Banderas rusas, soviéticas y de la RPD en Donetsk durante las protestas de marzo de 2014 que finalmente dieron lugar a la proclamación de la RPD.

La posibilidad de facilitar la adquisición de pasaportes rusos por parte de la población de Donetsk y Lugansk afectada por la guerra y el bloqueo ucraniano ha sido una constante prácticamente desde el inicio de la crisis. Los rumores sobre el inminente inicio de la entrega de pasaportes de la Federación Rusa en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk se ha repetido y desmentido varias veces en cada uno de los cinco años que dura ya la guerra en Donbass.

Moscú ha querido marcar, también en esta cuestión, las diferencias entre Crimea -donde los residentes se convirtieron automáticamente en ciudadanos en el momento en que la península pasó a formar parte de la Federación Rusa- y Donbass, donde Rusia ha aportado ayuda material y apoyo diplomático importante, pero ha querido siempre mantener el discurso de que Donbass volvería a Ucrania (aunque con ciertos derechos políticos, idealmente con algún tipo de autonomía) si Kiev cumpliera con su parte de los acuerdos de Minsk.

Sin embargo, a medida que la guerra se ha alargado en el tiempo -el conflicto dura ya tanto que ha finalizado el mandato de cinco años del presidente elegido en las primeras semanas de la guerra-, Rusia se ha visto obligada a tomar ciertas medidas para facilitar algunos aspectos de la vida de los residentes de la RPD y la RPL, como reconocer los documentos oficiales de las Repúblicas. En febrero de 2017, un comunicado de la presidencia rusa anunciaba que serían reconocidos como válidos los documentos expedidos por Donetsk y Lugansk, desde los pasaportes de las Repúblicas hasta los certificados escolares, con lo que abrían la puerta a mayores facilidades (especialmente para aquellos cuyos pasaportes ucranianos hubieran caducado) para cruzar la frontera y para acceder a servicios como el sistema educativo para quienes quisieran proseguir sus estudios en la Federación Rusa.

Pese a que se planteó desde el principio como una algo temporal, hasta que cumplimiento de los acuerdos de Minsk hiciera regresar el territorio a Ucrania, la medida causó un gran enfado en Kiev, que vio en ella un reconocimiento implícito de las Repúblicas Populares. Y aunque esos pasaportes han facilitado algunos aspectos, no han supuesto la desaparición de algunas de las dificultades que han sufrido los refugiados de Donbass en Rusia en estos cincos años, por ejemplo las dificultades para legalizar su situación y obtener permisos de estancia de larga duración en el país.

Los rumores habían resurgido con más fuerza tras la aprobación de una medida de la Rada rusa, que pedía al presidente ruso que determinara los grupos nacionales a los que afectaría la simplificación del procedimiento de adquisición de la ciudadanía rusa. Esa medida, elimina de los requisitos la necesidad de haber obtenido permiso de residencia y de haber residido en el país durante varios años. Periodistas como Dmitry Steshin, de Komsomolskaya Pravda, daban por hecho que Rusia comenzaría finalmente a entregar pasaportes a los ciudadanos de la RPD y la RPL. Algunas fuentes afirmaban incluso que Rusia ya había trasladado a Donetsk (o a Makeevka) el material necesario para la expedición de pasaportes.

Apenas tres días después de la segunda vuelta de las elecciones ucranianas, para que el nacionalismo no pudiera utilizarlo como arma electoral, un comunicado oficial confirmó que los residentes de larga duración de la RPD y la RPL podrán obtener pasaportes de la Federación Rusa por la vía simplificada, en un proceso que, según varias fuentes, podría durar hasta seis meses. En el comunicado en el que Rusia se refiere a la RPD y la RPL en los mismos términos que los acuerdos de Minsk -ciertas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk-, el presidente ruso alega que se trata de una medida humanitaria. Rusia insiste en que los derechos civiles de la población de Donbass se han visto infringidos por los actos de Ucrania y alega que este paso busca “proteger los derechos humanos y las libertades”.

Según citaba ayer la agencia TASS, Vladislav Surkov, asesor del presidente Putin y uno de los principales encargados de la política rusa en Donbass, añadía que se trata de “una medida extremadamente importante para los ciudadanos de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Es un deber de Rusia hacia la población que habla ruso y que piensa en ruso, que ahora están en una situación muy complicada a causa de las acciones represivas del régimen de Kiev. Ucrania se niega a reconocerles como sus ciudadanos, les impone un bloqueo económico, les impide participar en las elecciones y usa la fuerza militar contra ellos”.

El gesto obtuvo el inmediato agradecimiento de los representantes de las Repúblicas Populares. Apenas unos minutos después de que se hiciera pública la decisión, Denis Pushilin afirmaba que se trataba de un importante hito en la corta historia de las jóvenes Repúblicas.

La reacción fue igual de rápida al otro lado de la línea de separación. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Pavlo Klimkin, calificó la medida como un elemento más de la “agresión rusa” y apeló a los ciudadanos -los mismos a los que su Gobierno ha bombardeado e impuesto un bloqueo económico y bancario- a rechazar esos pasaportes. La representación ucraniana en Naciones Unidas exigió también que el Consejo de Seguridad trate el tema.

La vicepresidenta del Parlamento y representante de Ucrania en Minsk Irina Gerashenko definió la decisión como “una puñalada por la espalda”. Gerashenko recordó que, según la legislación ucraniana, la doble nacionalidad es ilegal, por lo que considera que la medida busca congelar el conflicto. La representante ucraniana no dudó en culpar preventivamente a la medida del fracaso de la ronda de conversaciones de Minsk que se celebrará estos días.

También el principal aliado de Kiev, Estados Unidos, condenó la medida, que definió como “absurda y desestabilizadora”.

Sin embargo, pese a las rápidas condenas de Kiev o Washington, la medida no supone en modo alguno reconocimiento ruso de las Repúblicas Populares ni que Rusia se prepare para “capturar el Donbass ucraniano” como afirma el derrotado presidente en funciones Petro Poroshenko. Tampoco se conoce aún la forma en que se va a realizar el proceso, ni si estos pasaportes implicarán una ciudadanía plena, especialmente teniendo en cuenta que, en principio, los solicitantes no tendrán que renunciar a sus pasaportes ucranianos. De momento, solo se conoce que los solicitantes deberán disponer de pasaportes de las Repúblicas Populares y otra serie de documentos como el parte de nacimiento. Según los representantes de la RPD, la petición se realizará en Rostov (Rusia).

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