La miseria, la marginalidad provocada constantemente por el capitalismo (especialmente por el desempleo crónico y masivo) es aprovechada por el mismo sistema para hacer negocio. Los barrios con menores rentas, con mayor desempleo, pero situados en zonas estratégicas (bien comunicadas y céntricas) son un caramelo para las empresas del sector inmobiliario y de la construcción. Comprarán a muy bajo precio para vender a precio de oro, una vez ‘limpio’ el barrio del lumpen que delinque pero también de las familias obreras que no se pueden permitir vivir en otros barrios más caros.

A ‘limpiar’ el barrio les ayudan las administraciones, dejándolo al abandono, permitiendo que la delincuencia campe a sus anchas y que los equipamientos urbanos y edificios se degraden hasta obligar al derribo.

A todos los niveles, el capitalismo, caracterizado por la anarquía de la producción y por la explotación de unos sobre otros, genera grandes desigualdades, entre países, regiones, ciudades y barrios. Dentro de España por ejemplo, con un nivel de desarrollo medio comparado a nivel mundial, existen grandes diferencias entre regiones.

A través de la información que nos suministra la última encuesta de Indicadores Urbanos 2017 del Instituto Nacional de Estadística (INE), podemos apreciar estas desigualdades.

La industria y el empleo está concentrado geográficamente en tres zonas: Madrid, Cataluña y País Vasco:

En el otro extremo, las mayores tasas de desempleo están en Andalucía:

Pero esto no significa que Andalucía sea pobre, porque sus rentas medias no son ni mucho menos las más bajas. Es decir, en el seno de la región con mayor paro, pero que al mismo tiempo contiene las más importantes riquezas naturales, encontramos también las mismas desigualdades.

Así por ejemplo encontramos que en Sevilla la renta media de los hogares es de unos 28 mil euros, pero esa media oculta la diferencia entre las familias burguesas de Santa Clara con más de 50 mil euros de renta media por hogar y las familias proletarias de Tres Barrios o el Polígono Sur entre los 12 y 13 mil euros de ingresos anuales. El dato más sangrante de la capital sevillana es que de los 15 barrios más pobres del país, 7 están en dicha ciudad:

Esa misma tierra andaluza que sangra de miseria, con un millón de andaluces sufriendo pobreza extrema, es al mismo tiempo el paraíso en manos de familias aristócratas y terratenientes que vive un cuento de hadas en vida. Como muestra, la “presentación en sociedad” de los nietos de la duquesa de Alba Luis y Amina Martínez de Irujo, que acaban de celebrar los 16 años asistiendo al “baile de debutantes” de París. Según Forbes, se trata de la “puesta de largo más exclusiva del mundo”, sólo accesible a la aristocracia y alta burguesía que desembolsan hasta 100.000 euros para que sus hijas participen. Sólo el traje de la nieta de la duquesa de Alba ronda los 15.000 euros, más de lo que ingresa de media al año un hogar en los barrios más pobres de Sevilla.

Pero a esta desigualdad hemos de añadir el negocio que supone la miseria para sectores como la construcción y el inmobiliario. El método viene de lejos. Podemos tomar el ejemplo de barrios de Sevilla antes obreros como Triana, San Julián o San Luis, inaccesibles hoy para la mayoría de familias trabajadoras. Triana en los años 60 era un barrio popular, de trabajadores, muchos de ellos gitanos, de familias humildes. En 1961 se pagaban 3 pesetas por una habitación en un corral.

Una vecina de toda la vida de Triana, Amparo Guzmán, que vivía en la calle Pagés del Corro, nos cuenta cómo se hizo el cambio: “la casa se mantuvo siempre en perfectas condiciones, pero llegado un momento, el propietario no quiso reparar nada más porque lo que quería era vender el terreno. Así se llevaron algunos años. Era la pretensión que tenían todos los propietarios en Triana, que los vecinos se fueran. Venían del Ayuntamiento, lo declaraban en ruinas y te daban un plazo para que te marcharas”. Esta operación estaba pensada por las instituciones franquistas. Hermegildo Lozano, gobernador civil de Sevilla y miembro del Opus Dei, dirigió la destrucción del barrio de Triana y la expulsión de los gitanos.

Las familias que fueron expulsadas del barrio eran hacinadas a modo de refugiados en naves, casas prefabricadas, en la Corchuela o los Merinales, o incluso en el matadero, donde separaban a las familias con sábanas. Estas familias después fueron enviadas a los barrios de San Pablo, Rochelambert, Juan XXIII, Los Pajaritos o las 3000 viviendas.

La situación de pobreza de esas familias no se resolvió por supuesto sino que se trasladó de zona e incluso empeoró llegando a la marginalidad en muchos casos. En la zona de Tres Barrios-Amate, donde se encuentran los barrios más pobres de España, que acogen a 25.000 personas, según el INE el 62% de las viviendas está en estado ruinoso, la mitad de sus habitantes en paro, y la esperanza de vida es 6 años menor que la media de la ciudad. En los colegios el absentismo llega al 35% y el 76% de los vecinos carece de estudios básicos. Según Francis Jiménez, educador en la Asociación Candelaria, la situación ha llegado a “niveles nunca vistos”: «Por las tardes atendemos a más de 300 niños que acuden a nuestras actividades extraescolares. Tuvimos que llegar a un acuerdo con Cáritas porque detectamos que muchos de ellos habían dejado de traer su merienda. Nos decían que en casa no había nada ni para cenar antes de acostarse».

A Los Pajaritos sólo lo separa una avenida del barrio céntrico de Nervión, donde los precios de las viviendas son 50 mil euros más altos. Con estación de metro, líneas de autobuses, con muy buenas comunicaciones y su cercanía al centro de la ciudad, Los Pajaritos es un bocado suculento para las constructoras e inmobiliarias que ya tratan de hacerse con muchas viviendas para dar el pelotazo.

En una situación aún más extrema se encuentran las 3000 Viviendas, en el Polígono Sur, donde la tasa de paro supera el 80%, el analfabetismo es del 26% y 280 personas sólo comen una vez al día. Rosario García, presidenta de la plataforma ‘Nosotros también somos Sevilla’, denuncia que “quieren que muera, que desaparezca para luego especular con el suelo porque estos terrenos valen mucho dinero». La respuesta de las instituciones burguesas ante la delincuencia rampante que provoca la marginalidad de muchos de sus habitantes, en lugar de acabar de raíz con ella, es cortar los servicios básicos como las líneas de autobuses, la limpieza o el servicio postal.

Rosario García nos enseña el hilo que conecta el pasado con el presente, Triana con las 3000 Viviendas y la perpetuación de los problemas bajo el régimen capitalista: “Allí, frente al barrio León (Triana), había unas casitas bajas y, cuando las tiraron, realojaron a las familias en la barriada de Murillo (Tres Mil Viviendas) en el bloque de Los Verdes y en el lugar de sus viviendas hicieron unos bloques de lujo”.

Como vemos los destinos de las familias y cada uno de sus individuos en los barrios obreros no están en manos del azar, sino que son consecuencia de leyes invisibles que rigen la economía de mercado, que dicta por qué derroteros transitarán sus vidas. Pero sus efectos son visibles y los causantes sí tienen nombres y apellidos en forma de consejos de administración y sociedades anónimas, los dueños de los suelos, de las empresas (en este caso de los sectores inmobiliario y de la construcción) que a su vez imponen a sus títeres políticos, jueces y policías que actúen en su beneficio.

Una rama más de ese árbol podrido que es el capitalismo y que desde su nacimiento y desarrollo sólo produce sufrimiento e incertidumbre a las clases laboriosas. El fin de la especulación en cualquier ámbito de la sociedad sólo será posible en una sociedad sin mercado, donde los productores de las riquezas sean a su vez los dueños y quienes planifiquen la economía en beneficio de toda la comunidad. Y esa sociedad es el Socialismo.

POR EL FIN DE LA MISERIA Y LA ESPECULACIÓN

POR EL DERECHO AL TRABAJO Y A UNA VIVIENDA DIGNA

POR UNA ECONOMÍA SOCIALISTA PLANIFICADA

EN BENEFICIO DE TODO EL PUEBLO

Célula del Partido Comunista Obrero Español en Everis

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