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El Pentágono ha señalado que sus aviones de guerra seguirán atacando las zonas sirias protegidas por el veto estipulado en el acuerdo logrado en Astaná.

“La coalición seguirá atacando donde estén operando (los miembros del EIIL) para asegurarse que no tengan refugio”, aseguró el viernes Adrian Rankine-Galloway, un portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos (Pentágono).

El oficial argumentó que Washington no es parte del acuerdo firmado en Astaná, capital kazaja, entre Rusia, Irán y Turquía, que estipula la creación de cuatro zonas de “reducida tensión” a lo largo del país árabe.

Estas cuatro zonas de distensión abarcan la provincia de Idlib (noroeste), parte de las vecinas Latakia, Alepo y Hama, parte del norte de la provincia central de Homs, Guta Oriental (sita en los alrededores de la capital, Damasco), así como ciertas áreas en el sur del país.

El mismo viernes, el jefe de la delegación de Rusia y enviado especial del presidente para las consultas de Astaná, Alexander Lavrentyev, anunció que el espacio aéreo de las referidas zonas queda prohibido a los aviones de la llamada coalición anti-EIIL (Daesh, en árabe), orquestada por EE.UU.

De todos modos, Rankine-Galloway aseguró que la coalición se esforzará para minimizar las posibilidades de incidentes aéreos en esas áreas.

Por su parte, el capitán Jeff Davis, otro portavoz del Pentágono, explicó que Ejército ruso no había informado a la Cartera estadounidense sobre el veto a los vuelos en las zonas seguras.

Conforme lo estipulado en el memorando, acordado ente el Gobierno de Damasco y la oposición armada, a partir del 6 de mayo se detendrán en dichas zonas todos los combates y enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los grupos armados.

El jefe adjunto de la Dirección de Operaciones del Estado Mayor ruso, el teniente general Stanislav Gadzhimagomédov, amenazó abiertamente con un “fuego represivo” a los transgresores del memorando.

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