Parque natural Tatshenshini-Alsek, Columbia Británica, Canadá. Bob Strong / Reuters

Los veranos extraordinariamente cálidos en el alto Ártico canadiense entre 2003 y 2016 causaron el derretimiento del permafrost hasta un 240 % más rápido en comparación con años anteriores, indica un estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters.

Un grupo de investigadores examinó durante más de 12 años la condición del permafrost en tres áreas, que se cree que estuvieron congeladas durante miles de años.

«Este cambio no tiene precedentes en este tipo de escala de tiempo», ha destacado Louise Farquharson, investigadora de la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF) y autora principal del estudio, a Weather.com.

Farquharson señaló que mientras los científicos predecían que el permafrost no se derretiría durante 70 años, esos pronósticos no tenían en cuenta los veranos inusualmente cálidos que han ocurrido en los últimos tiempos. De todos modos, si continúan las temperaturas más cálidas, no se puede fijar un plazo del derretimiento final.

A medida que el permafrost desaparece, crea el llamado termokarst, una superficie de terreno llena de lagos, agujeros y montículos. En una zona que los investigadores examinaron, el suelo se hundió cerca de un metro.

«Me sorprendió mucho observar el ritmo con que cambiaba el paisaje», afirmó la investigadora. «Comenzamos a monitorear estos sitios a principios de la década de 2000 y este paisaje era bastante plano. Era relativamente fácil caminar por la zona».

Asimismo, la investigación demostró que la desaparición del permafrost podría causar daño en todo el hábitat, desde los animales hasta la agricultura y la infraestructura en zonas pobladas.

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