El Viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bogdanov, ha informado de una reunión tripartita entre Rusia, Estados Unidos y Jordania sobre la zona de desescalada en el sur de Siria. En una entrada anterior ya informamos sobre el acuerdo alcanzado con Israel sobre el mismo asunto y su alcance.

Las conversaciones ruso-estadounidenses habrían tenido éxito y debería crearse lo que los rusos califican como “zona de apaciguamiento” en el sur de Siria. En una próxima ronda de conversaciones se decidirá la extensión de dicha zona, la formación de consejos locales, la presencia de observadores para garantizar el buen funcionamiento de la tregua y la entrega de ayuda humanitaria.

La zona en cuestión se extenderá desde Quneitra, en el Golán ocupado, hasta Deraa, pasando por los suburbios de Sueida, todos en Siria, hasta la ciudad fronteriza de Al-Tanaf, cerca de Irak.

No obstante, Rusia ha dejado claro que sólo el ejército del Gobierno sirio debe estar presente en la frontera meridional y en las fronteras con Jordania y los territorios ocupados.

El plan negociado entre rusos y estadounidenses le viene bien a Jordania, que se ha resistido a cumplir la órden de desatar una ofensiva contra el sur de Siria.

El antiguo ministro jordano de Inteligencia, ha dado el visto bueno de Amman a la creación de la zona porque “encaja bien con el interés de Jordania en proteger sus fronteras septentrionales con Siria”.

El ex ministro dijo que Jordania quiere preservar su profundidad estratégica de cualquier riesgo vinculado a la infiltración de grupos terroristas activos en el sur de Siria. Al mismo tiempo, ha subrayado que la zona de apaciguamiento es diferente de lo que Rusia e Irán definen como “una zona de desescalada”, ya que éstas deberían estar bajo “supervisión de la ONU”, a diferencia de las otras, “decididas por Rusia y Estados Unidos”.

La pregunta sigue siendo si esa zona de apaciguamiento en el sur de Siria supone una revisión de la alianza de Moscú con Teherán, como pretende Israel, y en qué medida afecta a los vínculos de Moscú con Hezbollah.

Lo mismo que Israel, la oposición siria asegura que Hezbolah se ha quedado fuera de la zona en cuestión, pero el referido ex Ministro de Inteligencia de Jordania dice que la creación de una zona de apaciguamiento en el sur de Siria es imposible sin la aprobación previa de todas las partes involucradas.

¿Forma parte Hezbollah de esas “partes involucradas”?, ¿y Teherán? Para la oposición siria no cabe duda que la presencia de Hezbolá en el sur de Siria se ha acabado, pero es posible que les ocurra como a los sionistas, que confunden la realidad con sus deseos.

Los hechos van por otro lado. Las unidades de movilización popular irakíes, Hachd Al-Chaabi, siguen avanzando hacia la frontera siria. Después de despejar unos 20 kilómetros de frontera de la presencia del Califato Islámico, quieren recuperar el control de Al-Tanf a cualquier precio.

El desierto del sur de Siria va a ser el escenario de enfrentamientos muy violentos entre los terroristas armados por Washington y el ejército sirio y sus aliados, es decir, Hezbollah y Hashd Al-Shaabi, entre otros.

Desde 2016 Al-Tanf está bajo el control de los terroristas de Jaish Al-Maghawir, el brazo local de los imperialistas. El ejército sirio, por su parte, tiene la intención de enviar sus tropas masivamente a Deraa para liberar el paso fronterizo de Nassib. Están absolutamente decididos a que el sur de Siria no se convierta en el patio trasero de una nueva agresión.

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