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Bahía de Nuevitas, prioridad medioambiental cubana

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Camagüey, Cuba, 20 jul (PL) Distante 70 kilómetros al norte de la centro-oriental ciudad de Camagüey, la bahía de Nuevitas rejuvenece hoy gracias al programa de Manejo Integrado Costero (MIC), enfocado en la biodiversidad, estabilidad económica y social de este territorio.

Como parte del MIC, reconocido paradigma para avanzar hacia el desarrollo sostenible, se trabaja en la zona para la protección de los recursos naturales del ecosistema, integrado además por los cayos Ballenatos, con cerros cubiertos de vegetación.

Normas de protección medioambiental modifican programas para el crecimiento económico de la región; entre ellos figura una inversión cercana a los 40 millones de dólares, que permitirá al Puerto Angola, convertirse en uno de los de mayor capacidad operacional de Cuba.

En la urbe industrial se ejecuta el proyecto, que pretende ampliar la infraestructura del también conocido como Puerto Tarafa, bajo estándares internacionales dirigidos a la preservación de la naturaleza.

La ampliación del espacio portuario, que asume importantes volúmenes de cargas, cuenta con el aval del Ministerio de la Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), entidad que dicta las regulaciones para el aprovechamiento y protección de esta bahía de bolsa con una notable profundidad de 49,5 metros en su canal de entrada.

Por su extensión de 22 kilómetros de noreste a suroeste y 25 km de sureste a noroeste, es una de las bahías más importantes del país, por tanto resulta indispensable el cuidado de los recursos naturales, y la conservación del patrimonio colindante.

La bahía presenta dos lóbulos y en sus aguas desembocan los ríos Rosalía, Ciego de Molina, Saramaguacán, San Antonio y Mina.

Las experiencias en el MIC en el entorno de la bahía de Nuevitas acumula en la actualidad una serie de resultados que repercuten además en el nivel de vida de los más de 40 mil habitantes del territorio.

La actividad industrial de la región que hospeda fábricas de fertilizantes, cemento y una termoeléctrica, prendió las alarmas de los ambientalistas cuando se redujo la producción pesquera, además los efectos provocaron una disminución de los manglares e indicios claros de salinización en las tierras de cultivos.

El programa del MIC permite evaluar los avances en áreas y litorales urgidos de protección en la mayor de las Antillas; mejoras que precisan de campañas educativas que cultiven la propia cultura ambiental de los pobladores.

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