Aunque sorprendió a muchos, el tema en realidad no era siquiera novedoso, sino información vieja no publicada por la prensa dominante e ignorada por los políticos durante más de un año.

De acuerdo con el diario Trouw y el programa de televisión Nieuwsuur y sus periodistas Ghassan Dahan y Milena Holdert, el Gobierno de Países Bajos realizó un ‘programa de ayuda no letal’ entre 2015 y 2017 diseñado para ayudar con equipo y dinero al Ejército Libre Sirio y otros grupos que intentaban derrocar al Gobierno de Bashar Asad.

Nadie conocía su verdadero alcance, o sea, a quién estaba destinada exactamente la ayuda. Así, durante dos años, las autoridades mandaron camionetas Toyota Hilux a grupos terroristas antigubernamentales en Siria.

La investigación identificó al menos a seis grupos terroristas que estaban recibiendo camionetas Toyota e Isuzu, así como portátiles, teléfonos vía satélite, mochilas y otros equipos pagados por los contribuyentes de los Países Bajos.

Uno de los grupos, el Jabhat al Shimaya -también conocido como Frente de Levante-, fue incluido en la lista de la Fiscalía holandesa como organización yihadista salafista. Otros grupos supuestamente moderados también parecen haber sido culpables de crímenes de guerra y violaciones graves de los derechos humanos.

El mismo tema había sido cubierto 15 meses antes por el periodista del portal Novini Eric van de Beek.

Según el periodista, su propia investigación comenzó cuando preguntó a varios parlamentarios de Países Bajos si conocían el programa de ‘ayuda no letal’. Solo tres partidos democristianos le respondieron, mientras que otros políticos prefirieron ignorar el tema.

“Esto realmente me frustra, pero debo decir que este periódico [Trouw] hizo un muy buen trabajo, porque llegó más lejos que yo hace un año”, confesó Van de Beek a Sputnik. Trouw y Nieuwsuur entrevistaron a numerosos miembros de grupos rebeldes, de los cuales muchos sabían perfectamente de qué lugar procedía la ayuda y “estaban agradecidos”.

Ghassan Dahan y Milena Holdert rehusaron hablar de su investigación en Sputnik. Eric van de Beek asegura que este tipo de reacción es típica de “medios rusofóbicos”.

Con la exitosa campaña antiterrorista en Siria, las investigaciones así están perdiendo su valor, opina Van de Beek: “El Gobierno ya ha detenido la ayuda. Además ya no hay rebeldes a los que apoyar, salvo en Idlib”.

Sin embargo, no está claro si los hechos descubiertos por los periodistas holandeses pueden desencadenar acciones legales adicionales contra altos cargos actuales o retirados del Gobierno responsables de regalar equipo de última generación a yihadistas en una Siria devastada por la guerra.

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