Tras la revolución iraní de 1978-1979, Jimmy Carter congeló los activos de Irán en Estados Unidos. Desde entonces, Estados Unidos mantiene entre 100.000 y 120.000 millones de dólares en activos iraníes, que desde entonces han generado rentas e intereses.

El acuerdo nuclear de 2015 estipulaba el levantamiento de las sanciones contra Irán, por lo que Washington hizo todo lo posible para deshacerse de esos activos, que deberían haberse devuelto a los iraníes, a menos que Estados Unidos se retirara del acuerdo, que es lo que acaba de ocurrir.

Blanco y en botella. En Washington aseguran que no firman el acuerdo porque Irán trata de fabricar una bomba nuclear, pero los inspectores internacionales no han encontrado ninguna evidencia de ello, por más que se han afanado en buscarla. Lo que han encontrado es todo lo contrario. Lo demás es alpiste para consumo de las ruedas de prensa.

Los activos iraníes embargados están en dólares estadounidenses. Lo primero que harán los iraníes cuado recuperen el botín, es cambiar de moneda porque la legislación iraní prohíbe el dólar. Los estadounidenses les han suplicado que no lo hagan, pero les han respondido que están obligados a ello por ley.

Una liquidación repentina de dólares de esa magnitud excavado un agujero irreparable en el imperio del dólar, que depende de su capacidad para vender grandes cantidades de bonos del Tesoro estadounidense en el mercado internacional.

Además, la liquidación llega en un momento en que Estados Unidos necesita urgentemente compradores extranjeros de su deuda. Pero la demanda es reducida y la liquidez entre los grandes compradores de deuda estadounidense se encuentra en su mínimo histórico. Eso habría sido suficiente para provocarle un apuro al dólar, con todo el mundo vendiendo sus bonos del Tesoro, lo que podría llevar al colapso de un sistema que permite a Estados Unidos forzar al mundo entero a recomprar continuamente su deuda.

La decisión de Trump de retirarse del acuerdo nuclear es un intento de retrasar lo inevitable. Estados Unidos está ganando tiempo. Es un movimiento que huele a miedo y desesperación. Ahora nadie querrá negociar un acuerdo con unos estadounidenses que son incapaces de respetar.

Por otra parte, Irán no se verá muy afectado por ello. Están acostumbrados. Llevan 40 años viviendo bajo el imperio de los embargos y las sanciones económicas.

Los precios del petróleo están subiendo. Gracias a ello en Estados Unidos las empresas de fractura hidráulica opdrán empezar a pagar su enorme deuda.

Es una gran noticia para el Banco Central ruso. El petróleo le proporciona un flujo masivo de ingresos fiscales que podrá financiar el ambicioso plan de seis años de Putin.

En todo el mundo los tenedores de deuda de Estados Unidos, como China, tendrán la oportunidad de desdolarizarse gradualmente, en lugar de hacerlo repentina y catastróficamente. Ahora lo que están haciendo es negociar intercambios de divisas entre ellos para evitar el pago en dólares. Esos acuerdos los protegen de las desgracias de la divisa americana, cuando el sistema piramidal de la deuda estadounidense se derrumbe finalmente.

Estados Unidos no tendrá tanta suerte: cuando los bonos del Tesoro caigan en picado, la capacidad de gasto del gobierno de Estados Unidos se esfumará, los 1,3 billones de dólares en circulación en todo el mundo (en su mayoría en forma de billetes de 100 dólares que los estadounidenses rara vez ven) regresarán. Los compradores extranjeros, armados con toneladas de billetes de 100 dólares, viajarán a Estados Unidos para comprar todos los activos negociables.

La otra cara de la moneda es lo que tenemos delante de los ojos: Estados Unidos ha bombardeado a todos aquellos países (Irak, Libia) que han intentado abandonar el imperio del dólar. Ahora le toca el turno a Irán y la bomba nuclear no es más que un pretexto vacío absolutamente de contenido.

http://cluborlov.blogspot.fr/2018/05/the-us-pulled-out-of-iran-nuclear-deal.html

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