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Destruir y luego irse: “Es hora de hacer de Afganistán el problema de otro”

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Lo mejor que puede hacer EEUU en Afganistán es irse, según Barry Posen, profesor de Ciencias Políticas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, que argumenta en The Atlantic que, si EEUU se desentiende de Afganistán, sus rivales tendrán que hacerse cargo del país, lo que generaría tensiones entre ellos y sería beneficioso para EEUU.

“Para Estados Unidos, lo paradójico con Afganistán puede ser que solo reduciendo su presencia [en el país] o yéndose completamente pueda obtener los mayores beneficios estratégicos”, opina Posen.

El artículo, que deja claro que “es hora de hacer de Afganistán el problema de otro”, hace referencia a “los 20 años” durante los que las políticas de Estados Unidos en terceros países han resuelto los problemas de seguridad que, sin la intervención estadounidense, “tendrían que haber sido resueltos, por la fuerza, por los rivales de Washington”.

Así, Posen recuerda que para Estados Unidos el arte de gobernar se mide según su capacidad para engatusar a los países de manera que sus intereses nacionales en materia de seguridad beneficien a Washington. El académico defiende, así, que la mejor forma de que Estados Unidos saque partido de la situación es cargando el muerto a otro.

“Cuando Estados Unidos interviene en una guerra civil, los demás países pueden lanzar dardos a los estadounidenses por ambos lados, pero cuando no interviene, aquellos que están a ambos lados tendrán que resolver el problema por sí mismos y, a menudo, disentirán entre ellos a la hora de llegar a una solución”.

En otras palabras, si la presencia de Estados Unidos se redujese en Afganistán —o incluso si se retirase del país completamente—, esto generaría cambios en el ‘statu quo’ de la región de tal forma que “descolocaría a los rivales de Estados Unidos”, forzándolos a hacerse cargo de problemas locales complejos y animando a otros poderes regionales a buscar una mejor relación con Washington.

“Desde el punto de vista estadounidense, todos salimos ganando”, asegura Posen.

Envenenar la frontera rusa

El académico prosigue opinando que, si Estados Unidos abandonase Afganistán, Rusia tendría que ayudar al Gobierno afgano en su lucha contra los talibanes por las mismas razones por las que intervino en Siria. La mayor motivación de Moscú es la prevención de la victoria de los yihadistas, y en este sentido “una victoria talibán en Afganistán sería del todo problemática para la seguridad de Rusia porque los grupos islamistas del Cáucaso tienen allí su santuario”.

Que Rusia se hiciese cargo de Afganistán también debilitaría su buena relación con China, algo que también sería beneficioso para Washington dada la buena sintonía entre Moscú y Pekín, reconoce el profesor, ya que los aliados de China en la zona —Pakistán— no coinciden con los de Rusia —Irán y la India—.

“La rivalidad entre ambos en Afganistán pondría palos en las ruedas [a esa relación]”.

Afganistán, pues, es un buen lugar para crear problemas a los adversarios de Estados Unidos, señala Posen, y la mejor forma de hacerlo es “yéndose de allí”.

“Estados Unidos tendría que dejar de resolver problemas de seguridad en aquellos países ansiosos por crearnos problemas a nosotros. Y si saliendo de Afganistán les creamos a ellos unos cuantos dolores de cabeza, cuánto mejor”, concluye el analista.

La Administración Trump lleva varios meses desarrollando una nueva estrategia para Afganistán que incluye el envío de más tropas al país, un movimiento desesperado fruto del descontento del actual presidente estadounidense por “estar perdiendo” la guerra en el país oriental.

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