«El  marxismo-leninismo enseña que en la cultura del pasado hay elementos y tradiciones avanzados, revolucionarios, democráticos y socialistas, pero que también hay elementos reaccionarios en esta cultura del pasado que podrían obstaculizar el progreso de la nueva sociedad socialista y su cultura. Es por esto que Lenin y Stalin siempre han advertido contra una actitud acrítica hacia el pasado y sus tradiciones. Exigieron un estudio crítico y el desarrollo de los elementos positivos y progresivos de la vieja cultura desde el punto de vista de los intereses y necesidades del nuevo régimen social socialista. (…) La ideología que domina sin oposición en la sociedad soviética es la ideología más avanzada del mundo, la ideología socialista. Pero todavía hay, en la conciencia de los hombres, reminiscencias del capitalismo debido al retraso de la conciencia sobre la situación económica de los hombres y también debido a la influencia del mundo capitalista que nos rodea. En sus decisiones sobre cuestiones ideológicas, el Comité Central de nuestro Partido Bolchevique ha dejado al descubierto las supervivencias del pasado en la actividad de ciertos trabajadores culturales: ausencia de ideología, apolitismo, formalismo, desdén sobre los intereses de la gente, servidumbre ante la cultura putrefacta burguesa. Nuestro Partido está luchando en una lucha inquebrantable contra la supervivencia del capitalismo en la conciencia de los hombres. «Las viejas prácticas y hábitos, tradiciones y prejuicios heredados de la sociedad antigua son el enemigo más peligroso del socialismo». (Stalin) La edificación victoriosa del comunismo es imposible sin una lucha intransigente contra estas tradiciones y prácticas. (…) En el campo de la literatura y el arte, la lucha por lo nuevo significa la aplicación del método del realismo socialista. El realismo socialista exige una representación veraz y profundamente artística de la realidad en su desarrollo revolucionario, de la grandeza del pueblo soviético que construye la sociedad comunista. La afirmación de lo nuevo en el campo de la cultura implica una actitud intransigente hacia las influencias reaccionarias burguesas de todo tipo, hacia el nacionalismo burgués y hacia el cosmopolitismo, esta arma ideológica del imperialismo angloamericano».  (I. Charikov; De la lucha entre lo nuevo y lo viejo en el desarrollo de la sociedad soviética; Publicado en la revista Bolchevique, Nº 9, 1950)

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