El ministro de Exteriores libanés, Gebran Bassil, ordenó suspender las solicitudes de permisos de residencia presentadas al Ministerio por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el Líbano, en espera de nuevas instrucciones.

La decisión del ministro se produce en el contexto de un informe presentado por una misión de las autoridades sirias que visitó recientemente Arsal.

La misión entrevistó a un grupo de refugiados sirios, que voluntariamente decidieron regresar a Siria, y descubrió que el personal del ACNUR los había desalentado de regresar a su patria.

El informe explica además que el personal del ACNUR intimidó a los refugiados al contarles cosas que suscitaron dudas y provocaron horror con respecto a su regreso a Siria, como ser obligados a someterse al servicio militar, la inestable situación de seguridad y las malas condiciones de vivienda y de vida.

Los refugiados dijeron que el personal del ACNUR también les había advertido que la asistencia y los servicios de la ONU se detendrían una vez que regresaran a Siria y había compartido con ellos otra información intimidatoria que les hizo cambiar su opinión sobre su vuelta a casa.

Las nuevas medidas de Bassil se produjeron después de varias alertas del Ministerio, dirigidas directamente a la directora del ACNUR en Beirut, la Sra. Mireille Girard, que fue citada dos veces al Ministerio de Asuntos Exteriores y advertida en contra de esta política. El ministro Bassil también escribió directamente al Secretario General de la ONU y al ACNUR para informarles de estos hechos, pero fue en vano.

Además, el ministro Basil solicitó un estudio de otras medidas que podrían adoptarse contra el ACNUR si continúa con su política intimidatoria contra los refugiados sirios en el Líbano.

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