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Marxismo y feminismo

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Existe una relación estrecha entre la sociedad patriarcal y la sociedad de clases.
Históricamente, feminismo y marxismo nacieron en el modo de producción capitalista, aun cuando la opresión de las mujeres y de las clases fueran anteriores a la explotación del trabajo asalariado. El desarrollo del proletariado y la destrucción de la economía familiar precapitalista se encuentran en el origen de ambas corrientes de pensamiento. Por eso, quien aspire a acabar con la opresión, y no sólo a lograr sesudas elaboraciones teóricas abstractas de dudosa capacidad emancipatoria, debe dar cuenta de esto. Y así lo hicieron el feminismo radical, el feminismo socialista, el feminismo materialista, el feminismo de la igualdad… Las feministas liberales prestaron poca atención sobre los orígenes de la desigualdad sexual.
“La monogamia no aparece de ninguna manera en la historia como un acuerdo entre el hombre y la mujer, y menos aún como la forma más elevada de matrimonio. Por el contrario, entra en escena bajo la forma del esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre los sexos, desconocido hasta entonces en la prehistoria. En un viejo manuscrito inédito, redactado en 1846 por Marx y por mí, encuentro esta frase: ‘la primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos.’ Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino. La monogamia fue un gran progreso histórico, pero al mismo tiempo inaugura, juntamente con la esclavitud y con las riquezas privadas, la época que dura hasta nuestros días y en la cual cada progreso es al mismo tiempo un regreso relativo y el bienestar y el desarrollo de unos se verifican a expensas del dolor y de la represión de otros. La monogamia es la forma celular de la sociedad civilizada, en la cual podemos estudiar ya la naturaleza de las contradicciones y de los antagonismos que alcanzan su pleno desarrollo en esta sociedad.” Engels, EL ORIGEN DE LA FAMILIA, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO.
Cabe aclarar en este texto que la monogamia no surge por sí sola, sino que es un producto histórico del modo de producción del estadio intermedio de la barbarie, distinto del estadio inferior de la barbarie en tanto que se produce un salto en el grado de desarrollo de las fuerzas productivas con la aparición de la agricultura y la ganadería y, como consecuencia de esto, aparecen también nuevas relaciones de producción en las que la división de la sociedad en clases por la división del trabajo cambia totalmente otorgándole al hombre y a la mujer papeles nuevos en la producción que hacen que cambie su posición económica y, por tanto, la capacidad de dominación de un género sobre otro. El hombre, que, en el estadio inferior de la barbarie, se dedicaba a la caza por sus mejores capacidades físicas innatas, se encuentra suboordinado a la mujer, que es la que realiza las actividades más importantes, la recolección y la cría de niños; además las relaciones afectivo-sexuales le daban a la mujer un papel dominante en la familia punulúa, en la que las relaciones sexuales se ejercían con todos los miembros de la gens con ciertas restricciones, lo que hacía imposible saber quién era el padre del hijo, por lo que la línea de descendencia se seguía por la vía materna. La agricultura y la ganadería cambian todo esto al imponer la necesidad de otra división del trabajo en la que el hombre pasa a realizar por sus mejores capacidades físicas innatas la mayor parte de las tareas de la producción, es decir, la ganadería y la agricultura, relegando a la mujer a las tareas del hogar, dando al hombre una superioridad económica que invertía el anterior papel dominante de la mujer en la sociedad. Además, con la aparición de la agricultura y la ganadería que posibilitaban una mayor división en familias separadas por la existencia de más bienes materiales, y el aumento de las restricciones en las relaciones sexuales por obra de la selección natural en la familia punulúa, apareció la familia sindiásmica, una forma primitiva de monogamia en la que la unión del hombre con la mujer era pasajera por los vestigios que dejó la poligamia, pero este paso permitió el poso a la monogamia patriarcal en la que el hombre ejercía y ejerce el papel dominante, lo que se refleja en la ideología machista imperante.
El absoluto machismo reconocido por todos los miembros de la sociedad y practicado por la monogamia patriarcal que no excluía la poligamia como privilegio de las clases dominantes se halló en consonancia con todos los modos de producción, desde el esclavismo al feudalismo, hasta que apareció el capitalismo, donde el movimiento feminista nació fruto de nuevas relaciones de producción debido a que la necesidad de crecimiento económico ilimitado por la contradicción de la tasa decreciente de ganancia imponía la necesidad de explotar a absolutamente todos los proletarios sin distinción de género, pues, ante el capitalista, ellos sólo eran la fuerza de trabajo de la que extraían y extraen la plusvalía. Debido a esta característica especial del capitalismo de necesidad de crecimiento económico ilimitado, el hombre y la mujer pasaron a ocupar la misma posición en el modo de producción revirtiendo la posición dominante del hombre en el matrimonio por su mayor poderío económico, dando a la mujer la posibilidad de independencia económica respecto al hombre, lo que posibilitaba su lucha por la emancipación de género. El proletariado, a través de una lenta revolución cultural para superar los vestigios de la ideología machista, fruto de las nuevas relaciones de producción en las que ocupaba una posición igual con la mujer, se posicionó del lado del movimiento feminista en la lucha por la igualdad de la mujer, que, al contrario de lo que la burguesía pretende hacer creer dividiéndonos, encuentra su principal enemigo en la burguesía, pues las relaciones económicas del hombre burgués con la mujer burguesa son relaciones de dominación donde se relega a la mujer a las tareas de la casa. No debemos confundirnos, los restos de machismo en el seno del proletariado, no son vestigios de la barbarie ni del feudalismo, sino producto de la ideología burguesa que, constituida como clase dominante y al poseer los medios de comunicación fundamentales, permite imponer su ideología al proletariado, de este modo la lucha de género va indisolublemente ligada a la lucha de clases y a la liberación del proletariado del yugo de la burguesía, la emancipación completa de la mujer es imposible sino lucha junto a los hombre de su clase por la emancipación del proletariado.
CUANDO ESTA EMANCIPACIÓN SE PRODUZCA Y SE TRANSFORMEN LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN Y LA IDEOLOGÍA BURGUESA SEA ELIMINADA DE LA CONCIENCIA DEL PROLETARIADO, SERÁN ELIMINADAS CON ELLA TODAS LAS LACRAS ANTI-EVOLUCIONISTAS Y ANTI-NATURALES DEL AMOR LIBRE PEQUEÑO BURGUÉS, LA INFIDELIDAD… QUE DEFIENDEN ALGUNOS SUPUESTOS FEMINISTAS SIN TENER EN CUENTA QUE EL AMOR INDIVIDUAL ES UN SENTIMIENTO EVOLUTIVO OBRA DE LA SELECCIÓN NATURAL. EN DEFINITIVA, EN LA SOCIEDAD SOCIALISTA, COMO BIEN DIJO ENGELS, SE REALIZARÁ COMPLETAMENTE LA MONOGAMIA, LIBRE DE TODAS ATADURAS DE GÉNERO Y DE VESTIGIOS ANTI-EVOLUTIVOS.

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