Un asistente militar porta el maletín con los códigos de lanzamiento del armamento nuclear en Washington (EE.UU.), 2017. Kevin Lamarque / Reuters

La Administración Trump ha suspendido la práctica de divulgar el tamaño del arsenal nuclear del país, sin explicar los motivos. La decisión fue revelada en una carta reciente del Departamento de Energía en respuesta a una solicitud de datos realizada por la Federación de Científicos Estadounidenses, un grupo privado que estudia las armas nucleares y aboga por la transparencia del Gobierno en temas de seguridad nacional.

En 2010, el Gobierno de Barack Obama desclasificó por primera vez el historial completo de la reserva de armas nucleares del país desde 1945, revelando que el total de ojivas era de 5.113 al 30 de septiembre de 2009. En 2018, el Gobierno de Donald Trump informó, en respuesta a una solicitud del grupo de científicos, que la reserva consistía en 3.822 ojivas al 30 de septiembre de 2017.

Sin embargo, luego de que el grupo pidiera una actualización de 2018, el Departamento de Energía respondió en su misiva del pasado 5 de abril que «después de una cuidadosa consideración» se determinó que la información solicitada no «puede ser desclasificada en este momento«.

El departamento no ofreció explicaciones de la decisión, que -dijo- fue tomada por el Grupo de Trabajo de Desclasificación de Información Restringida Anteriormente, integrado por funcionarios de los departamentos de Defensa y Energía.

Decisión «contraproducente»

Hans M. Kristensen, director del Proyecto de Información Nuclear de la federación, lamentó el miércoles esta decisión del Gobierno, que calificó de «innecesaria y contraproducente».

En su opinión, con esta medida el Gobierno de Trump «renuncia a cualquier presión sobre otros estados con armas nucleares para que sean más transparentes sobre el tamaño de sus reservas».

De hecho, se trata de un paso «curioso», ya que la propia Administración Trump «se había quejado repetidamente del secretismo» de Rusia y de China en relación a sus arsenales, mientras que ahora parece «apoyarlo», subrayó Kristensen, citado por AP.

  • EE.UU. se deslindó en febrero de sus obligaciones contraídas con el Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF, por sus siglas en inglés), uno de los cimientos del moderno régimen de supervisión y control para la no proliferación de armas nucleares. Al anunciar en otoño su decisión de abandonar el acuerdo, el presidente Donald Trump amenazó con reforzar el arsenal atómico de su país, al tiempo que acusó a Rusia de violar el pacto.
  • En respuesta, Moscú también suspendió su participación en el tratado y exigió que EE.UU. presente pruebas sobre la presunta violación rusa de las condiciones de ese acuerdo. Asimismo, el Ministerio ruso de Exteriores advirtió en marzo a Washington de «las más graves consecuencias» que para la seguridad y estabilidad global supondrá su retirada del Tratado INF, pues —aseguró— abrirá la posibilidad de que comience «una carrera armamentista en varias regiones del mundo«, amenazando seriamente los esfuerzos mundiales para lograr un desarme nuclear.

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