EL CHE LUCHO EN BOLIVIA

En estos dramáticos momentos para el Pueblo Trabajador Boliviano, nuestro primer deber internacionalista como revolucionarios es extraer las lecciones de esta lucha de clases exacerbada, que está llevando a Bolivia a las puertas de la guerra civil, que no es otra cosa que una guerra de clases por el control del poder político y económico. Una guerra de clases cuyo desenlace no puede ser otro que la toma del poder de una de los dos contendientes en lucha: o la burguesía o el proletariado. O la perpetuación del Capitalismo a costa de la derrota y la masacre del Pueblo Trabajador o el inicio de la construcción del Socialismo, en transición revolucionaria hacia la sociedad sin clases, sin Estado y sin Patriarcado.

Como estamos viendo en estos trágicos días, a largo plazo, no puede haber término medio en la lucha de clases, y menos aún cuando esta se profundiza y radicaliza hasta llegar a la guerra de clases. Quien así lo afirme, está mintiendo, alienando, engañando, desorientando y desarmando a los Pueblos Trabajadores, y objetivamente colaborando con la oligarquía y el imperialismo. Ya es hora de decir las cosas claramente.

Nuestro deber revolucionario es decir la verdad, nuestra verdad proletaria, combatiente y antagónica contra las mentiras de la burguesía boliviana y el imperialismo yanqui, contra la demagogia alienante del reformismo y el oportunismo socialdemócrata. Caiga quien caiga y le duela a quien le duela. Sólo así podremos reconstruir el movimiento revolucionario socialista/comunista a nivel mundial.

De nada sirve repudiar o condenar el golpe de estado de la oligarquía y llamar a la solidaridad con el Pueblo Trabajador Boliviano, Chileno o Ecuatoriano sino se señalan las causas y las raíces de esta situación trágica para la causa de la Revolución Socialista en todo el mundo.

De nada sirve convocar jornadas mundiales de solidaridad con Bolivia sino se hace desde una línea política revolucionaria, que no haga la más mínima concesión, teórica o práctica, al revisionismo, al oportunismo, al reformismo y a la socialdemocracia, se disfracen como se disfracen y se oculten detrás de las banderas que se oculten, aunque sean estas las más hermosas y sagradas.

De nada sirve exigir, convocar, llamar, rechazar…, sino se les explican a los Pueblos Trabajadores de todo el planeta los fallos y errores políticos cometidos por el movimiento revolucionario boliviano y sus dirigentes, los cuales han posibilitado y facilitado el golpe de estado de la oligarquía y el imperialismo, desarmando al proletariado boliviano.

La Conferencia Internacional es una pequeña coordinación de organizaciones y movimientos revolucionarios, muy consciente de nuestras debilidades y carencias, pero tenemos la firme e irrevocable voluntad de colaborar en la reconstrucción de la praxis revolucionaria socialista/comunista en todo el mundo. Y eso pasa por tener la valentía y el coraje de decir nuestras verdades de clase, y de levantar bien altas las banderas de la Revolución Socialista, que nosotras concretamos en las figuras de Marx, Lenin y el CHE.

Es por eso que traemos aquí las luminosas y proféticas palabras del Comandante Ernesto Guevara a la Conferencia Tricontinental, el 16 de abril de 1967, cuando estaba combatiendo en las montañas de Bolivia:

“América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantenerlo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.

Bajo el slogan, «no permitiremos otra Cuba», se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.

Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.”

De la misma forma que hace más de 50 años el CHE avisó que la Unión Soviética estaba retrocediendo hacia el Capitalismo, análisis que se vio confirmado totalmente por los hechos 25 años más tarde, Ernesto Guevara ya entonces nos advirtió de que una revolución que no sea socialista, es decir, que no arrebate el poder a la burguesía y destruya todos sus aparatos estatales para construir el Poder Obrero y Popular, el Estado Socialista, la Dictadura Revolucionaria del Proletariado, por mucho que mejore las condiciones materiales del Pueblo Trabajador, tarde o temprano se convierte en una caricatura de revolución.

CHE Guevara vivió y sufrió personalmente la terrible derrota del movimiento revolucionario guatemalteco liderado por Jacobo Arbenz, que fue derrocado por el Ejército y el Imperialismo, por medio de la CIA y a beneficio de la United Fruit, el 27 de junio de 1954, hace ahora 65 años.

Los paralelismos con el golpe de estado que está actualmente sucediendo en Bolivia son sorprendentes sólo para todo aquel que no tenga conocimientos básicos de Teoría Revolucionaria. Fue precisamente el estudio sistemático y cada vez más profundo de las teorías de Marx y Lenin lo que le permitieron al CHE sacar las conclusiones y enseñanzas de la derrota del movimiento guatemalteco, reagruparse en México con otros revolucionarios latinoamericanos, y contribuir decisivamente a la victoria de la Revolución Cubana, que en un proceso agudo de lucha de clases y enfrentamiento con el Imperialismo yanqui, declaró su carácter socialista el 16 de abril de 1961.

Seis años más tarde, día por día, el CHE, combatiente revolucionario en las montañas de Bolivia, hacía público su mensaje a los Pueblos del mundo por medio de la Tricontinental. El simbolismo es evidente, pero fue ocultado.

Este mensaje sigue teniendo vigencia y actualidad plenas, y queremos citar otros pasajes, para demostrarlo claramente:

“Hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales -instrumentos de dominación-, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta. El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá, a través de lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una revolución socialista.

Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica.”

“No podemos predecir el futuro, pero jamás debemos ceder a la tentación claudicante de ser los abanderados de un pueblo que anhela su libertad, pero reniega de la lucha que ésta conlleva y la espera como un mendrugo de victoria.”

“Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.”

“En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes.”

“¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!

Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!”

Hacemos nuestras las palabras del CHE, que en el camino de Marx y Lenin, llevó hasta su cima la praxis revolucionaria socialista/comunista.

Han pasado 52 años, y nuevos Vietnam antiimperialistas han surgido en los tres continentes de la periferia del Capitalismo, cada uno con su ritmo e identidad propias: Palestina, Líbano, Irak, Irán, Afganistán, Siria, Yemen, Colombia, Venezuela, Cuba, India, Filipinas, Nepal y ahora, quizás, Ecuador y Chile, Haití y Bolivia, si el Pueblo Trabajador es capaz de resistir al golpe de estado de la oligarquía y contraatacar para destruir el estado burgués, tomar el poder e iniciar la construcción del Socialismo.

La mejor forma de solidaridad con el Pueblo Trabajador Boliviano es abriendo nuevos frentes de lucha en todo el mundo, allá donde nos encontremos, en nuestras propias naciones. Combate antiimperialista que si no quiere ser inexorablemente derrotado por la oligarquía capitalista mundial, deberá tener un carácter anticapitalista, y por lo tanto, obrero y campesino, popular y proletario, es decir, socialista/comunista revolucionario. Con el respeto y la comprensión profunda debida a los ritmos y especificidades históricas de cada formación social concreta, a la identidad nacional, lingüística, cultural, social y hasta religiosa de cada Pueblo Trabajador de este planeta, los revolucionarios y revolucionarias debemos construir un Frente Antiimperialista a nivel mundial, que derrote al Capitalismo en todas sus formas y variantes, e inicie la transición socialista hacia las sociedades sin clases, ni Estado, ni Patriarcado. La construcción del Socialismo como herramienta para asegurar la consecución de este objetivo estratégico del movimiento revolucionario desde que en 1848, fuera formulado científicamente por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista.

La Conferencia Internacional expresa su solidaridad militante e incondicional con el Pueblo Trabajador Boliviano en lucha, y le desea la victoria en el combate contra la oligarquía y el Imperialismo, hacia el triunfo de la Revolución Socialista Boliviana. Nos comprometemos a hacer todo lo posible y lo imposible para acelerar y radicalizar la lucha en nuestras naciones, que es la mejor forma de solidaridad real y efectiva con Bolivia. ¡Bolivia no está sola! ¡Todas luchamos con ella!

¡Camaradas, hermanas y hermanos bolivianos! ¡Adelante, adelante con todas las fuerzas de la Historia! ¡No pasarán!

¡En el camino del CHE, Lenin y Marx, en el camino de la Revolución Socialista! ¡Hasta la victoria, siempre! ¡Revolución o muerte! ¡El Pueblo armado vencerá!

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