A una semana de la muerte de un alemán de origen cubano en Chemnitz, al este de Alemania, miles de personas marcharon este sábado por el centro de la ciudad contra la inmigración y con la mirada puesta en la llegada de refugiados, informó BBC Mundo.

Las velas en el improvisado monumento dedicado a Daniel Hillig prosiguen encendidas al igual que las protestas que sacuden esa ciudad.

Hasta el momento se sabe que Hillig, de 35 años de edad, fue apuñalado por dos personas en la noche del sábado 25 de agosto durante unas fiestas populares, según precisó la Policía.

La muerte del germanocubano generó una de las mayores movilizaciones antiinmigrantes que se han registrado en esta ciudad desde que dejó de pertenecer a la antigua Alemania Oriental.

El detonante de todo fue un reporte de la policía que indicó que los dos principales sospechosos del homicidio del hombre eran dos solicitantes de asilo de Siria e Irak. Ambos fueron detenidos y se encuentran en prisión preventiva.

Desde entonces, las autoridades hablan de una “ola de violencia racista” en Chemnitz y las políticas migratorias de la canciller Ángela Merkel han estado en el centro de la polémica.

Daniel Hallig era descendiente de inmigrantes: hijo de un cubano y una alemana. En su perfil de Facebook, de hecho, aparecía retratado con un tapiz de la bandera de la Isla.

Según algunos reportes, trabajaba como carpintero, estaba casado, le gustaba la música de Bob Marley y hacer bromas, pero poco más ha trascendido sobre su vida.

Algunos amigos y personas cercanas han asegurado a medios alemanes o en sus redes sociales que su muerte fue “politizada” o “utilizada como pretexto” para estas protestas.

“Un buen amigo nos ha dejado y no tengo palabras para describir cuánto nos hace falta. Pero se los ruego, no dejen que su luto se convierta en enojo y odio. Estos grupos utilizan esta situación como una plataforma, con la cual tuvimos que lidiar también nosotros antes, porque no nos han considerado lo suficientemente alemanes”, escribió Daniel Winderlich, un amigo de Hallig en su perfil de Facebook.

Al menos 18 heridos y 37 delitos en las más recientes protestas

La Policía alemana informó este domingo que la tensa jornada de este sábado, donde se celebró una marcha ultraderechista y varias contramanifestaciones, acabó con al menos 18 heridos, incluidos tres policías, y 37 denuncias por delitos, reportó EFE.

La Policía indicó además que un afgano de 20 años fue agredido horas después de las protestas por cuatro encapuchados y que se está investigando si los atacantes pudieron haber participado previamente en la manifestación ultraderechista.

“Pese al esperado y por el momento conocido número de delitos (la jornada) se mantuvo en términos generales pacífica”, aseguró en el comunicado con los datos definitivos la presidenta de la Policía de Chemnitz, Sonja Penzel.

Las fuerzas de seguridad reconocieron que “durante y tras las concentraciones hubo situaciones en las que la policía tuvo que actuar para evitar una escalada” de la violencia.

“Especialmente durante la denominada fase de salida de participantes de todas las marchas hubo en la ciudad varios enfrentamientos entre distintos grupos que tuvieron que ser confrontados de forma consecuente por las fuerzas de seguridad”, indica el comunicado.

Según las estimaciones finales de la Policía, hasta 11.000 personas protestaron en las calles de esta ciudad del este de Alemania.

La manifestación más concurrida fue la convocada por el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y el colectivo xenófobo Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), seguida por la concentración “Corazón en lugar de odio”, en la que participaron distintos políticos.

Además, se registraron distintas contramanifestaciones que jalonaron el recorrido de la marcha ultraderechista y, en último término, lograron impedir que completase su ruta.

La policía no detalló en su informe final cuántas personas participaron en cada una de estas protestas, tras haberlo hecho en el inicial, en el que hablaba de un total de 9.500 en lugar de 11.000 personas.

Los delitos denunciados ante la Policía —una cifra que reconocen que puede incrementarse aún— son principalmente por daños personales y materiales, resistencia a los agentes y ostentación de símbolos inconstitucionales, por acciones que se cometieron durante y después de las protestas.

Los manifestantes desfilaron portando banderas del Tercer Reich y haciendo saludos nazis.

Entre las denuncias se encuentra la del parlamentario socialdemócrata Sören Bartol, que aseguró que él y un grupo de personas que habían participado en una contramanifestación fueron atacados por un grupo de ultraderechistas.

La Policía desplegó en Chemnitz unos 2.000 agentes —con perros, caballos, tanquetas y otros vehículos— para evitar que la confrontación escalara y que arreciasen las críticas contra su actuación, después de que la falta de personal en los días previos permitiese las cacerías neonazis de extranjeros.

Indicó además que está investigando la agresión a un equipo de televisión alemán.

El mismo domingo una marcha de unos 800 ultraderechistas por el centro de la ciudad protagonizó persecuciones contra viandantes de aspecto extranjero, en las que varias personas resultaron heridas, que el Gobierno alemán condenó y tachó de “cacerías de odio”.

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