EE.UU. sigue aumentando el número de portadores de misiles alados en la región de Oriente Medio, ha denunciado el Ministerio de Defensa ruso. Este incremento está relacionado “con la preparación de una nueva provocación con el supuesto ‘uso de armas químicas’ en la provincia de Idlib”, se afirma desde Moscú.

En concreto, el pasado 25 de agosto, el destructor estadounidense Ross, con 28 misiles Tomahawk a bordo, entró en aguas del mar Mediterráneo. El alcance de estos misiles “permite lanzar ataques en todo el territorio de Siria”, ha advertido el Ministerio.

“Estos preparativos son una nueva confirmación de las intenciones de EE.UU. de aprovechar un montaje de los terroristas de Hayat Tahrir al-Sham (Frente al Nusra) y la participación activa de los servicios secretos británicos en la provincia de Idlib con el supuesto ‘uso de armas químicas’ por las fuerzas gubernamentales sirias”, reza el comunicado del Ministerio ruso.

Además del USS Ross, hasta el golfo Pérsico llegó el destructor USS The Sullivans con 56 misiles alados. En la base catarí de Al Udeid fue desplegado el bombardero estratégico estadounidense В-1В, con 24 misiles aire-superficie JASSM.

En abril de 2017, el USS Ross participó en el bombardeo con misiles Tomahawk del aeródromo de Shayrat, en Siria, controlado por las fuerzas gubernamentales. En total, en esa operación se dispararon 59 misiles.

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