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El régimen de Arabia Saudí ha vuelto a utilizar bombas de racimo para bombardear las zonas residenciales en la provincia de Saada, en el norte de Yemen.

El sábado, la aviación saudí bombardeó con munición prohibida cuatro veces la ciudad de Saada, y tres veces la región de Al-Azqul, ubicada en la ciudad de Saher, informó la agencia yemení SABA News.

En la misma jornada, aviones de combate saudíes lanzaron siete bombas de racimo contra la localidad de Al-Zaher, situada en la gobernación de Saada. Por otra parte, los bombarderos saudíes golpearon tres veces el área de Al-Aqabah, en el distrito de Haydan.

Hasta el momento, no hay reportes de víctimas mortales en dichos ataques. Sin embargo, fuentes locales aseguraron que las ofensivas aéreas del régimen saudí causaron graves daños a las propiedades y granjas de los ciudadanos yemeníes en dicha provincia.

Asimismo, al menos cuatro personas murieron y otras seis resultaron heridas en los bombardeos del régimen saudí en la provincia de Amran, en el norte de Yemen.

Las bombas de racimo contienen un dispositivo que al abrirse, libera un gran número de pequeñas bombas capaces de perforar vehículos blindados con su carga explosiva, matar o herir a mucha gente de manera indiscriminada.

Desde marzo de 2015, Arabia Saudí y sus aliados, así como el suministrador estadounidense, emplean dichas bombas en suelo yemení, ignorando descaradamente la regulación internacional que establece que las municiones de racimo no deben utilizarse bajo ninguna circunstancia.

Conforme a las cifras divulgadas por una ONG yemení, unos 12.041 civiles, incluidos 1870 mujeres y 2568 niños, han muerto en la campaña militar del régimen de Riad. Además, 19 millones de yemeníes sufren por la falta total de alimentos.

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