En una entrada anterior sosteníamos, en contra de la versión del Ministerio ruso de Defensa, que el avión de reconocimiento ruso Il-20 fue derribado el 17 de setiembre sobre Latakia, en el noroeste de Siria, por misiles de la OTAN y no por los disparos de los misiles antiaéreos de Siria, de los que Rusia responsabiliza a Israel.

El viernes el Ministerio ruso de Defensa salió al paso de quienes sostenemos que el derribo fue obra de misiles lanzados deliberadamente, asegurando que el sistema de defensa antiaérea siria S-200 no estaba equipado con el sistema de identificación IFF amigo/enemigo.

El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el general Igor Konashenkov, añadió que “los argumentos de pseudoexpertos” que aluden al sistema de identificación son “fantasías diletantes” porque el reconocimiento es “estrictamente individual para cada Estado” y no se instala ni siquiera en las armas y el equipo militar exportado desde Rusia en el marco de la cooperación militar y técnica.

“El sistema de reconocimiento amigo/enemigo que utiliza Rusia solo incluye aeronaves y sistemas de defensa aéreos rusos. Nunca ha habido transferencia de dicho sistema, junto con códigos de identificación rusos, a otro Estado”, recalcó el general ruso.

La explicación dista de ser satisfactoria porque el espacio aéreo sirio está colapsado por fuerzas aéreas de varios países que, sin un sistema de identificación, resultarían vulnerables a las defensas antiaéreas, no solamente de Siria, sino de los demás países que tiene tropas sobre su suelo, incluida Rusia.

La explicación oficial de Moscú supone también admitir que el ejército sirio no se coordina con el ruso (y al revés) sino que, por el contrario, los sistemas de alerta, tanto de Siria como de Rusia, pueden confundir el blanco, lo que no parece inverosímil.

El motivo de añadir a la aviacion francesa, incluso como principal responsable del derribo, procede de la primera versión del incidente que dieron desde Moscú, que no coincide con las posteriores.

Hasta ahora Rusia no ha suministrado los equipos antiaéreos más modernos SS-300 a Siria para complacer a Israel, por lo que -si las explicaciones que está exponiendo son ciertas- vuelven la responsabilidad del derribo contra la propia Rusia.

Del mismo modo quedamos a la espera de comprobar si lo hará a partir de ahora, lo que sería muy coherente con esas mismas explicaciones.

Por lo demás, finalmente, Rusia ha procfedido como hubiera debido hacer desde un primero momento: cerrar el espacio aéreo y marítimo de toda la región oriental del Mediterráneo donde se produjo el derribo, lo que alcanza Chipre, Líbano, Siria, Turquía e Israel.

Más información:
Es la OTAN quien ha derribado en Siria al avión de reconocimiento ruso Il-20

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