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No tienen remedio

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Interfieren las sacrosantas y muy democráticas elecciones a lo largo y ancho del muy democrático Occidente sin tener ningún respeto por la soberanía de los países, como sí la tenemos nosotros que nunca -faltaría más- lo hacemos.

Invaden países y amenazan las libertades que tanto nos ha costado conseguir porque nosotros, los occidentales, vencimos a los nazis y no ellos como bien nos dice Hollywood.

Amenazan la seguridad del orden mundial liberal, que tan bien nos cuida y nos protege, con su militarismo y su modernización militar que deja obsoleta a nuestra bien amada y nunca bien ponderada OTAN.

Apoyan a dictadores por todas las partes, sobre todo en Siria.

Se niegan a considerar terroristas a los terroristas, como a Hizbulá e incluso establecen acuerdos con ellos.

Amenazan la estabilidad económica del mundo acumulando oro y colocándose peligrosamente muy cerca de las reservas que tiene el Fondo Monetario Internacional (guardad bien anillos, pulseras y pendientes porque os los quitarán, así como los dientes de oro si es que alguien los tiene) en un intento de debilitar el dólar, la moneda que sustenta nuestra economía y estabilidad.

Amenazan el comercio internacional de petróleo situándose muy cerca de Arabia Saudita en cuanto a exportaciones (20% del comercio total para los sauditas, 16% para ellos) y lo hacen aceptando el rublo o el yuan (moneda china) como moneda de pago amenazando al petrodólar. Si se tiene en cuenta que el comercio entre China y Rusia crece cada año (64.200 millones de dólares en 2015, 69.500 en 2016) y que el comercio en sus respectivas monedas ha pasado del 3’04% en 2015 al 6’41% en 2016 la tendencia es más que preocupante sobre la salud de nuestra amada moneda tras el anuncio de que se aceptan los rublos y los yuanes en el comercio internacional del petróleo.

Y no contentos con ello ahora van y consideran a los malos malísimos como los más influyentes de toda la historia rusa. La macro-encuesta es del Centro Levada, que es considerado el de mayor prestigio de Rusia. Está vinculado al Centro Analítico de Investigación de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Investigación de Moscú. Lo interesante es que no se daba ninguna pauta de respuesta y que cada persona entrevistada podía elegir tres nombres cualquiera como los mas influyentes.

El resultado:
1.- Stalin, 38% a quien consieran, además, “padre de la Patria”.
2.- Putin, 34%.
3.- Aleksander Pushkin, 34%, poeta del siglo XIX.
4.- Lenin, 32%.
5.- Pedro I, 29%, zar en los finales del siglo XVI y primeros del XVII conocido como “el Grande”.
6.- Yuri Gagarin, 20%, el primer ser humano en viajar al espacio (1961).
7.- León Tolstoi, 12%, escritor del siglo XIX-principios del XX.
8.- Georgi Zhukov, 12%, mariscal soviético que coordinó la ofensiva final contra Alemania que terminó con la izada de la bandera roja sobre el Reichstag. Tuvo un protagonismo destacado en la ruptura del cerco nazi sobre Leningrado, sobre Moscú y en la victoria de Stalingrado.
9.- Catalina II, 12%, zarina del siglo XVIII también conocida como “la Grande”.
10.- Mijail Lermontov, 11%, siglo XIX, conocido como “el poeta del Cáucaso”.

Cuatro soviéticos, cuatro. Y tres escritores y poetas (encima son un pueblo culto, en vez de estar viendo la televisión, que tanto nos educa, como hacemos aquí en el Estado español y donde el 54% de la población no lee nunca un libro). Y Putin, como los zares históricos.

Es una tendencia que no decae, sino que aumenta cada vez más como recordaréis si volvéis a leer esto del mes de febrero de este año o esto otro de abril del año pasado (y hay más aún). Tal vez por eso en la entrevista que Putin acaba de conceder al cineasta estadounidense Oliver Stone (1 de junio) haya tenido que reconocer que “hay una demonización excesiva de Stalin” en Occidente.

Estos rusos no tienen remedio. Son un caso perdido. Por eso son una amenaza para nuestro bienestar y seguridad.

El Lince

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