La FARC señala al Estado no garantizar custodiar la vida de los desmovilizados. | Foto: El Tiempo

Este martes fueron asesinados Weimar Galindez Daza y Carlos Yuda, dos excombatientes del exgrupo insurgente FARC-EP, que se habían desmovilizado tras los Acuerdos de Paz.

Según la Red de Derechos Humanos “Francisco Isaías Cifuentes” Galíndez fue alcanzado por disparos efectuados por dos individuos desde una moto en el municipio del Tambo, occidente del Cauca. Durante el ataque hubo que lamentar otra víctima, Erick Danilo Narváez Nieves, quien también fue alcanzado por la ráfaga de disparos.

Por su parte, Yuda fue asesinado cuando se encontraba junto a su hermano, quien está hospitalizado. Ambos estaban en el municipio del Corinto, también en el Cauca. Hasta el momento no hay más detalles sobre los acontecimientos.

El senador por el partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), Carlos Antonio Lozada, ha pedido una cita a la Fiscalía de Colombia para presentar pruebas sobre la existencia de un plan para asesinar a los líderes de la FARC.

Desde la firma de los Acuerdos de Paz en 2016 se han registrado 135 asesinatos de excombatientes desmovilizados, así como 34 de sus familiares y 11 desaparecidos. Un reciente comunicado publicado por el partido de la FARC responsabiliza al Estado por ser el garante de la seguridad de los firmantes del acuerdo y quien debe custodiar por la vida de los desmovilizados.

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