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Los fascinantes “progres”

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Se acerca la fecha de las elecciones impuestas por el régimen neofranquista (y monárquico) del 78 en Catalunya, impuestas tras los ejercicios de movilización del 1 de octubre, cuando se votó pese a la represión; del 3 de octubre, con una huelga general que la burguesía catalana quiso desvirtuar como “paro del país”, y del 8 de noviembre cuando Catalunya vivió el impresionante ejercicio de poder popular que supuso la paralización de vías y carreteras a manos de los Comités de Defensa de la República.

Desde entonces estamos asistiendo a una campaña en la que los llamados “progres”, representados por Unidos Podemos y sus adláteres de los “comuns” se presentan como el eje “sensato” de la “izquierda”. Equidistantes entre el bien y el mal, entre el sí y el no, entre voy y vengo. Es decir, especialistas en nadar y guardar la ropa, en avanzar y retroceder al mismo tiempo, empeñados en convertirse el los adalides de “lo social” y en pactar con quien impuso la modificación de esa Constitución a la que rinden pleitesía con el artículo 135 a mayor gloria de Bruselas y los bancos y su espada en la garganta de la gente, en abogar por el retorno de las empresas y el capital huido de Catalunya. Es decir, especialistas en la caridad, en suplicar migajas al poder, al capital y a sus servidores.

Hemos asistido a una campaña en la que han recurrido a personajes como Melenchon para darse una pátina de “progresismo” europeo… como no hace mucho tiempo hicieron con Syriza en Grecia. Alexis Tsipras era su tótem, su modelo, su todo. Ellos han ido cambiando al mismo ritmo que Tsipras, con la diferencia que uno está en el gobierno y ellos no.

Pues Tsipras, que cada vez es más fascinante, nunca dejará de sorprender (y sobre todo a mí, cuando veo que los medios de propaganda de la burguesía siguen calificando a Syriza como “la izquierda radical”). Syriza ganó las elecciones en 2015 prometiendo poner fin a la austeridad aunque también decía que dentro de la UE y del euro, lo que es una contradicción. Y dejo para otra ocasión el caso portugués, al que ahora se agarran los “progres”, siempre huérfanos de referentes en su sí pero no y el voy y el vengo.

Seis meses, sólo seis meses después, y tras incumplir un referéndum en el que elpueblo votó que no a aceptar las condiciones de Bruselas, aceptó claudicar ante Bruselas. Desde entonces Grecia sólo ha visto privatizaciones, desregulaciones, rupturas de todo tipo de códigos incluido el laboral. Poco que diferenciarse del gobierno español, por ejemplo. No contento con vender los ferrocarriles a Italia, los aeropuertos a Alemania y los puertos a China, ahora ha dado un paso más: la semana pasada privatizó cuatro centrales eléctricas a exigencias de los “socios europeos”.

Ha vendido al capital privado el 17% de la sociedad energética pública -y puntal del sindicalismo combativo-, el 65% de la sociedad que distribuye el gas, el 35% de la que refina el petróleo… Todo ello en vistas a la reunión del 22 de enero en la que la muy democrática UE va a conceder otros 5.000 millones de euros en “ayudas” a Grecia. En mayo ya dio otro hachazo, esta vez a las pensiones, reduciéndolas el 18% (lo que supone que en la etapa de Syriza ya han perdido el 30%, situándose en una media de 480 euros al mes), y la privatización de las minas de carbón.

No debería sorprender el apoyo con que cuenta Syriza en los medios de propaganda griegos y europeos, sobre todo los económicos que esta semana publicaban a todo lo grande un “¡Grecia está arreglada!” porque los bonos griegos están bajos y eso significa, simple y llanamente, que “lo peor ya ha pasado y Grecia vuelve a ser atractiva para invertir”. Brevan Howard Asset Management, uno de los mayores fondos de cobertura de Europa ha dicho, todo eufórico, que “las cosas se están haciendo bien, finalmente, en Grecia”.

Que el paro juvenil sea del 45’5% (mano de obra casi gratis), que el número de suicidios esté por las nubes y que los jóvenes estén emigrando en masa es lo de menos (uno de cada tres). Todo está arreglado. Syriza ha cumplido, por eso la gente le volverá a votar. Sarna con gusto no pica. Se aplica a la perfección este refrán castellano, así como otro: más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Eso es conservadurismo, como el que representa hoy Syriza y sus congéneres en otras partes. Lo macabro es que Syriza, al igual que sus congéneres del Estado español (España, para otras latitudes) dice que pese a todo está haciendo “política social” porque ha proporcionado “cupones de alimentos y subsidios de alquiler, comidas escolares gratuitas y atención hospitalaria a personas sin seguro”. Simple caridad, no justicia social y, ni mucho menos, consecuencia de cambios estructurales que se están produciendo al revés, de lo público a lo privado engordando a esto y adelgazando a aquello.

Pero no os quiero hablar de eso, sino de la política de alianzas. Tsipras ha escrito una carta a Martin Schulz, el pope del Partido Socialdemócrata alemán, en la que le alienta para que renueve la gran coalición con los democristianos de Angela Merkel, “una coalición indispensable para las necesarias reformas progresivas y la democratización de Europa” entendiendo, dice Tsipras, que “ahora existe una posibilidad de poner sobre la mesa de Europa una agenda progresista”. Este tipo debe estar fumado para decir semejante tontería. O loco.

Y dice también, que tomen nota los “progres”: “una verdadera posición de izquierda es comprometerse con un cambio y reforma real, no para mantener limpia su identidad”. Así, sin complejos. ¡Toma ya! Vamos, igualito que Monedero hablando de “la insignificancia de las CUP desde su coherencia”, como escribió ayer. O sea, que para ser alguien lo que hay que ser es… decir digo donde antes se dijo diego. O sea, como Unidos Podemos, Catalunya en Comú o similares. Y ellos se llaman a sí mismos sensatos porque actúan según las reglas del juego (sic, Monedero) y a todos los demás, insensatos. ¿Una prueba? Lo que acaba de ocurrir en el Ayuntamiento de Madrid, donde se ha destituido al concejal de Hacienda porque se negaba a asumir los dictados del ministro del ramo de más recortes y recortes con el argumento de que “hay que cumplir la ley”.

Recuerdo a toda esta gente levantando las manitas en las plazas el 15-M, reclamándose gandhianos… y olvidando, o no sabiendo, que Gandhi lo que hizo fue incumplir la ley. Si la hubiese cumplido no se habría producido el fenónemo de desobediencia que se produjo y las consecuencias que tuvo. Y Rosa Parks, a quien suelen citar con frecuencia, lo que hizo fue incumplir la ley. Y… Pero no, ellos sí la cumplen. Son sensatos. En fin.

Lo más curioso de todo es que Tsipras ha hecho piña con el francés Macron para presionar al PSD alemán. Una pareja no solo muy bien avenida sino muy coleguita. Es este personal el que allana el camino del fascismo con sus constantes retiradas, nunca yendo de frente. La coherencia puede llevar a la insignificancia -Monedero dixit, olvidando iniciativas como los CDR, por ejemplo-, pero la incoherencia lleva al fascismo. Y este es el camino que están recorriendo los mal llamados “progres”. ¿Otro ejemplo? Chile este mismo domingo pasado.

La verdad es que estos “progres” son fascinantes, se mire por donde se mire.

El Lince

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