martes, octubre 20, 2020
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La guerra sigue en los pozos de petróleo del este de Siria

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En la Guerra de Siria la distribución de los campo de batalla no ha sido fortuita. Es la misma que los campos de petróleo.

Estados Unidos encargó a sus aliados (yihadistas y kurdos) la ocupación de los pozos petrolíferos y su posterior explotación porque de esa manera cortaban el suministro al gobierno de Damasco y permitían la autofinanciación de sus subordinaban, es decir, abarataban el coste de la guerra.

Por lo tanto, no es una paradoja que, en plena guera, el gobierno haya tenido que comprar el petróleo a su contrincantes, ayudando a su financiación.

En la fase actual de la guerra, al concentrar sus fuerzas en la ofensiva de Idlib, el ejército regular ha aflojado la presión sobre las regiones al este del río Éufrates donde se encuentran a mayor parte de los yacimientos.

Las milicias irakíes Hashd Al-Shaabi han logrado mantener abierta la carretera entre Irán y Siria a través de Irak, lo que ha permitido el abastecimiento de petróleo en barcazas y camiones cisterna procedentes de Irán, cruzando el río Éufrates y el desierto entre Deir Ezzor y Damasco.

En las últimas batallas de la región, Estados Unidos está utilizando a los yihadistas para cerrar esa vía de abastecimiento. En la madrugada del 31 de mayo los yihadistas abrieron fuego de ametralladora cerca de Al-Shuhayl contra cuatro barcazas tanque que transportaban petróleo a través del Éufrates. Como la emboscada no logró alcanzar su objetivo, Estados Unidos tuvo que utilizar sus propios recursos. Los helicópteros y cazas salieron de sus bases y atacaron las barcazas, volando tres de ellas y causando al menos cuatro muertos.

Estados Unidos negó el ataque y cambió de táctica, pasando a las incursiones terrestres y emboscadas a lo largo de la zona desértica al norte de Al-Tanf, la vasta región de Badiyah Al-Sham, en el desierto oriental. En esa zona fuerzas ligeras adecuadamente entrenadas y equipadas pueden, por su propia iniciativa, destruir los buques cisterna que se mueven en pequeños convoyes.

Hasta ahora las principales operaciones yihadistas han tenido lugar entre el este de Sujnah y Deir Ezzor, incluida la principal estación de bombeo T-3 y la región de Palmira. Para ello algunas unidades yihadistas han utilizado vehículos tipo Hummer, además de las habituales camionetas japonesas.

A partir del 3 de junio los yihadistas han utilizado también misiles antitanque TOW que les han entregado los estadounidense para atacar a los vehículos blindados de combate sirios que escoltan a los barcos cisterna. El primero de estos ataques tuvo lugar en la zona de Jabal Bishri.

El 7 de junio los yihadistas intensificaron sus ataques y los concentraron en la principal carretera del desierto, atacando a los vehículos sirios e iraníes, no sólo a los petroleros y sus escoltas.

A fin de intensificar los ataques, en marzo de 2019 los estadounidenses prometieron a sus sicarios que reunirían a las familias de los terroristas en el campo de refugiados de Al-Tanf. Para ello el 2 de junio ordenaron a los kurdos que liberaran a más de 800 mujeres y niños de las familias de los miembros del Califato Islámico que estaban internados en el campo de Al Hawl, trasladándolos a Al Tanf.

Ha sido el primer reagrupamiento familiar yihadista y se espera que haya más pronto.

Los yihadistas han movilizado a varios centenares de miembros de los campamentos de Al-Tanf, lo que obligó al ejército regular a hacer lo propio, sacando fuerzas del teatro de operaciones en la región de Baquz, en la provincia oriental del Éufrates.

Las fuerzas yihadistas no operan sólo en Idlib sino en vastas zonas, incluidas la zona de Yabal Al-Bashri en el sureste de Raqqa, Al-Dafinah en el sur de Deir Ezzor, entre Palmira y Al-Sukhnah, así como en las zonas circundantes a Al-Tanf en el este de Homs.

El 11 de junio los yihadistas lanzaron su primer ataque contra el eje occidental de la estación de bombeo T-3 cerca de Palmyra. También irrumpieron en las posiciones del ejército regular cerca de la carretera del desierto al este de Palmyra, causando graves daños y muchas bajas.

A mediados del pasado mes de junio la frecuencia de las emboscadas yihadistas había aumentado. Se trata de operaciones coordinadas que demuestran que el Califato Islámico aún tiene la capacidad de causar estragos en el país.

Según el gobierno de Damasco, hay entre 2.000 y 3.000 mercenarios yihadistas en toda la región de Badiyah Al-Sham refugiados en bases controladas por Estados Unidos en la región de Al-Tanf.

Fuente: MPR

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