Los servicios especiales de Estados Unidos, incluso el FBI, trataron de influir en las elecciones presidenciales de 2016, afirma el columnista y exanalista de la CIA, Ray McGovern, en su artículo para el medio Consortium News.

Según McGovern, la correspondencia entre el oficial de contrainteligencia del FBI Peter Strzok y su novia y colega Lisa Page, que fue publicada en verano de 2017, es la prueba de la injerencia de los servicios especiales en el proceso democrático de EEUU.

Entre otras cosas, en sus mensajes a Page, Strzok mencionó la posibilidad de ejercer su influencia con el fin de “proteger al país” de Donald Trump.

El exempleado de la CIA sostiene que a lo largo de 18 meses el FBI realizó una campaña para difamar al entonces candidato a la presidencia Donald Trump con el uso de “vigilancia electrónica de dudosa legalidad” y de “un dosier lascivo” que carecía de pruebas verosímiles.

Al mismo tiempo, los integrantes de los servicios especiales utilizaban “técnicas cuestionables” para “inmunizar” a la otra aspirante, la candidata del Partido Democrático, Hillary Clinton, y sus consejeros. Los servicios especiales querían protegerla de las posibles acusaciones de haber prestado testimonios falsos y haber divulgado secretos de Estado, señala McGovern.

Entretanto, la Agencia de Seguridad Nacional, que posee un potencial técnico significativo, no ha presentado pruebas concluyentes de la presunta ‘injerencia rusa en el proceso electoral de Estados Unidos’, agrega el analista.

Rusia en numerosas ocasiones ha rechazado todas las acusaciones de haber intentado influir en los procesos electorales de otros países. Esta posición ha sido confirmada por los altos funcionarios del país, incluso por el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, y el canciller, Serguéi Lavrov.

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