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El ex alcalde de Córdoba, ciego de ira, se come la de “Totoroto”

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Declaraciones que, ¡cómo no!, el rotativo “Córdoba” pone en portada y en la integridad de la página ocho.

Nieto, en plena indigestión de su derrota electoral en las urnas, a pesar de los cien días transcurridos, se sitúa en el exabrupto, en el insulto gratuito, en la descalificación absoluta y dice de los que gobiernan que son “inmaduros”, “faltos de experiencia política”, “poco preparados”, “vacíos de proyectos” “fábrica de ocurrencias”, “desconocidos”, “inéditos” “de hacer un ridículo espantoso”… y otras perlas que le dicta su hígado perdedor cuando se las prometía tan felices.

Realmente de “juzgado de guardia” que llame “medio gobierno” a quien por voluntad popular lleva cien días en el cargo. ¿Si este es “medio gobierno”, que es lo que era el suyo? ¿Un cuarto de desgobierno?

Digo que a un día de que el Consejo Consultivo de Andalucía lo condene sin paliativos en su operación-especulación de la cesión de terrenos a su “compadre”, el presidente de una Sociedad Anónima Deportiva, que sólo por casualidad se llama “Córdoba C.F”, con una cesión ilegal, por órgano improcedente, sin la calificación correspondiente, digo, se permitía decir esto. Literalmente.

“Nieto está convencido de que el Consejo Consultivo no va a admitir la solicitud realizada por el Ayuntamiento de emitir un dictamen sobre la cesión al haber informes contradictorios. A pesar de ello, cree que “por la puerta trasera” se buscará una alternativa para “amparar el disparate”.

¡En toos los morros, chulo de taberna!

La catarata de insultos a los contrarios, el autobombo y la auto excelencia que un Nieto enfermo de ira y frustración parece no tener fin y le puede durar todo el mandato, ¡y quedan casi cuatro años!

Nieto es el mismo al que le ardían los autobuses, se le rebelaban los comerciantes del Mercado de La Corredera, le quitaba “la mosca” a Cajasur con un ruinoso y costosísimo Pabellón, incensiaba a los funcionarios y acordaba con ocultación, idioma extranjero y alevosía un contrato con una empresa de la Púnica con sobrecoste de medio milloncejo de euros por uan auditoría de algo tan esencial como “el alumbrado público” al que quería, mayormente privatizar, como a todas las empresas y servicios municipales.

Nieto, al día siguiente de su última pataleta, se ha “comido la de Totoroto” (una mierda como una moto) y debe poner proa al abandono de su cargo para refugiarse en el primer lugar de las listas (o tontas) de su partido, y si sale elegido, cobrar más y trabajar menos, si ello es posible.

Lucas Leon Simon

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