El Ministerio ruso de Asuntos Exteriores ha facilitado ya información suficiente para demostrar que es el Reino Unido quien tiende a realizar operaciones clandestinas más allá de sus fronteras, no Rusia, estima la portavoz de la cartera, María Zajárova, a propósito del caso Skripal.

“Desde el principio dijimos que los tres argumentos que esgrime el Reino Unido (…) carecen de fundamento. El primero es que Rusia históricamente siempre ha hecho eso y que en nuestra cultura está asesinar gente en el extranjero con operaciones así”, indicó el domingo la portavoz al inicio de una explicación sobre la posición rusa sobre el dossier.

En declaraciones al canal televisivo Rusia 1, Zajárova consideró que Moscú ha suministrado ya material suficiente sobre cómo los servicios de inteligencia británicos han sido siempre los más implicados en tales operaciones y cómo han intentado siempre, a menudo con éxito, atribuir sus crímenes a otros.

Un segundo argumento enarbolado por Londres en la crisis surgida entre Rusia y Occidente tras el envenenamiento en marzo en Salisbury (sur del Reino Unido) del ex doble agente ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia es que sólo Moscú ha producido y probado el organofosfato A234, de la familia de los gases nerviosos Novichok.

Sin embargo, “al menos 20 países de la región del Atlántico Norte” producen en la actualidad tóxicos de ese tipo, incluidos Suecia y la República Checa, señaló Zajárova, antes de recordar el escándalo causado en este último país al hacerse pública esta información, demostrando que Londres y Washington estaban sosteniendo falsedades.

El tercer argumento, dijo para terminar la portavoz rusa, es que los Skripal habrían sido expuestos a la sustancia por agentes rusos, algo que en su opinión “de hecho ha sido refutado por laboratorios británicos”.

Serguéi Skripal, radicado en el Reino Unido desde 2010 tras varios años de cárcel en Rusia por espionaje para Londres, recibió el alta hospitalaria el viernes, más de dos meses después de haber sido envenenado junto a su hija con una sustancia que las autoridades británicas presentaron como “de uso militar” y necesariamente letal. Yulia había recibido el alta en abril.

El escándalo provocado por el ataque, al acusar de inmediato Londres a Moscú del mismo, tensó las relaciones entre ambos países hasta el punto de expulsar una treintena de países y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a un total de 130 diplomáticos rusos, a lo que el Kremlin replicó de manera recíproca.

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