Cuando entro en el campo de internamiento de migrantes de Triq Al-Sikka, en el centro de Trípoli, unos hombres con mirada inquieta presionan sus rostros contra una cerca de alambre de gallinero. “Bienvenido al infierno”, dice un marroquí, sin sonreír.

Triq Al-Sikka es el hogar de 300 hombres encerrados en condiciones de pesadilla. Muchos enfermos yacen inmóviles sobre colchones sucios en el patio, abandonados a su suerte, muertos o en recuperación. Tres de los seis retretes están bloqueados por las aguas residuales y, para muchos de presos, no es posible escapar porque no tienen calzado.

Se suponía que no debía ser así. Tras recibir informes de torturas y abusos en centros de detención y con el deseo de detener el flujo de personas a través del Mediterráneo, la Unión Europea ha contribuido desde 2016 con más de 110 millones de libras esterlinas para mejorar las condiciones de los inmigrantes en Libia. Pero las cosas están peor que antes.

Entre los detenidos se encuentra Mohammed, de Ghana. En julio sobrevivió a un ataque aéreo contra otro centro en Tajoura, en el suburbio sudoccidental de la capital, en el que murieron 53 de sus compañeros migrantes. Después de sobrevivir en la calle, el mes pasado consiguió un lugar en un barco de contrabando a Europa. Pero fue interceptado por la Guardia Costera. Mohammed cayó al mar y fue traído de vuelta a este campo. Su suéter azul aún está manchado de sal marina. Está desesperado por hablar con su esposa sobre aquello. “La última vez que hablamos fue la noche en que intenté cruzar el mar”, dice. “Los soldados se llevaron mi dinero y mi teléfono. Mi esposa no sabe dónde estoy, si estoy vivo o muerto”.

Las condiciones en Triq Al-Sikka son duras, pero otros centros son aún peores. Los detenidos cuentan la historia de los campamentos donde las milicias los asaltan por la noche y se llevan secuestrados a los migrantes para pedir un rescate que los devuelven a sus familias.

Decenas de miles de migrantes están dispersos en esta ciudad, muchos de los cuales duermen en las calles. Docenas de personas duermen todas las noches bajo los soportales de la autopista del centro de la ciudad.

https://www.theguardian.com/world/2019/nov/03/libya-migrants-tripoli-refugees-detention-camps

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