Thyssen detrás de Hitler

El fascismo no es propio de la “gente corriente”, como dice la BBC (*), ni de la pequeña burguesía, ni del lumpen. El fascismo es una forma de dominación característica del capital monopolista. Fritz Thyssen, un ejemplo perfecto de ello, fue el principal impulso para que Hitler llegara al poder en Alemania en 1933.

No es ningún misterio porque lo admitió él mismo. En 1941 publicó sus memorias, que se titulaban así: “Yo financié a Hitler”. En 1923, diez años antes de llegar al gobierno, Thyssen le entregó 100.000 marcos oro, una suma fabulosa.

En los años veinte Thyssen tenía pocos contactos en los círculos políticos alemanes, por lo que recurrió a un amigo, el general Erich Ludendorff, un antiguo prusiano y buen amigo del mariscal Paul Von Hindenburg, Jefe del Estado Mayor de las fuerzas alemanas durante la Primera Guerra Mundial.

Durante la guerra, Ludendorff fue uno de los designados para salvar al imperialismo alemán. En su persona coincidían el viejo militarismo prusiano de los “junkers” con los grandes capitalistas. Fue uno de los primeros impulsores de las bandas de matones que hostigaban a los obreros y los comunistas en sus reuniones y manifestaciones.

Estaba pagado por monopolistas, como Minnoux del grupo Stinnes. Los matones a su servicio se reclutaban entre los veteranos desmovilizados de la guerra mundial, de los que Hitler formaba parte. El general fue quien puso en contacto a Hitler con Thyssen.

El monopolista había heredado de su padre una fábrica de acero y una industria metalúrgica en la región del Ruhr, y las transformó en un imperio. A principios del siglo XIX, tenía una posición dominante en la vida industrial y financiera alemana y una gran influencia en varios países de Europa.

Después de la Primera Guerra Mundial se dedicó a la política. No aceptó las sanciones económicas impuestas en los acuerdos de paz de Versalles tras la Primera Mundial y desató una campaña de resistencia contra la ocupación francesa del Ruhr.

Thyssen buscaba un prototipo de nuevo dirigente político para Alemania. “En un país que con siete millones de desempleados, era necesario desviar el pensamiento de las masas de las falsas promesas del socialismo radical. Porque estos extremistas habían comenzado a tomar el control durante la depresión económica, al igual que estuvieron cerca de ganar durante el período revolucionario posterior al colapso de 1918”, escribió en sus memorias.

El fascismo, pues, debía hacer frente al movimiento obrero y a la revolución socialista y Thyssen vió en Hitler a su mejor peón. El dinero y el apoyo político de Thyssen fueron lo que sostuvieron a loz nazis durante diez años, hasta que finalmente se auparon en el poder.

(*) http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46097108

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