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¿Qué izquierda?

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En la moribunda Unión Europea no hay izquierda alguna. Ver el sangrante caso de Grecia sería suficiente si no fuese porque ayer ocurrió algo en Italia que hace casi irrelevante el caso griego. En Grecia ganó la “izquierda radical” de Syriza. ¿Os acordáis? Mejores capataces no han tenido nunca los patronos capitalistas. Ahora en Italia pasa lo mismo, solo que aquí han ganado los neofascistas. Y la moribunda UE ha actuado igual en un caso que en otro. Lo que vote la gente es lo de menos, lo que importa es Europa. Y quien manda, también.

En Italia, el presidente se ha negado a aceptar la nominación del gobierno porque a quien habían elegido como ministro de Economía era un tipo partidario de abandonar el euro. Que fuese eso no quiere decir que lo hiciese, puesto que en el programa de gobierno presentado hay una referencia expresa a mantenerse dentro del euro, así como dentro de la OTAN. Pero no. Ha bastado ese gesto para que todas las alarmas se hayan encendido y se ponga de manifiesto lo que son los famosos “valores democráticos” europeos: la gente tiene que votar bien. El presidente italiano lo ha dicho buen claro: “nadie puede decir que yo pusiese obstáculos para el nuevo gobierno, porque sólo la propuesta del ministro de Finanzas era problemática; la pertenencia al euro es fundamental para Italia”.

En Italia se está a un paso de repetir las elecciones hasta que la gente vote bien y no haga estupideces. Eso es lo que acaba de decir un comisario alemán de la Comisión Europea: “los mercados y unas perspectivas más pesimistas enseñarán a los votantes italianos a no votar a partidos populistas en las próximas elecciones”.

El presidente de Italia ha rechazado al gobierno propuesto por los neofascistas y propugna uno dirigido por un tipo que fue alto ejecutivo del Fondo Monetario Internacional. Y la “izquierda”, aplaudiendo. La respuesta de Bruselas: aplaudiendo también, como queda reflejado con el comentario del tipejo mencionado antes.

En Italia los neofascistas han llamado a movilizaciones “contra la arrogancia de las instituciones”. Eso recuerda mucho a Mussolini, pero es que la “izquierda”, o sea, las otras expresiones de la derecha porque ya no queda apenas izquierda en Europa, está asumiendo el discurso más rancio, conservador y sostenedor del status quo. Es deprimente ver a la “izquierda”, o sea, las otras expresiones de la derecha, defender el euro o la OTAN. Y no hablo solo del Partido Democrático, ex Partido Comunista, sino de periódicos vinculados antaño al comunismo como Il Manifesto. Ahora también han defendido al presidente de Italia, que es militante del PD, y a su veto, aunque en el caso de Il Manifesto dando una de cal y otra de arena. De vergüenza.

Los medios de propaganda, como de costumbre, han salido en tromba a defender al presidente italiano diciendo que actuó “dentro de sus poderes y de la Constitución”. Vamos, lo mismo que en el Estado español se dijo cuando se reprimió, detuvo y encarceló a gente por el referéndum en Catalunya. Todos los países europeos están gobernados por las grandes finanzas, con tanta fortaleza que imponen su voluntad a través de golpes de estado blandos, todavía sin derramamiento de sangre pero todo llegará.

El discurso, eso de los “valores democráticos”, dice que el pueblo es el portador de la soberanía. El parlamento catalán votó a un impresentable, pero le votó, y este decidió nombrar a sus consejeros. También fueron rechazados. En Catalunya las fuerzas independentistas, o soberanistas si se quiere, tienen mayoría parlamentaria. Eso no ha sido aceptado. O claudican o nada de nada. En Italia se votó a fuerzas euroescépticas, neofascistas. El comportamiento europeo ha sido el mismo en uno y otro caso, como antes en Grecia y como lo será en cualquier otro sitio. Eso es Europa. Los resultados de las tan alabadas elecciones -esas que no han reconocido en Venezuela, por ejemplo- sólo son aceptados si responden a la voluntad de las élites europeas. Si no, no. Supongo que no hará falta recordar lo que hizo Europa cuando varios países rechazaron en referendos integrarse en la UE. Se desconocieron los resultados o se volvió a repetir la consulta hasta que salió lo que se quería que saliese.

Los tratados internacionales no son inmutables. Pueden ser cuestionados, renegociados, reescritos sin problemas. Es solo una cuestión política, de subordinación o no. Hasta ahora tanto Grecia como Italia han apostado por la subordinación. Lo mismo que otros países, como el Estado español. Lo que estaba diciendo el gobierno no nato italiano, aunque fuese de cariz neofascista, era que había que renegociar la posición de Italia en la UE.

Con independencia de que sean los neofascistas quienes se han rebelado ahora contra la plutocracia europea, ha quedado en claro que se han caído las máscaras, por si había alguna duda tras Grecia, y que todos los países europeos tienen una soberanía nacional limitada. Quienes mandan son los “mercados”.

No hay nada más estúpido que seguir manteniendo la ficción de que “otra Europa es posible”. Solo es posible saliendo de ella.

Hace un par de días la policía militarizada española, más conocida como Guardia Civil, detuvo -“retuvo”, es el argot utilizado- a Evaristo Páramos, el cantante de uno de mis grupos de referencia, La Polla Records, ya disuelto, por las letras de una de sus canciones con su nuevo grupo, Gatillazo, y por supuestos insultos a la policía en uno de sus conciertos. Un rapero condenado por las letras de sus canciones está huido en Bélgica. Unos titiriteros estuvieron encarcelados cinco días por supuesta “apología del terrorismo”. Mucha gente está siendo juzgada por sus tuits. Esto es el Estado español y sus valores. Esto es Europa, en definitiva.

Esta canción es de su etapa antigua, que aún sigue cantando porque sigue siendo totalmente actual. Dedicada a los “progres” que duermen pensando que son de “izquierda”. Y en solidaridad con él.

El Lince

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