Pekín ha decidido decide suspender las importaciones de petróleo estadounidense y aumentar las importaciones de crudo iraní en respuesta a los impuestos adicionales de EEUU sobre sus importaciones.

El aumento de la presión de EEUU contra China se justifica por sus intentos de debilitar a la segunda superpotencia mundial, a la que considera el principal rival de EEUU en el campo militar, político y económico.

Las autoridades norteamericanas argumentan que el crecimiento económico de China le permitirà aumentar su presupuesto militar y establecer un equilibrio de fuerzas que ciertamente desagrada a Washington.

Desde la subida de Donald Trump al poder, Washington tomó medidas draconianas contra China, incluyendo el aumento de los aranceles sobre las importaciones de productos de China, la adopción de sanciones militares contra el Ejército chino, particularmente en el campo de adquisición de armas, el envío de destructores estadounidenses a zonas de conflicto en el Mar de China Meridional, la celebración de maniobras militaresen la región del Pacífico junto con sus aliados -en especial Japón y Australia-, una mayor presión sobre China para abordar el problema de la desnuclearización de Corea del Norte, etc.

Aunque en las últimas décadas China ha desarrollado una política de contención, no puede dejar sin respuesta la decisión de EEUU de gravar sus producto con nuevos aranceles. China ha respondido decretando aranceles adicionales de hasta el 25% a 128 productos norteamericanos, incluyendo el aluminio y el acero.

En medio de la guerra comercial, China ha ido más allá y ha decidido suspender la compra de petróleo crudo estadounidense, reemplazándolo por petróleo iraní y africano, un cambio significativo, por supuesto, después del regreso de las sanciones estadounidenses contra Irán. Pekín tomó esta decisión justo después de haber anunciado la posible aplicación de nuevos aranceles del 18% a las importaciones de crudo estadounidense.

Reuters escribe que dos compañías chinas, Sinopec y Uinpec, planean suspender sus acuerdos petrolíferos con EEUU en medio de la actual guerra comercial y buscan reemplazar el crudo norteamericano con el iraní y el de África Occidental. Esto crea ahora problemas a las compañías petroleras estadounidenses, porque tendrán ahora que buscar nuevos clientes.

Las autoridades chinas ahora parecen estar tomando medidas de respuesta serias, en lugar de mantenerse inactivas frente a las políticas anti-chinas de la administración Trump.

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