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Como funcionaba la democracia soviética en los años 30

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El siguiente texto sobre el funcionamiento de la democracia soviética fue transcrito por George Gruenthal del manuscrito de las “Memorias” de Samuel Adams Darcy(1), capítulo XX, pp. 25-31, Biblioteca Tamiment, Nueva York, publicado por Cultura Proletaria.

En la descripción del comunista norteamericano, se puede apreciar cómo el funcionamiento de la democracia en la URSS era realmente popular, es decir, representaba el gobierno (cratos) del pueblo (demos), a pesar de la propaganda anticomunista venida, generalmente, de los países donde la democracia suele ser un mero paripé, un circo donde los diferentes partidos son versiones de una misma política, al servicio de la minoría privilegiada capitalista, y en la que la participación del pueblo no está limitada solo temporalmente (4 o 5 años).

La descripción de Darcy sobre la democracia soviética, es decir, aquella en la que la mayoría, la clase trabajadora y campesina, podía participar directamente en la elección de su destino, no solo a través de las esporádicas elecciones, es muy significativa, y desmonta tópicos y mantras repetidos hasta la saciedad por los que veían y verán siempre a la organización de la clase obrera como el gran peligro que es para sus privilegios y su parasitismo.

Al fin y al cabo la conocida como dictadura del proletariado no es más que el sinónimo de democracia proletaria, es decir, aquel sistema en el que es la mayoría, y no la minoría, la que tiene el poder y toma las decisiones en todos los ámbitos de la sociedad, teniendo para ello que evitar que la minoría burguesía mantenga o recupere sus privilegios, fuerza y riquezas, incluyendo sus posiciones influyentes en la administración, con las que controla el proceso electoral en las sociedades capitalistas. Precisamente, fue el abandono de esa vigilancia, de ese control (de la lucha de clases dentro del socialismo) lo que iría minando todo el sistema y provocaría, a finales del siglo XX, el fin del socialismo en la URSS.

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(…) En diciembre de 1936, el Partido Comunista debía celebrar las elecciones anuales de sus dirigentes. Hasta entonces, las candidaturas y elecciones para cargos del partido habían sido siempre hechas abiertamente. Pero debido a esta práctica, había miembros que se sentían a menudo limitados para expresar su oposición a ciertas figuras poderosas de los comités ejecutivos, por temor a represalias. El Comité Central decidió, entonces, someter a toda la dirección a una prueba para saber si sus miembros tenían realmente la aceptación de las bases. Aquellos que realizaban un servicio público útil serían, probablemente, reelegidos, mientras que aquellos que estaban aferrados a una sinecura y a un lugar de poder, dificilmente mantendrían sus cargos. Con este fin se introdujo el voto secreto.

Los resultados fueron sorprendentes. En algunas organizaciones distritales del partido, direcciones enteras fueron eliminadas de sus funciones. En otras hubo una sanción severa contra la dirección a través de un fuerte voto de oposición, sin embargo, en su conjunto, la dirección nacional del partido recibió un rotundo apoyo. El partido se sintió fuertemente reforzado por los nuevos cuadros elegidos y por la eliminación de aquellos que se habían convertido en burócratas empedernidos y ya no eran bien vistos en cargos de la dirección.

Desde la implantación del poder soviético, la lucha contra la burocracia constituía una de las principales tareas llevadas a cabo por los dirigentes más responsables. El nepotismo, el favoritismo y las prácticas de los grupos fraccionistas habían creado una situación insana: cuando alguien llegaba a un puesto de responsabilidad, en la industria o al servicio del Estado destacaba inmediatamente como adjuntos a todas las personas que, por una razón u otra, las favorecía y las colocaba en los mejores puestos bajo su competencia.

Con frecuencia, estas personas no estaban cualificadas, e incluso cuando lo estaban, la sensación de que tenían un protector las llevaba a convertirse en personas perezosas y burocráticas. Además de eso, estos dirigentes tendían a aumentar el personal por encima de las necesidades de la empresa, ya fuese porque querían “cuidar” de todos sus amigos, o fuese porque sentían que cuantas más personas estuviesen bajo su control mayor sería su influencia.

El problema se convirtió en algo tan serio que el gobierno adoptó medidas que comenzaron a aplicarse en 1935. En ese momento surgió una grave escasez de brazos para la cosecha. Por el contrario, se estimaba que había por lo menos 25.000 funcionarios públicos en Moscú que no eran, en absoluto, necesarios para garantizar el normal funcionamiento de la economía del país. Después de una campaña educativa, cada institución del Estado recibió una parte de los trabajadores que tendrían que destinar al trabajo agrícola. Después de una selección adecuada, 25.000 funcionarios fueron transferidos de Moscú a los centros de producción.

La lucha por mantener el país en los ejes, contra la parálisis creciente (que, por una parte, la oposición intentaba deliberadamente presentar y, por el otro, la simple existencia de la burocracia tendía a provocar), fue librada con especial severidad en las elecciones generales celebradas en diciembre de 1935, para el Congreso de los Soviets de la URSS(2), que procedió a la aprobación de la nueva Constitución (en diciembre de 1936).

La observación de estas elecciones me impresionó, ya que, en todas los debates sobre la democracia soviética y en su comparación con las prácticas democráticas en otros países, raramente se obtenía una imagen del funcionamiento de los canales de la expresión democrática del pueblo en el nuevo proceso electoral.

Viendo esto a tres mil millas de distancia, parecería que había una papeleta de voto y que al pueblo se le daba la posibilidad de votar “sí” o “no”. Esto pasaba realmente en las elecciones nazis, pero constituía una imagen completamente falsa en cuanto a la Unión Soviética.

Para empezar, en la Unión Soviética, la política y las elecciones no son deberes especiales de un partido político. Si no entendemos este hecho esencial, todo lo demás será probablemente confuso. Las elecciones para cargos públicos no son hechas sólo por un partido político. Es cierto que el Partido Comunista presenta muchos candidatos, pero los sindicatos también presentan a candidatos independientes para cargos políticos, tanto para cooperativas, como para organizaciones culturales, academias científicas, organizaciones juveniles, organizaciones de mujeres y cualquier otra institución u organización que lo deseen. En resumen, los nombramientos para cargos públicos que en nuestro país emanan unicamente de los partidos políticos, en la Unión Soviética emanan de todas las organizaciones populares posibles.

La segunda cosa que se tiene que entender acerca de las elecciones soviéticas, es que se les confiere su calidad democrática especial, es el hecho de que el momento decisivo de la selección de los candidatos no está en la votación final, sino en el proceso de la liquidación de las candidaturas.

Tuve el privilegio de observar de principio a fin las candidaturas y las elecciones en la zona en la que viví y trabajé. La elección específica a la que me refiero era para los delegados al Congreso de los Soviets de la URSS, que equivale a la elección de los miembros a la Cámara de los Representantes de los EE.UU. en Washington. Cada institución del distrito electoral en el que residí y trabajé celebró sus reuniones para la presentación de candidatos. Hubo reuniones en las fábricas. La Universidad de Moscú, que se situaba en este distrito, celebró su reunión. El personal de la Gran Biblioteca Lenin se reunió para designar a los candidatos. También lo hicieron todas las asociaciones cooperativas de compras comerciales de la zona, los sindicatos, el Partido Comunista, las organizaciones juveniles, etc. En cada reunión era propuesto un gran número de candidatos. El procedimiento de cada candidato consistía en levantarse, presentar una breve biografía y las razones por las cuales consideraba que su candidatura debía ser aceptada o no aceptada. La negativa por parte del nombrado era vista como una falta de responsabilidad cívica. Si consideraba que no debía ser elegido, tenía el deber de subir a la tribuna, presentar su breve biografía y explicar por qué su nombramiento no debía ser aceptado. Este proceso duró dos semanas enteras. Algunas organizaciones se reunían todas las noches durante este periodo para examinar miles de candidaturas. Cada candidato tenía que someterse a las preguntas de la asamblea. Al final, eran propuestos uno o más candidatos para representar a todo el distrito electoral, con indicación del organismo que los había elegido.

Además de proponer a sus candidatos, cada grupo elegía un determinado número de delegados sobre una base de representación proporcional a la conferencia del Congreso del distrito. Los trabajos de esta conferencia también duraron unas dos semanas. Las candidaturas fueron presentadas a este órgano. Se siguió el mismo procedimiento. Cada candidato fue examinado, se confrontaron sus respectivas calificaciones con las de los restante candidatos y, finalmente, las propuestas fueron sometidas a la votación de los delegados para una selección final.

Con frecuencia, este órgano aprobaba no uno, sino dos, tres o incluso más candidatos. Después de este laborioso proceso de liquidación, los candidatos eran sometidos al electorado para una votación final. Y así, el electorado escogía por mayoría de votos a uno de los candidatos que representaría al distrito en el Congreso de los Soviets de la URSS.

De esta manera se puede ver que, lejos de carecer de democracia, este es un proceso muy democrático, ya que da a la gente común la posibilidad de participar de forma muy directa en la elección de los candidatos, y nosotros sabemos por nuestro propio sistema electoral que, en última instancia, la elección del candidato es el aspecto crítico de cualquier elección.

En las elecciones de las que fuí testigo vi a candidatos ser “pasados por el tamiz” de una manera que sería muy beneficiosa si fuese aplicada en nuestro país. Sus contribuciones y participación en las actividades sociales, su interés por los asuntos públicos, su historial de servicios prestados desinteresadamente, sus estudios, educación y grado de utilización en términos de progreso personal y de beneficio para la sociedad, todo pasaba por el tamiz. Un individuo con mala conducta personal y moral que se presentase como candidato era rápidamente confrontado en plena asamblea por los vecinos y colegas de trabajo que lo conocían bien. En ciertos aspectos se asemejaba a nuestra “Reunión de Ciudad”(3) de Nueva Inglaterra, aplicada a una colosal escala nacional, en una votación que involucraba 170 millones de personas. Es de este proceso que proviene el fomento de la participación y el compromiso social y el interés de la gente por los asuntos públicos en todo el país. En estas elecciones, por ejemplo, alrededor de la mitad de los miembros del Congreso de los Soviets de la URSS no fueron reelegidos. Muchas figuras bien instaladas, incluyendo numerosos miembros del Partido Comunista, se sorprendieron cuando al final de las elecciones fueron rechazados, mientras que muchas otras personas, que ni siquieran eran miembros del Partido Comunista y que nunca habían pensado en cargos políticos, pero que habían prestado grandes servicios a la causa pública, con verdadera devoción por el pueblo, en su profesiones u ocupaciones, o en alguna organización de voluntarios, se convirtieron en miembros del órgano supremo del poder de la URSS, el nuevo Congreso de los Soviets de Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Este es un nuevo tipo de democracia y yo diría que les sirve muy también.

Cada generación tiene que estar alerta en relación con sus propias libertades. Nadie puede garantizar las libertades de las generaciones futuras. Las libertades conquistadas pueden volver a perderse. Por lo tanto, la mera organización electoral mecánica no es en sí misma una garantía para siempre de que las libertades del pueblo serán salvaguardadas, pero, en la medida en que es posible orientar cualquier estructura política para dar la mejor respuesta a las expectativas y necesidades de la gente, yo diría que la Unión Soviética ha hecho grandes pasos en esta dirección.

Pero incluso la Unión Soviética, como constantemente nos recordaban, no es una entidad aislada que vive en lo vacío, forma parte del mundo real. Europa Occidental y Asia estaban en eferverscencia con las primeras batallas de la II Guerra Mundial. Había cosas que hacer para ayudar al pueblo español en estado de sitio, aún quedaba el movimiento clandestino en los países dominados por los nazis, la organización de movimientos de frente popular contra los nazis en los países democráticos y el crecimiento de las fuerzas antijaponesas en China.

Mi interés principal eran obviamente los EE.UU.. Pero los EE.UU. tampoco viven como una entidad aislada, en el vacío, y el futuro de nuestro país se decidía en gran parte en Europa y en Asia. Como miles de otros estadounidenses decidí dar ayuda allá dónde pudiese ser útil. Tuve suerte de poder escoger casi libremente.

Notas:

(1) Darcy, Sam Adams, nombre real Samuel Dardeck, (1905-2005), dirigente del Partido Comunista de los EE.UU., nació en Ucrania, de donde fue llevado por sus padres a los EE.UU., cuando apenas tenía tres años de edad. En 1920 se une a la Liga de la Juventud Trabajadora y, antes de ingresar en la Universidad de Nueva York, trabaja en el “Daily Worker“, el órgano central del Partido. Secretario Nacional de la Unión de la Liga de la Juventud Trabajadora Comunista (1925-1927), es designado, en 1927, representante de los EE.UU. en el Comité Ejecutivo de la Internacional de la Juventud Comunista en Moscú. Volviendo al país en 1928, fue editor del “Daily Worker” y director de la “Workers School” de Nueva York. En la primera mitad de los 30 dirige el Partido en el Estado de California. En 1935 vuelve de nuevo a Moscú como representante del CPUSA en la Internacional Comunista. A partir de 1938, como representante del Comité Central, desempeña tareas de dirección en varias regiones de EE.UU., sin embargo, debido a su oposición activa al entonces Secretario General, Earl Browder, es expulsado del Partido en 1944, siguiendo como activista político hasta el final de su vida (8 de noviembre de 2005). Con varios libros publicados sobre temas políticos, sociales y económicos, sus “Memorias” permanecen en un manuscrito en la Biblioteca Tamiment, en Nueva York. (N. Ed.)

(2) Se trata de las elecciones para el VIII Congreso Extraordinario de los Soviets de la URSS, que tuvo lugar en Moscú entre el 25 de noviembre y el 5 de diciembre de 1936 y aprobó por unanimidad el Proyecto de Constitución de la URSS. En los trabajos participaron 2016 delegados (419 mujeres) con voto deliberativo, de los cuales el 42% eran trabajadores, el 40% campesinos y el 18% empleados; los miembros del Partido Comunista representaban el 72%, siendo el 28% de los delegados sin partido. Estuvieron presentes delegados de 63 nacionalidades. (N. Ed.)

(3) En el original: New England Town Meeting. La “Reunión de Ciudad” es una forma de gobierno local en algunos Estados de los EE.UU. Surgió en la región de Nueva Inglaterra, incluso en los tiempos coloniales, siendo adoptada en el siglo XIX en otras regiones del país. (N. Ed.)

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