Buques de guerra durante las maniobras Trident Juncture 2018 en Trondheim, Noruega, el 30 de octubre de 2018. Gorm Kallestad / Reuters

Washington estimula una peligrosa actividad en las fronteras de Europa con Rusia como parte de una política de subversión que compromete la seguridad europea. Así lo afirma el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en un artículo de opinión para el diario portugués Público.

De visita en el país luso, el diplomático lamenta que las relaciones ruso-portuguesas se vean obstaculizadas por situaciones como la crisis en Ucrania, la que define como el resultado de los “juegos geopolíticos de EE.UU.” en diversos países en combinación con una “ceguera” de la burocracia de la Unión Europea.

La confianza que durante años se forjó entre Moscú y la UE viene decayendo desde que Bruselas “cerró los ojos” ante el golpe armado en Kiev que resultó en el derrocamiento del presidente elegido democráticamente, condena Lavrov.

El jefe de la diplomacia rusa añade que esto ha generado pérdidas multimillonarias y graves consecuencias en Ucrania, mientras que EE.UU. “no tiene ninguna pérdida”.

“[Washington] ha aprovechado esta situación para animar una peligrosa actividad militar cerca de las fronteras rusas, intensificando la carrera armamentista en nuestra vecindad”, critica el canciller, enfatizando que “no hay espacio para una nueva Guerra Fría”. “La seguridad de las naciones europeas se torna en rehén de la política subversiva conducida desde el otro lado del Atlántico”, lamenta.

El pasado mes de febrero, Lavrov afirmó que Washington está utilizando una “imaginaria amenaza rusa” para garantizar su dominio sobre Europa.

“Campo de batalla para otras potencias”

Las declaraciones del canciller surgen una semana después de que finalizaran en Noruega los mayores ejercicios de la OTAN desde la Guerra Fría y en medio de la incertidumbre por el posible abandono estadounidense del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF, por sus siglas en inglés).

La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, ha sido contundente respecto a la necesidad de preservar el acuerdo, afirmando que su desmantelamiento pondría en riesgo la seguridad del continente. “Definitivamente, no queremos que el territorio europeo vuelva a ser un campo de batalla para otras potencias”, aseveró.

Moscú, por su parte, calificó como “debilidad” la falta de voluntad estadounidense para dialogar. “En lugar de sentarse en la mesa de negociaciones con su socio, están tratando de introducir algún tipo de tonterías en el campo mediático”, lamenta Vladímir Ermakov, director del departamento de no proliferación y control de armas del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

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