Rusia y China han rechazado este miércoles, ante el CSNU, la intromisión ‘destructiva’ de EE.UU. en los asuntos internos de Nicaragua.

La convocatoria de EE.UU. a una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) para “tratar” la crisis de Nicaragua ha sido calificada por Rusia de ser un “ejemplo deslumbrante y sombrío de la destructiva intervención extranjera”.

El representante ruso ante el CSNU, Vassily Nebenzia, ha acusado a Washington de avivar la división en el país centroamericano y de querer reanudar las “tradiciones colonialistas” al implementar “políticas subversivas” hacia Managua que datan de hace 30 años. En ese sentido, le ha pedido a EE.UU. no emplear su posición de poder para arremeter contra el Gobierno sandinista.

Nebenzia ha sostenido que quienes intentan socavar la economía y estabilidad nicaragüenses para provocar descontento popular son precisamente los iniciadores de debates como este en el CSNU.

Asimismo, ha señalado que “la situación en Nicaragua se ha estabilizado en los últimos días, los problemas de esa nación deben ser resueltos a través del diálogo interno y pacífico, y no por medio de la injerencia de una potencia extranjera y destructora”.

En muchas ocasiones, ha explicado, el concepto de violación de los derechos humanos se utiliza de manera “hipócrita”, pues, los conflictos que se atizan desde el extranjero son la causa misma de esas violaciones.

“Si Estados Unidos está preocupado por la situación de los nicaragüenses, lo lógico sería que levantase las medidas restrictivas que impuso a ese país por motivos políticos”, ha reclamado el embajador ruso.

A su vez, el representante permanente adjunto de China ante las Naciones Unidas, Wu Haitao, ha reiterado que la soberanía de Nicaragua debe ser respetada.

Wu también ha sostenido que la situación en Nicaragua no constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacionales y el CSNU no debería involucrarse en los asuntos internos del país centroamericano.

Las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega comenzaron a mediados de abril por unas reformas al Sistema de Seguridad Social. Pese a que finalmente las enmiendas fueron retiradas, las marchas continuaron y se tornaron cada vez más violentas, lo que causó la muerte de casi 200 personas.

El jefe de Estado de Nicaragua ha argumentado anteriormente que detrás de los enfrentamientos violentos existe una “conspiración” impulsada por grupos apoyados por Estados Unidos y el narcotráfico. El pueblo nicaragüense ha manifestado, en reiteradas ocasiones, su apoyo al Gobierno de Ortega y sus planes.

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