Compartir

Suponemos que la octava ronda de negociaciones sobre Siria que se celebró en Ginebra a principios de mes no le interesarán en absoluto al lector, por lo que es mejor hablar de la situación militar en la Ghouta oriental, donde todo indica que el ejército regular prepara una ofensiva para asegurar Damasco contra futuros ataques.

La Ghouta oriental ha sido el rompecabezas del ejército sirio desde el comienzo de la guerra porque su proximidad de la capital facilita los ataques con morteros a los barrios del este.

Al gobierno sirio no le hizo gracia que Rusia la designara como una de las zonas de desescalada, lo que ha llevado a que las organizaciones que tienen terroristas establecidos en la comarca, se puedan sentar en la mesa de negociaciones de Ginebra.

Se trata de tres organizaciones: Jayshul Islam, dirigida por Muhammad Allush, un peón de la Casa Real saudí que ejerce como portavoz de los delegados yihadistas en Ginebra, Faylaq ar-Rahman, que compite con la anterior, y el Frente Al-Nosra que dirige Abu-Muhammad al-Jolani.

Los “humanitarios” llevan tiempo quejándose del bloqueo impuesto por el ejército regular sobre la Ghouta oriental, con la excusa de los miles de civiles afectados. Lo que no dicen es que los yihadistas los utilizan como rehenes para chantajear al gobierno.

Además, al paralizar continuamente las conversaciones de Ginebra, la situación material de los civiles en la Ghouta es, en efecto, cada vez peor, lo que se va convirtiendo en un elemento de presión internacional cada vez mayor contra el gobierno.

Los yihadistas de la Ghouta han violado los acuerdos de Astana, de alto el fuego y de desescalada en numerosas ocasiones, por lo que el gobierno sirio se está planteando un ataque fulminante. Sólo queda que sus socios rusos e iraníes estén de acuerdo.

Es, pues, posible que una zona de desescalada se convierta en su contrario, en una escalada bélica fulgurante que arrastre consigo la típica catarata de críticas en los medios de intoxicación internacionales.

La táctica de los yihadistas ha sido muy bien estudiada por sus padrinos. No es ninguna casualidad. La proximidad de la Ghouta a Damasco retrasa la llegada de las inversiones imprescindibles para reconstruir un país en ruinas.

Por eso en Damasco no quieren una prórroga de la tregua para la Ghouta oriental y no se esfuerzan por disimular que están detrás de una solución militar contundente antes de que en febrero se tengan que sentar otra vez en la mesa de Ginebra.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here