El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig Faller, brindó este martes declaraciones ante el Comité de Servicios Armados del Senado sobre la estrategia de defensa nacional, en cuyo marco enumeró las amenazas presentes en América Latina. Entre estas, incluyó la influencia de Rusia y China.

El supuesto peligro que proviene de dichos países, manifestó el militar, no se limita al sector militar, sino que también está presente en la esfera económica y cibernética. Agregó a esto que, al igual que Teherán, Moscú y Pekín han expandido su acceso al vecindario e intentan imponer otro orden mundial «consistente con sus modelos autoritarios». En este sentido, hizo mención especial a Venezuela, donde Rusia y China —alegó— respaldan el «autoritarismo local» por interés económico y por ejercer influencia.

¿De qué exactamente se les acusa?

En particular, Faller aseguró que Rusia cuenta con tropas en ese país latinoamericano y que la existencia de reportes que refutan dicha afirmación tiene que ver con la manera como el Kremlin manipula los medios de comunicación a nivel mundial.

«Hay tropas rusas, hay contratistas de defensa rusos, hay cientos presentes en Venezuela. Están apoyando al régimen de [presidente legítimo venezolano Nicolás] Maduro. Mantienen el equipo ruso en funcionamiento. Están llevando a cabo la gama completa de actividades que se esperaría de una potencia extranjera para apoyar a su régimen títere», denunció Faller ante el Congreso.

En cuanto a China, el funcionario estadounidense sostuvo que, como el mayor acreedor estatal de Venezuela, este país asiático «ha endeudado a los venezolanos en más de 60 mil millones de dólares» y «está exportando la tecnología de vigilancia utilizada para monitorear y reprimir al pueblo de Venezuela».

El jefe del comando sur de EE.UU. también se mostró inquieto por una construcción en Argentina, relacionada con el espacio, en la que trabaja China. Aseguró que el grado de actividad militar en ese lugar es extremadamente preocupante para el país norteamericano.

«[Rusia y China] están desdibujando las líneas de lo que constituye una ‘amenaza militar’, a través de la coerción económica, el robo sistemático de tecnología, las campañas de influencia y la actividad cibernética maliciosa», declaró Faller.

Posible solución para EE.UU.

Para Washington, la mejor forma de competir ante la creciente influencia de Rusia y China —indicó el almirante— es usando su fortaleza y sus acciones, sobre la base del respeto mutuo y la cooperación con los países de la región. Esto significa, dijo, apelar a la formación educativa, compartir información, además de entrenar mediante ejercicios militares conjuntos, «hombro con hombro», de EE.UU. y los países de América del Sur y el Caribe, así como invertir en las ONG que operan en la zona, todo lo cual calificó como la mejor manera de obtener resultados de resiliencia más duraderos.

«También necesitamos la presencia militar correcta, enfocada y consistente«, afirmó.

El almirante hizo hincapié en los ejercicios militares conjuntos realizados en Chile, asegurando que la cooperación debe ir en ese sentido. Preguntado por si se está invirtiendo en nuevas infraestructuras en la base estadounidense de Guantánamo, Faller confirmó que es cierto y que el objetivo es acoger desplazados. Sin embargo, precisó que no van a trasladar a refugiados centroamericanos, sino que son para crisis futuras, por ejemplo de carácter climático.

A finales del pasado junio, el jefe del Comando Sur realizó una gira por Suramérica que lo llevó a visitar Argentina y Chile. El principal objetivo de su viaje fue fortalecer las alianzas estadounidenses en la región ante la creciente influencia de países como Rusia y China.

Putin, sobre las acusaciones estadounidenses

«Lo he dicho ya muchas veces a nuestros homólogos estadounidenses: allí no hay tropas nuestras. ¿Entienden? Hay especialistas, hay instructores, eso sí, ellos trabajan», declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, en una entrevista concedida a fines del pasado junio a Financial Times.

El mandatario explicó que el personal ruso que se encuentra en Venezuela está allí en el marco de acuerdos bilaterales existentes entre Moscú y Caracas y se limita únicamente al mantenimiento de la técnica militar y la formación de especialistas en este ámbito.

«Tenemos contratos, en los que está escrito qué es lo que tenemos que hacer para el mantenimiento de esta técnica militar y cómo», precisó el líder ruso, subrayando que eso no puede ser interpretado como un intento de Moscú de influir en la vida política del país. Asimismo, recordó que el suministro de armas rusas a Venezuela se remonta a los tiempos del Gobierno de Hugo Chávez.

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