría ser usada contra nuestros propios pueblos. No más F-35, no más sistemas antimisiles, no más subsidios a la industria militar estadounidense.

Imposición de aranceles y sanciones económicas contra Estados Unidos. Si Washington entiende únicamente el lenguaje del comercio, hablémosle en ese idioma. Aranceles del 100% a todos los productos estadounidenses, congelación de activos, prohibición de inversiones. Que sientan en su economía el precio de su comportamiento criminal.

Expulsión inmediata de todas las bases militares estadounidenses de territorio europeo. En España, Rota y Morón deben cerrar ya. No podemos tener fuerzas militares extranjeras en nuestro territorio que mañana podrían ser utilizadas contra nuestros propios pueblos si la situación lo requiere. Es el momento de activar el protocolo de ruptura del acuerdo de las bases norteamericanas y hacer el aviso formal de denuncia del tratado de inmediato.

Salida de la OTAN. La Organización del Tratado del Atlántico Norte se ha convertido en el brazo armado de las aventuras imperiales estadounidenses. No tiene ningún sentido que Europa siga financiando y legitimando una alianza militar que solo sirve a los intereses de Washington. Como venimos denunciando desde hace tiempo, la OTAN no es ninguna alianza defensiva: es una herramienta de dominación imperial que debe ser desmantelada.

El lenguaje que Trump entiende

Estados Unidos debe medir sus acciones en términos de pérdida económica y de influencia en el mundo. Ese es el único lenguaje que Trump comprende. Por eso no valen las palabras, por muy duras que suenen. Solo los hechos económicos, la pérdida de mercados, la reducción de su influencia global pueden hacer que rectifique.

Si Europa retira sus compras de armamento estadounidense, si rompe contratos comerciales, si cierra sus mercados a los productos de EEUU, Washington empezará a calcular el coste real de su comportamiento delictivo. Trump es un hombre de negocios (mediocre, pero hombre de negocios al fin): solo entiende números en rojo y en negro.

Un mundo más peligroso para todos

El mundo hoy es un lugar mucho más peligroso que hace una semana. Si se puede actuar como un delincuente con total impunidad, secuestrando presidentes y violando la soberanía nacional sin que pase absolutamente nada, otros muchos podrán seguir ese camino en cualquier lugar del planeta.

¿Qué le impide ahora a China recuperar Taiwan de un plumazo, aunque eso lleve a una guerra regional? Evidentemente, nada de nada. Estados Unidos ha mostrado el camino de cómo hay que hacer las cosas en la era Trump. China es perfectamente capaz de barrer la isla en cuestión de minutos, y nadie va a venir en su ayuda porque podría correr la misma suerte que Venezuela. ¿Por qué habría Beijing de respetar normas internacionales que Washington pisotea diariamente?

La lógica es implacable: si el derecho internacional no existe para Estados Unidos, ¿por qué habría de existir para otros? Trump ha abierto la caja de Pandora, y las consecuencias van a ser catastróficas para la estabilidad global.

La ONU debe actuar

La Asamblea General de Naciones Unidas debe tomar las riendas inmediatamente, en vista de que el Consejo de Seguridad está secuestrado por uno de sus supuestos garantes con derecho de veto que ha abandonado completamente sus obligaciones. No podemos seguir permitiendo que un sistema diseñado para prevenir la guerra y garantizar el derecho internacional esté bloqueado por quien precisamente lo viola de manera más flagrante.

Hay que pedir el encausamiento inmediato de Trump y de toda su administración ante el Tribunal Penal Internacional o la Corte Internacional de Justicia por crímenes contra la paz, secuestro de un jefe de Estado y violación sistemática del derecho internacional. Que quede constancia histórica de que estos actos no quedan impunes, aunque sea solo moralmente.

Las bases fuera, ahora

En Andalucía, en toda España, las bases estadounidenses representan una amenaza directa para nuestra seguridad. No son instalaciones defensivas: son plataformas de proyección imperial que nos convierten en objetivos militares y nos arrastran a conflictos que no son los nuestros.

Si no hay una muestra de fortaleza ahora, vendrán a por Groenlandia y no podremos hacer nada. Y eso ya se trata de Europa, de territorio que consideramos nuestro ámbito de influencia. Y lo que es más importante: Groenlandia tiene tierras raras, minerales estratégicos que Trump quiere controlar. ¿Alguien cree de verdad que se va a detener ante nada para conseguirlos?

Europa sin Estados Unidos: el único camino viable

Europa debe buscar urgentemente su camino sin Estados Unidos. Y ese camino pasa necesariamente por la normalización de relaciones con Rusia. Putin está deseando firmar la paz con Europa y volver a la normalidad económica y comercial con la Unión Europea.

La prosperidad de Europa se debía precisamente a la seguridad energética rusa y a los bajos precios de los hidrocarburos que nos garantizaba. Desde que rompimos esa relación por presión estadounidense, Europa está en recesión económica, con una industria asfixiada por los altos costes energéticos y una inflación desbocada.

Es hora de mirar las cosas con perspectiva y sin las anteojeras ideológicas que Washington nos ha impuesto. Hay que dejar de amenazar las fronteras de Rusia con expansiones de la OTAN y con ejercicios militares provocadores. Es necesario firmar una arquitectura de seguridad europea a largo plazo que vuelva a facilitar la salida de la recesión económica.

Solo hay que planificar un futuro sin los Estados Unidos. Un futuro en el que Europa sea soberana, en el que no dependamos de la protección militar de quien nos chantajea económicamente, en el que podamos comerciar libremente con quien nos convenga sin pedir permiso a Washington.

OTAN NO, Bases Fuera: más urgente que nunca

El momento es ahora. No mañana, no cuando pase la tormenta, no cuando Trump se calme. Ahora. Cada día que permitimos que continúe esta situación es un día que legitimamos el comportamiento criminal de Estados Unidos y nos convertimos en cómplices.

Las movilizaciones contra las bases estadounidenses deben intensificarse. Los movimientos por la paz y la soberanía deben presionar a los gobiernos europeos para que actúen. La ciudadanía debe exigir a sus representantes que pongan los intereses de sus pueblos por encima de la sumisión a Washington.

Es la hora del OTAN NO, Bases Fuera. Es la hora de la dignidad europea, de la soberanía real, de construir un mundo basado en el derecho internacional y no en la ley del más fuerte. Es la hora de decir basta.

Si no lo hacemos ahora, mañana será demasiado tarde. El secuestro de Maduro no es el final de nada: es solo el principio de una era de barbarie imperial que, si no detenemos, nos arrastrará a todos al abismo.

La pelota está en nuestro tejado. O actuamos ya, o nos resignamos a ser de por vida esclavos de un imperio delincuente. No hay tercera opción.

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