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Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud

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Ion Iurrebaso Atutxa
Ex preso político de ETA

Históricamente cuando un/a Preso Político Vasco se ha sometido a la ley del enemigo, beneficiándose personalmente de esa sumisión, acatando sus reglas y mandatos y perjudicando con esa actitud insolidaria a otros Presos Políticos Vascos y pretendiendo únicamente su beneficio personal, ha perdido su carácter de Preso Político. Así ha sido en los últimos casi 60 años. Miles de testigos lo pueden certificar, aunque hoy en día mantengan una u otra posición política.

Figura del arrepentido/a

La cuestión precedente conlleva otra que el histórico Colectivo de Presos Políticos conoce bien. Esto es, aceptando la legislación del que nos oprime como persona, como militante, como colectivo y como pueblo, también estamos hablando de lo que se conoce como la figura del arrepentido. Así de definen los campos para identificar una u otra cosa. Otra cuestión es el calificativo que para sí mismo pretenda quien en estos presupuestos se encuentra o navega.

Qué se entiende por el hecho del arrepentimiento. Comúnmente se asocia a alguien que “se desdice”, “se retracta”, “abjura”, “rectifica”, “ se arrepiente”… De lo que ha dicho, hecho e incluso pensado, y todo ello según el criterio de las “leyes” en vigor. Y, casualidad, de nuevo nos encontramos con las que están hechas y benefician solamente a quien nos oprime nacional y socialmente.

De tal manera que la pérdida del carácter político motivada por la búsqueda de una salida individual, no solidaria con el resto de Presos Políticos Vascos y olvidando toda dinámica de resistencia y defensa ante los ataques de la línea política penitenciaria del enemigo, nos lleva indefectiblemente a la figura del arrepentimiento.

Arrepentimiento que puede ser por convencimiento personal (hay algún caso), o “enganchándose” al mismo por un interés exclusivamente egoísta y con el único objetivo de conseguir mejoras en el ámbito carcelario, con el colofón de su propia e individual puesta en libertad. Ambas cuestiones totalmente dañinas para la presa/o política que no acepta las salidas individuales y que tiene la amnistía como horizonte político.

De verdades y mentiras

Es mentira que no se puede luchar en defensa de Euskal Herria Sozialista sin asumir en la teoría y en la práctica la “ley de partidos” y todo el orden impuesto. Es “luchar” más cómodo. Y si lo repetimos durante un par de años le quitaremos las comillas con todo el convencimiento.

Es mentira que el primer objetivo de ETA fuera entregar las armas al enemigo para propiciar un proceso independentista. Y no es cierto pues ETA ya se había desarmado ideológicamente hacía bastantes años.

Y es mentira que las salidas individuales de los PPV ayuden al proceso independentista. Asumir la ley del enemigo para de ahí partir hacia la independencia, es sencillamente una entelequia. Lo mismo que, al final, es el Estado el único poseedor de la violencia, queramos o no, lo mismo que no se mira de reojo a la ley de partidos, si no que se practica la misma escrupulosamente.

Una de las conclusiones de este artículo

Si nuestros enemigos ponen como condición para que seamos normales españoles o vasco-españoles el sometimiento, el arrepentimiento y la asunción de su ley ¿cómo es que ese arrepentimiento de lo que somos, de lo que hemos luchado podrá ser algo positivo para construir una Euskal Herria Socialista?

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