Ni una mala palabra, ni una buena acción. Esta frase que hizo suya el periodista deportivo José María García podría definir al nuevo gobierno de la vieja socialdemocracia capitaneada por Pedro Sánchez.

¿Acaso alguien pensó por un momento que el PSOE de Pedro sería distinto al de José Luis o el de Felipe?

El papel histórico de la socialdemocracia no ha variado un ápice en su cometido actual. Todavía el PSOE mantiene algo de crédito entre cierto sector de la clase obrera (eso sí, cada vez más derechizada y con menos conciencia de clase). Este pose de «izquierda», facilita que determinadas medidas que podríamos considerar «impopulares» si se plantearan desde las filas de la derecha tradicional, parezcan otra cosa dictadas por el gobierno de la rosa y el puño.

Baste recordar aquello de «OTAN, de entrada, no» o el «Plan de Empleo Juvenil», o los GAL, o el desmantelamiento industrial mandatado por una Comunidad Económica Europea que el PSOE vendió como modernidad y progreso.

Y es que… la misión de la socialdemocracia es impedir que se desarrolle la conciencia de los sectores obreros y populares y evolucione hacia una posición ideológica netamente proletaria y que bajo el marxismo-leninismo, tienda a la confrontación con el capitalismo y camine hacia su superación revolucionaria.

Además, la doble moral o la hipocresía política se convierte en el PSOE en instrumento necesario para servir fielmente a las clases dominantes y mantener engañadas a las dominadas.

Igual que usó de forma propagandística la llegada de 630 inmigrantes a bordo del Aquarius (la cual celebramos como internacionalistas) apoya las causas que originan el fenómeno migratorio, y la llegada por cualquier medio de refugiados de África a Europa. El saqueo imperialista, y las intervenciones militares en África, por parte, de la UE y la OTAN, que explica el origen de esta huida desesperada son apoyadas por socialdemócratas de viejo y nuevo cuño. Lógicamente el PSOE tiene en este afer un papel protagónico.

Por cierto, si alguien a partir del Aquarius, tuvo la esperanza de ver un trato humanitario hacia los y las inmigrantes, al menos en las formas, ya puede volver a la realidad porque aquello fue un espejismo, un guiño. La realidad es moldeada por otros intereses y ese trato excepcional no se volverá a repetir. Así ha quedado acreditado con los/as ocupantes del Open Arms desembarcados/as en Algeciras y el resto de los que llegan a nuestras costas bajo el yugo de la desesperación: encierro y expulsión. Ya pidió el alcalde de Algeciras, “tener cabeza” porque “no hay bolsillo suficiente” para atender a esa gente, mientras criminalizaba con el clásico: “No quiero que se produzca un desequilibrio social, aquí vivimos en paz y armonía”.

No hay dinero para todo. Por ello es necesario priorizar según conciencias y es aquí donde el ideario político de cada cual queda al descubierto En este sentido, el Ministerio de Defensa anunció que se gastará 5000 millones de euros para atender medidas urgentes como el helicóptero Nh-90 o el submarino S-80. Las presiones de Donald Trump al nuevo gobierno, expresadas en la Cumbre de la OTAN, han dado sus frutos.

Las comparaciones son odiosas, pero hay alrededor de 375.000 niños en España en situación de carencia alimentaria extrema, para lo que el Gobierno va a invertir 10 millones de euros. “Los reconocerán por sus acciones (Mateo 7:16-20)”.

También José María García, del que hablaba al principio, decía mucho eso de que «cada palo, aguante su vela». Por eso, es preciso recordar que el palo de la clase obrera lleva en el extremo una bandera roja.

Kike

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