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Del 8 al 18 de mayo se celebra en Alemania una reunión con todos los países firmantes del Acuerdo de París. El gran ausente es Estados Unidos, cuyo Gobierno no ha definido si ratifica el acuerdo. ¿Qué consecuencias puede tener esto sobre América Latina?

Durante la campaña presidencial, Donald Trump prometió que renegociaría los términos de participación de su país en el Acuerdo de París, que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global.

Las requisas de esa promesa se están viendo en la actualidad. Entre el 8 y el 18 de mayo se celebra en Bonn, Alemania, una reunión con representantes de todos los países firmantes del acuerdo para preparar la próxima conferencia del clima, que se celebrará allí en noviembre. Pero el Gobierno estadounidense aplazó su participación en el encuentro.

En diálogo con Sputnik, el director de la organización ambientalista boliviana Probioma, Miguel Ángel Crespo, consideró que la salida de Estados Unidos de este convenio sería un “golpe muy duro” a nivel mundial y regional.

“Si EEUU no ratifica el tratado se van a agudizar los problemas generados por el cambio climático. Este fenómeno ha provocado una crisis de agua en las tres principales ciudades de Bolivia. De alguna manera esto coincide con actividades extractivistas que plantea Trump, quien ve con buenos ojos volver al carbón como fuente de energía, y la extracción de minerales para reactivar la industria estadounidense. Estas políticas van en desmedro de la biodiversidad que en Bolivia está disminuyendo a pasos agigantados”, ejemplificó.

Otra de las preocupaciones es que la salida de la potencia norteamericana del acuerdo podría generar un efecto dominó. “Otros países verían luz verde para incumplir las normas, algo así como ‘si ellos lo hacen nosotros también’. Esto significa la ampliación de la frontera agrícola por medio de la deforestación. Se producirían mayores sequías y lluvias torrenciales concentradas en determinados lugares y periodos del año, así como ataques de plagas como los que estamos viviendo ahora en Bolivia con las langostas, donde más de 70.000 hectáreas fueron arrasadas por estos insectos. Todos estos fenómenos están vinculados”, alertó el activista.

Crespo explicó que en Bolivia el 42% del territorio está en proceso de desertificación, y que un 40% de las aguas están contaminadas. “No hemos salido del círculo vicioso del extractivismo y los efectos del cambio climático solo empeorarán esa realidad. Es imprescindible que empecemos a alertar sobre el impacto de la salida al acuerdo de EEUU”, indicó.

A fines de 2015 en París, 195 países y la Unión Europea (UE) llegaron a un pacto para luchar contra el calentamiento global. Una de las medidas acordadas fue comenzar la transición energética que reemplace las energías fósiles (carbón, petróleo, gas) hacia 2020. Uno de los argumentos esgrimidos por la administración Trump para no revalidar el tratado de París es que no está demostrado que el hombre sea el responsable de los cambios producidos por el calentamiento global. Sin embargo el director de Probioma opina diferente.

“En 10 años en Bolivia se han deforestado más de cinco millones de hectáreas de bosque que generan lluvias y regulan el clima. Los agrotóxicos contribuyen a la contaminación del suelo y el agua. Esto demuestra que la actividad del hombre en procura de tener una mayor utilidad y beneficio para unas cuantas corporaciones con bases en EEUU o Europa, como Monsanto o Bayer o Syngenta, están generando y agravando el impacto del cambio climático. Si no reconocemos esto estamos listos, como se dice vulgarmente”, concluyó.

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