B.— Para una vez que el presidente Sánchez dice una verdad, esto es, que la Fiscalía General del Estado hace lo que le diga o dicte el Gobierno, el Ejecutivo, que para eso lo nombra, resulta que todo el gallinero parlamentario se pone de acuerdo en decir que ha «metido la pata». No se entra en el fondo de la frase y ver qué hay de cierto en ella, no, esto no: ha metido la gamba hasta el zancarrón. ¿Cómo se puede meter la pata diciendo una verdad? Ah. Y es que no puede ser que estemos todo el santo día, mass media, polítiquillos, tertulistos, tartufillos, etc., dando la brasa al personal con aquello de «vivimos en un Estado de Derecho», somos una «democracia avanzada» con que nos llenamos la boca para maquillar este engendro, para que venga este patán y en dos patadas se cargue el invento, la independencia judicial, la separación de poderes y la madre que nos parió.

Años, lustros, vistiendo el muñeco y va este rastacueros *parvenu* de Sánchez diciendo que el rey va desnudo. Le da la razón al independentismo catalán de los Puigdemont y cía y a los comunistas que lo vienen diciendo años ha y le llaman a esto fascismo. O neofascismo, para no parecer rijoso.

Moraleja: para mantener el andamiaje de esta democracia de cartón piedra lo que procede es mentir como bellacos una y mil veces hasta aturdir y lavar el cerebro a la plebe diciendo que disfrutamos de las bondades de un régimen democrático, constitucional, garantista, la Biblia en verso y el copón de la baraja. Hay que decir que el rey va vestido, y no desnudo como señaló el niño del cuento de Andersen. Hay que mentir compulsivamente, enfermizamente. El sistema se basa en una sarta de mentiras.

Buenos días

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