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El ataque estadounidense contra la base aérea de Shayrat en Siria, ha iniciado una nueva ronda de tensiones entre Rusia y EE.UU. que podría tener graves consecuencias, por lo que es de vital importancia que se reabran los canales de comunicación entre Washington y Moscú, informa la revista ‘The National Interest‘.

Tras el ataque a la base siria, Rusia suspendió el memorándum suscrito con EE.UU. sobre prevención de incidentes aéreos en Siria, y además decidió reforzar sus defensas antiaéreas en el país árabe. Hasta ahora ambas potencias han tenido cuidado para evitar un enfrentamiento directo entre sí.

Sin embargo, en la guerra no se pueden excluir accidentes, como el bombardeo realizado por la Fuerza Aérea norteamericana a las tropas sirias en septiembre del 2016, que dejó decenas de muertos, o el ataque que equivocadamente mató esta semana a 18 milicianos kurdos.

La pregunta más lógica

En cualquier caso, Moscú tiene en Siria los sistemas de defensa antiaérea S-400 Triumf, que a pesar de que sirven en ese país principalmente como un elemento disuasorio, será letal para la aviación estadounidense y de la coalición internacional en caso de que entre en acción, señala el autor del artículo.

Por su parte, EE.UU. cuenta con gran experiencia en la destrucción sistemática de la defensa aérea rival, como lo ha demostrado en Irak, Libia o la antigua Yugoslavia. Además cuenta en su arsenal con misiles destinados a engañar o inhabilitar los radares de los sistemas antiaéreos, aunque este armamento no ha sido probado contra los S-400 y se desconoce su efectividad.

‘The National Interest’ llega a la conclusión de que, en este “complejo juego del gato y el ratón”, ni EE.UU. ni Rusia saldrán vencedores en caso de un enfrentamiento directo en Siria. Por esta razón, la pregunta más lógica no es cómo vencer al oponente, sino cómo evitar desencadenar un conflicto entre ambas partes por un accidente, finaliza.

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