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¿Alguien se imagina a los bolcheviques rusos mirando desde la barrera los acontecimientos en vez de intervenir en ellos? En pleno siglo XXI, 100 años después de la Revolución Soviética, los Lenin aparecen como setas por doquier, pero ninguno se dedica a estar siempre en primera línea de toda revuelta popular, a imitación del Partido Bolchevique que 100 años atrás lograra dirigir la toma del poder en Rusia por el proletariado y los campesinos rusos y crear el primer estado socialista de la historia.

Y aquello sucedió porque los bolcheviques no se quedaron en sus casas esperando que apareciera la oportunidad con garantías de éxito para hacer la revolución, sino que estuvieron presentes en todas las luchas, al lado de las masas, intentando dirigirlas, aunque no siempre lo consiguieran, para que no fuera la burguesía, aunque esta lo hiciera en un principio, la que controlara la movilización en su su beneficio (caso, entre otros, de la Revolución de Febrero, una revolución burguesa).

Nos irían mejor las cosas sin duda alguna si, en vez de tanto Lenin suelto dictando el camino correcto a seguir, nos dedicáramos a leer y a imitar a Lenin y a los bolcheviques, al menos en lo que se refiere a estar siempre al lado de toda lucha popular, sin buscar tanta excusa acerca de la probable derrota, de que la lucha está o no dirigida por la burguesía o por los anarquistas o por los que nos caen mal, (cualquier comodín vale para no ponerse al frente), o la de que las masas están equivocadas y que solo “nosotros”, la “sagrada élite proletaria”,  tenemos la razón y conocemos el secreto que, solo de nuestra mano, llevará a la victoria.

En relación al nacionalismo, a la autodeterminación, Lenin, dejando claro que era un asunto complejo, concluyó en uno de sus escritos que, precisamente, versaba sobre este tema, El derecho de las naciones a la autodeterminación, que el proletariado y su partido de vanguardia tienen una doble tarea ante este complicado problema, ante el que, ante todo, deben, por un lado, luchar contra todo nacionalismo, principalmente “el ruso”, es decir, el gran nacionalismo, el “opresor”, aunque, continua diciendo, antes de eso han de reconocer el derecho de las naciones a su autodeterminación: “la igualdad de derechos respecto a la edificación estatal, es decir, el derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación“; en segundo lugar, pero no necesariamente en ese orden,  del mismo modo los proletarios y los comunistas tienen que  “propugnar la unidad de la lucha proletaria y de las organizaciones proletarias“. Se trata, pues, de aunar la unidad de clase con el respeto a los pueblos y naciones, en vez del vergonzoso enfrentamiento habitual entre la clase obrera de los países en lucha por su independencia y la de los que intentan evitarla. A pesar de las fronteras, de las lenguas, de las culturas diferentes, de la diversidad humana, respetándolas, los trabajadores han de luchar por la comunidad de objetivos y de acción.

Ya sé que para algunos parecerá chocante, contradictorio: luchar a la vez por el derecho a la separación de las naciones que así lo deseen y por la unidad de todos los obreros. Se trata de un concepto que 100 años después de la Revolución Soviética todavía parece ciertamente difícil de comprender, aunque sea la base, precisamente, como lo explica Lenin, de la camaradería y unidad de lucha entre los trabajadores sea cual sea su pueblo o nación: el internacionalismo proletario.

Así concluía Lenin el artículo que conviene leer en su totalidad: El derecho de las naciones a su autodeterminación:

“Semejante estado de cosas plantea al proletariado de Rusia una tarea doble, o mejor dicho, bilateral: luchar contra todo nacionalismo y, en primer término, contra el nacionalismo ruso; reconocer no sólo la completa igualdad de derechos de todas las naciones en general, sino también la igualdad de derechos respecto a la edificación estatal, es decir, el derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación; y, al mismo tiempo y precisamente en interés del éxito en la lucha contra toda clase de nacionalismos de todas las naciones, propugnar la unidad de la lucha proletaria y de las organizaciones proletarias, su más íntima fusión en una comunidad internacional, a despecho de las tendencias burguesas al aislamiento nacional.

Completa igualdad de derechos de las naciones; derecho de autodeterminación de las naciones; fusión de los obreros de todas las naciones; tal es el programa nacional que enseña a los obreros el marxismo, que enseña la experiencia del mundo entero y la experiencia de Rusia”.

1 COMENTARIO

  1. Totalmente de acuerdo, porque hay tantos destacamentos comunistas? porque en cada uno siempre hay el que se cree Lenin, y saben a la vez que Lenin es insistituible, aquí todo se basa en el figurin, en el pico de oro, en los comunicados por internet, y en reuniones que solo conducen a burocratizarse y poco más.

    La revolución está en la calle, repartiendo a las puertas de las fábricas, empresas, comercios, institutos, asociaciones de vecinos, comunidades, ongs, parados, sindicatos, a la gente, diciendo con claridad quién de verdad defiende a los oprimidos de los opresores, que sepan que aquí existe un verdadero Partido Comunista, un partido marxista-leninista antirevisionista que tiene cojones para enfrentarse en la calle, o donde sea para demostrar que el enemigo no se v a vovler a reir más de la clase obrera ni de los desamparados por la burguesía, este sería el papel si existiera el verdadero Partido Comunista que lograse que fuese respetado por todo el mundo, empezando por la vieja y la nueva socialdemocrácia farsante y siempre alineada con el gran capital y la burguesía española, en una palabraincrementando la lucha de clases, pero esto no lo podemos tener ante la falta de sensibilidad de unidad bolchevíque entre todos y todas, triste realidad, pero para esto hacen falta cuadros, camaradas preparados en el marxismo-leninismo, con una gran conciencia revolucionaria y antirevisionista. Como dijo Lenin…. Menos frases pomposas, y más trabajo sencillo, cotidiano (J.V. Stalin, Obras Escogidas).

    Stalin dice en sus obras que la clase obrera en los países desarrollados no puede triunfar , ni los pueblos oprimidos liberarse del yugo del imperialismo, sin la formación y consolidación de un frente revolucionario común.

    Hay gente, e incluso catalanes que no saben que es una nación, dentro del Marxismo y la Cuestión Nacional (Stalin) dice que una nación es ante todo una comunidad, una determinada comunidad de hombres, una comunidad es inconcebible sin un idioma común, mientras que para un Estado no es obligatorio que haya un idioma común.

    Nación es una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y psicología manifestada ésta en comunidad de cultura.
    Stalin prosigue diciendo que los sindicatos se tienden a dividir también por nacionalidades, y que ahora los obreros checos rompan una huelga sostenida por los obreros alemanes o que luchen en las elecciones municipales junto a la burguesia checa contra los obreros de nacionalidad alemana.
    En Cataluña, veamos, en que se diferencian los problemas de la clase obrera catalana de los del resto de España? es que acaso no son los mismos?, no es la misma explotación por el capital la que conduce a la miseria al proletariado?. Que nadie piense que la independencia en Cataluña va a resolver los problemas de los trabajadores y del resto de la sociedad, aqui solamente está en juego la defensa a ultranza del capitál catalán, con la diferencia de la desconexión del capital nacional español, los problemas sociales seguiran como hasta ahora, o quizás en ascenso, hay que tener en cuenta que el gobierno catalán y sus socios pertenecen a la burguesía nacionalista en donde menos les importa es la toma del cielo por asalto por parte de la clase obrera, y esto si sería una auténtica revolución socialista

    Por mucho que pidan un referendum pactado sobre la autodeterminación catalana por parte de los farsantes de podemos la situación seguiría igual, porque la base de la independencia seguiría la dominación del capitál y la explotación de la clase obrera y de los pobres catalanes.
    Si, la nación tiene derecho a organizarse sobre la base de la autonomía. Tiene derecho inclúso a separarse (Stalin), pero siempre bajo el triúnfo de la revolución socialista, dentro del capitalismo es como decir que Mariano Rajoy se convirtió hoy en el nuevo Lenin.

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