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El proyecto está siendo desarrollado por el Fondo de Investigaciones Avanzadas (FPI, por sus siglas en ruso) junto con el Ministerio de Educación y Ciencia y la Universidad Mendeleev. La investigación persigue crear una memoria óptica en las nanorejillas del cristal de cuarzo.

Según el experto, un dispositivo de este tipo podría servir para almacenar datos infinitamente.

“Estamos elaborando un nuevo tipo de memoria que no requerirá volver a guardar una información en otros dispositivos ni tener que preocuparse por algunas condiciones especiales de almacenamiento. También estamos trabajando en las propias tecnologías para grabar y extraer la información guardada”, aclaró Petr Jenkin.

Estos dispositivos serán resistentes a condiciones climáticas extremas, agentes químicos agresivos, varios tipos de radiación ionizante, cargas estáticas y temperaturas elevadas, incluso a los incendios, según garantizan los especialistas del FPI.

Finalmente, se espera lograr una enorme densidad de datos, lo que implica que se podrían almacenar grandes cantidades de información en poco espacio físico.

Casualidad o no, se dio a conocer el proyecto coincidiendo con el Día de los Trabajadores de Archivos, que en Rusia se celebra el 10 de marzo. La creación de un portador de datos indestructible e inmune a la degradación física tendría un gran impacto en la industria de protección y almacenamiento de información.

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