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Más sobre beneficios penitenciarios y peajes políticos

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Jon Iurrebaso Atutxa
expreso político de ETA

En nuestro último artículo (*) describimos lo que un preso vasco, encarcelado en calidad de miembro de ETA, dijo e hizo (entre otras cosas) para conseguir 6 días de permiso penitenciario. Y decíamos que eso y más les exigen hoy en día a los presos políticos vascos. Hoy pondremos la otra cara de la moneda que se oculta con predeterminación pero que finalmente sale a la luz.

La dirección de la cárcel le exige a una presa política vasca que acepte el destino de limpiar los váteres. La presa política vasca se niega y ésta se encuentra en aislamiento desde hace meses. Los y las militantes pro amnistía de su comarca entienden lúcidamente la contradicción que se plantea.

Esto es ¿cómo es posible que una presa política vasca, que reivindica el estatus político correspondiente a su condición, sea conminada por parte de los carceleros a realizar un trabajo que voluntariamente rechaza? En todo caso ¿a cuenta de qué se deja de reivindicar el reconocimiento del estatus político para nuestros prisioneros?

Precisamente eso es lo que no explica la vía Sortu.  Se plantea aceptar la vía política del enemigo con el objeto de acompañar y contribuir en el camino hacia la independencia.  Pero no se dice lo que ello supone. Y si no se dice premeditadamente, eso quiere decir que se oculta.

Es decir, hay quienes pretenden hacernos creer que han descubierto la panacea para solucionar los problemas de Euskal Herria. Y este cuento consiste en desarrollar líneas de intervención “efectivas” y unilaterales. Pretenden meternos en la sangre que lo efectivo es no luchar. Y los más incautos saben que sin lucha no hay otra cosa que la sumisión. Admitir lo que el enemigo nos exige para poder respirar, no más. Y lo unilateral tiene que ver con la rendición. Efectivamente, unilateralmente tomo la iniciativa de rendirme.

Después de ver que hay una masa de gente que se ha dado cuenta de que lo de la unilateralidad no es más que una simple rendición, argumentan que realmente la bilateralidad solo se puede dar entre estados. Y se quedan tan panchos. Siguen mintiendo y vale decir cualquier insensatez. También es cosa de párvulos el hecho de afirmar que no existe bilateralidad en un conflicto si no es entre estados por muchas razones de índole político, económico, militar, etc.

Lo mismo que nos exigen aceptar un destino de trabajo para comprobar nuestra sumisión, nos obligarán, entre otro montón de humillaciones, a aceptar como delitos nuestras propias acciones y posiciones políticas.

Esta última cuestión no es banal. No lo es porque conlleva o supone cuestiones importantes y graves. Si acepto que las acciones que he cometido son delitos, esto supone que aceptamos las condenas que nos han impuesto y por lo tanto reconocemos nuestras declaraciones policiales y judiciales. En este baile la música y la letra la pone el enemigo. Y éste obliga a que reconozcamos todo, desde el principio hasta el final.

Y la cosa no acaba ahí. Porque declaraciones (nombres, etc.) y acusaciones sobre segundos y terceros arrancadas sometiendo la voluntad del detenido bajo la presión, maltrato o tortura, cobran validez. Si aceptamos su vía aceptamos que nosotros mismos estamos condenando a otros sin realmente pretenderlo. Nos torturan, nos arrancan nombres o se los inventan y, en cualquier caso, si lo aceptamos estamos condenando a otros. No lo pretendemos pero eso es lo que supone aceptar esa vía. ¿Les bastará esa “delación” no pretendida o exigirán más?

Los estados fascistas son crueles hasta el extremo. Pretenden llevar a sus enemigos a la total sumisión. Que sepan las nuevas generaciones que si quieren luchar van a sufrir y mucho pues el que se somete se autodestruye de alguna manera. Y el que resiste sufre.

Es así, luchando, como hemos llegado a sobrevivir como pueblo trabajador vasco. Aurrera beti.

(*) Este artículo es continuación de estos tres anteriores: “Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud”, “Sobre el arrepentimiento*” y “Exigencias, beneficios y peajes de la vía penitenciaria”.

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