Compartir

Después de la derrota militar estadounidense en la península coreana se abre ante el mundo nuevas perspectivas. La RPDC un país socialista geográficamente pequeño pero moralmente gigante, dio una gran lección al mundo en unas condiciones totalmente adversas. Su firmeza ha sido determinante para hacerlo volver a su realidad al decadente imperialismo estadounidense y con ello aclarar definitivamente la nueva situación mundial. Finalmente el 14 de mayo del 2017 lanzó su misil balístico intercontinental llamado Hwasong-12 con capacidad de portar ojivas nucleares a cualquier punto del planeta.

Ya sabemos que esto sobreviene en una coyuntura histórica que ha ingresado a su fase decisiva, tercera fase, aquello está sustentado por gravitantes hechos, como por ejemplo, la paridad estratégica, el sistema multipolar, el desplazamiento de Estados Unidos en la nueva estructura económica del sistema capitalista después del 2008 y el ingreso al límite máximo en el uso del armamento convencional en el genocidio sirio en enero/febrero de 2016.

Y es que al empuje de estos trascendentales hechos, China estuvo en jolgorio entre el 14 y 15 de mayo del 2017 hablando de grandiosidades en el primer conclave de su iniciativa de la “Franja y la Ruta” al que incluso se vio obligado asistir Estados Unidos a través de uno de sus observadores. Al margen de cualquier suspicacia aquello constituye el reflejo más notorio de lo que ocurre últimamente en las estructuras internas de la economía mundial, ante el retraso de la revolución social, es decir, la marcha del sistema capitalista mundial a un nuevo reajuste como ocurrió en 1933 cuando cayó la libra esterlina y con ella el dominio mundial de Gran Bretaña y, en 1991 cuando implosionó la ex URSS.

Sin embargo la gran crisis económica iniciada en 2008 aún no ha llegado a fondo. Aunque ya existe una nueva estructura económica capitalista mundial que la encabeza China flanqueada por Estados Unidos e India, queda aún un largo trecho por avanzar. Razón de fondo de la actual gran desesperación estadounidense que se juega en estos avatares sus últimos pataleos por desconocer el actual rumbo de la economía mundial. Cierto, los estadounidenses no se resignan y la están plantando muy cara su suerte como nunca antes lo habían hecho.

Ahora, aclarado totalmente el nuevo rumbo de la economía mundial, sobre todo tras su derrota militar en la península coreana, lo que queda a la vieja burguesía estadounidense es la activación de sus células durmientes. No olvidemos que la forja y cuidado de estas células durmientes estuvieron en su agenda incluso desde los años finales de los setenta del siglo XX cuando fueron hasta Afganistán se involucró para complicarle el empantanamiento del ejército ruso en ese país.

Entonces, tras estos hechos, el proyecto fascista se convierte en lo más inmediato de sus agitaciones. Ante esto no podemos cerrar los ojos. Sabemos perfectamente que el centro de este proyecto es Estados Unidos. En esto son centrales sus células durmientes o también aparatos paramilitares de su ejército esparcidos casi en todas las regiones del planeta. Por lo menos ya sabemos que en Oriente Medio, Ucrania y en Venezuela aquellas celulas durmientes están completamente activadas. En América Latina precisamente el mayor peligro estriba en la activación de estos engendros fascistas.

En esto el Pentágono ha logrado establecer, como ningún otro fascismo, una amplia capacidad de movilización de masas. Hay que reconocerlo. Es su gran logro. Cierto, el número de militantes de las bandas paramilitares o células durmientes es absolutamente impresionante. Algunos no tienen ni una pizca de idea de lo que esto significa. Ahora el Pentágono es capaz de iniciar incluso amplios movimientos, entre folklóricos o de protesta social. Incluso blandiendo la corrupción, la inseguridad ciudadana, etc., como sus estandartes de “lucha”, al que se prestan ciertamente las organizaciones pseudo izquierdistas.

Fue así en Irak entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003 cuando fue invadido este país. En Túnez a finales de 2010, fueron estas bandas paramilitares las que iniciaron la llamada “Primavera Árabe”. En Libia en 2010, en los movimientos de Sirte. En Siria en 2011, en algunos movimientos de Damasco. En Kiev (Ucrania) en febrero de 2014 no solo para traerse abajo los monumentos de Lenin, sino, para encabezar el movimiento Maidan. En América Latina, por ejemplo, en Venezuela para orquestar movimientos retrógrados y absolutamente reaccionarios contra el presidente Maduro. En Brasil el 12 de mayo de 2016 para echar del gobierno a Dilma Rousseff, afectando así la composición de los BRICS.

La “Primavera Árabe”, no es una ofensiva militar de Turquía, Qatar, Arabia Saudita, Jordania o Israel, sino, es una ofensiva militar del Pentágono. Ojo, es una ofensiva militar del Pentágono. Hay que ser claros en esto. Ahora bien, las bandas paramilitares no son bandas que se auto-sostienen y que actúan al margen del ejército estadounidense o incluso grupos antiestadounidenses, sino, engranajes del ejército estadounidense, en realidad, sus secciones paramilitares conformadas por matones de sus fuerzas de operaciones especiales (mercenarios entrenados para asesinar seres humanos) con mandato sobre similares fuerzas de operaciones especiales de más de 60 países vasallos y alimentados bajo reclutamiento permanente desde las barras bravas, movimientos juveniles de pandillaje y las sectas religiosas esparcidas en casi todas regiones del planeta, verdaderas canteras del fascismo que sostienen a estos engranajes fascistas igual como las camisas negras del fascismo italiano y las camisas pardas de los nazis hitleriamos de la Segunda Guerra Mundial.

El integrismo islámico, supuesta base ideológica de la bandas paramilitares, es una de las mayores propagandas ideológicas anticomunistas desatadas por el Pentágono de similar valor a lo que hicieron con las llamadas teorías de “Globalización” y “Fin de las ideologías” en los años ochenta del siglo pasado (siglo XX). Lo han hecho al influjo de su “regla de oro” impuesto a los medios de información desde 1979 y con mayor fuerza después del 2010 para engatusar al mundo, mostrando como movimientos autónomos y libres de cualquier relación con el ejército estadounidense e incluso, como hemos dicho más arriba, como organizaciones antiestadounidenses.

Entonces la labor de adoctrinamiento en las iglesias, en los estadios y en las calles, es realmente abominable. Por ejemplo, sus bandas religiosas se mueven intensamente barrio por barrio, casa por casa y, viajan en grupos, llevando consigo la biblia (América Latina con el catolicismo) para estupidizar a las familias, célula básica de la sociedad con sus idilios feudales que jamás existieron. Concretamente en América Latina esto esta acentuado a partir del 2015-2017. Desde esta fecha la asonada en esta región hacia una vorágine de intensa agitación es muy fuerte. Sus bandas fascistas en Venezuela han empezado de forma sangrienta el formato de Maidan.

Y al influjo de este mismo objetivo marchan por ejemplo, movimientos como Syriza en Grecia, Podemos en España y similares casi en todas las regiones del planeta en unión umbilical con los movimientos seudo-izquierdistas.

En Grecia Syriza no fue sino un grupo de redomados traidores al pueblo griego, el ejemplo más nítido de oportunismo y traición muy pocas veces vista en la historia de las luchas de clases.

Igual la gavilla de “Podemos”. Sobre este grupúsculo quiero repetir las palabras de Manuel Perez Martinez (camarada Arenas), preso comunista en España, Secretario General del PCE(r). Sus palabras son muy claras: “habida cuenta que hoy día, como es sabido, para medrar y hacer carrera política en España es obligatorio, no sólo cumplir al pie de la letra la famosa Ley fascista de Partidos, sino mostrar ante los poderes oligárquicos-financieros realmente dominantes, una fluida verborrea y un decidido anti-comunismo”…¿Qué sabemos nosotros de esos elementos? Desde luego, no mucho más que el resto de los mortales. Pero basta en reparar en sus primeros pasos y pronunciamientos públicos para comprobar de qué pie cojean. Y si te digo todita la verdad, koleguilla, a mí no me gusta nada esa gente, pues el “olfato” (ese instinto de clase que pocas veces falla), me dice que nada bueno, ni bonito, ni (iba a poner “barato”) honrado “podemos” esperar de esos profesores de politiquería pequeño-burguesa” (1).

Por supuesto es preocupante saber, por ejemplo, que el movimiento Ocuppy Walt Street habría sido organizado por la CIA y ejecutado por el movimiento paramilitar OTPOR. Lo afirmó así el escritor británico, David Vaughan Icke, el año 2011 en el diario vienés Presse.

Algunos hablan de grandes estrategas por ejemplo refiriéndose a Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski. Se dice cerebros grisis en materia geopolítica. En realidad simples copistas de los teóricos de la globalización anticomunista de los años ochenta del siglo XX (no olvidemos que el libro de Zbigniew Brzezinski “El gran tablero mundial: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos” fue publicado en 1998. En realidad una loa a una unipolaridad que ya no existe ahora). A las claras se sabe que estos no fueron capaces de esbozar estrategias coherentes. Lo ocurrido en Siria y Ucrania es una muestra de esto. Además, no hubo ninguna previsión. Llevaron a Estados Unidos a un callejón sin salida sin tener en cuenta los grandes cambios que sobrevendrían después. Lo estamos viendo ahora. Sus cerebros grisis no funcionaron. Rusia con gran facilidad reunificó Crimea. Fue un regalo en bandeja de plata.

Pero en esencia debemos saber que esto es un reflejo de lo que ocurre en los entornos del gran poder imperialista. La nueva estructura económica capitalista después del 2008 revienta el alma sobre todo a la vieja burguesía financiera estadounidense. Sus estrategias discurren de acuerdo a cómo avanzan los hechos en el mundo. No hay previsiones ni perspectivas. Están a la deriva. Es un mito eso de los grandes planes. Por ejemplo de Trump. En el aspecto de la economía sus disquisiciones, a pesar de lo planteado de un supuesto proteccionismo, prosiguen aferrados a la teoría económica neoliberal, una teoría construida a la medida de sus actuales condiciones de burguesías parasitarias y decadentes. Una teoría basada solo en la super-explotación de los pueblos y la apropiación descarada de los recursos estratégicos de los países y naciones. Esto fue resumido en los años ochenta del siglo pasado (siglo XX). Fue un resumen de todo lo que hasta ese momento habían desarrollado las teorías de la opresión y explotación manejadas en los laboratorios del pentágono para alargar la existencia del sistema imperialista. Un resumen de las teorías de opresión esbozadas en las sociedades clasistas que con el capitalismo deben tocar fin. La expresión acabada de todas las teorías de explotación de los pueblos al que sirven en la actualidad las otras teorías económicas (keynesianismo, etc.) y del que los imperialistas estadounidenses jamás podrán sustraerse hasta su ruina final.

Y esto concuerda con la incapacidad del conjunto del sistema imperialista, pese al nuevo reajuste del sistema capitalista por el lado asiático (China con su franja y la ruta), por revertir el actual ciclo económico largo de crisis y estancamiento que viene desde el año 1973. El asunto de hasta cuándo va seguir el presente ciclo económico largo de contracción y crisis, es una gran incógnita. Muy claramente las fases de la coyuntura histórica han señalado que la gran crisis económica es mortífera, los pueblos sufren sus consecuencias terriblemente y las burguesías financieras están muy asustadas ante su futuro. En realidad es una situación que encabrita el planeta.

NOTAS:

1.- “Carta de “Arenas” sobre Podemos”. Nota publicada el 17 de octubre de 2014 en: Presos.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here